Un medio ambiente más limpio y una menor carga de emisiones son dos de los propósitos que han impulsado la producción de carros eléctricos a nivel global; sin embargo, siguen persistiendo dudas sobre si en verdad este tipo de tecnología aporta a una mejor calidad del aire.


Para poder comprobar si son palpables estos beneficios, un grupo de científicos de la Universidad del Sur de California o USC, llevó a cabo un estudio con el que pudo confirmar que en realidad el aire se ve menos afectado en los lugares donde comienzan a circular una mayor cantidad de vehículos eléctricos.
Los encargados de adelantar el estudio fueron los estudiantes y profesores de la Escuela de Medicina Keck de la USC, y de esta forma pudieron cuantificar la relación entre una mejor calidad del aire y una mayor presencia de carros eléctricos, sinergia que ha permitido bajar los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), que resulta producto de la combustión de los motores alimentados con combustibles fósiles.
Según otros análisis médicos, la presencia de este compuesto en el aire es el culpable de un mayor número de crisis por asma y casos de bronquitis, al igual que patologías cardiacas y accidentes cerebrovasculares.


Al respecto, la doctora universitaria Erika García, una de las autoras del estudio que fue publicado en la prestigiosa revista The Lancet, resaltó la importancia de los carros eléctricos no solo para mejorar la calidad del aire, sino en la forma como impactan la salud pública, reduciendo enfermedades respiratorias de forma considerable.
“El impacto inmediato en la calidad del aire [producido por los coches eléctricos] es realmente importante porque también tiene un impacto inmediato en la salud”, explicó la especialista.
Pese a esta expectativa, los números registrados, aunque son positivos, no son tan altos como se esperaba; sin embargo, los expertos han señalado que es una tendencia que se espera siga al alza, teniendo en cuenta que la venta de este tipo de vehículos también mantiene un crecimiento sostenido.
Según las cifras recopiladas en California, zona en la que se adelantó el estudio, la mejora en la calidad del aire es de 1,1 % por cada 200 carros eléctricos que circulen en áreas determinadas, algo que con el tiempo irá mejorando si se tiene en cuenta que las ventas de este tipo de tecnología seguirán incrementándose, no solo en EE. UU., sino en el resto del mundo.


“Nuestra investigación muestra que la transición de California hacia los coches eléctricos ya está generando diferencias medibles en la calidad del aire que respiramos”, señaló otra autora de este estudio, la profesora Sandrah Eckel.
