La presión arterial está determinada tanto por la cantidad de sangre que el corazón bombea como por el grado de resistencia al flujo de la sangre en las arterias, es decir cuanta más sangre el corazón bombee y cuanto más estrechas estén las arterias, mayor será la presión arterial, explica Mayo Clinic.
Las lecturas de la presión arterial generalmente se dan con dos valores, el más alto refleja la mayor presión en las arterias, que se alcanza cuando el corazón se contrae (durante la sístole). El valor más bajo refleja la menor presión en las arterias, que se alcanza justo antes de que el corazón comience a contraerse de nuevo (durante la diástole).
De acuerdo con el Nemours Children’s Hospital de Estados Unidos, se estima que alrededor del 4% de los niños a nivel mundial sufren hipertensión arterial, porcentaje que estaría en aumento debido a que cada vez hay más menores de edad con sobrepeso u obesos.
Sin embardo, la entidad señala que los valores que se consideran altos varían según el sexo, la edad y la altura, es decir, que “no existe un valor umbral claro de la presión arterial que indique hipertensión arterial en todos los niños”, sostiene el hospital.

Así las cosas, desde los 13 años en adelante la presión arterial se clasifica como en los adultos:
- Normal: presión arterial sistólica inferior a 120 y presión arterial diastólica inferior a 80
- Elevada: presión arterial sistólica de 120 a 129 y presión arterial diastólica inferior a 80
- Hipertensión en fase 1 (leve): 130/80 a 139/89)
- Hipertensión en fase 2: 140/90 o más.
No obstante, la presión arterial alta no tiene síntomas. Por ello, la única manera de averiguar si se tiene presión arterial alta es a través de chequeos regulares cuando se visita al proveedor de atención médica. Así mismo, hay que tener en cuenta que hay dos tipos principales de presión arterial alta:
- Primaria o esencial: Es el tipo más común de presión arterial alta. Por lo general se desarrolla con el tiempo a medida que se envejece.
- Secundaria: Es causada por otra condición médica o el uso de ciertos medicamentos. Por lo general, mejora al tratarse la causa o al dejar de tomar los medicamentos que la provocan.

Hábitos para disminuir la presión
1. Hacer ejercicio regularmente: la actividad física es una de las mejores formas para mantener un peso saludable y bajar la presión arterial. Según la Organización Mundial de la Salud, deberían realizarse actividades físicas moderadas durante al menos 150 a 300 minutos a la semana.
2. Reducir la sal: es importante reducir el sodio a no más de 2,300 mg por día. Lo ideal es consumir solo 1,500 mg. El exceso en el consumo de sal (cloruro de sodio) aumenta la retención de líquidos, especialmente de agua, haciendo que el corazón se esfuerce más para movilizar mayor cantidad de sangre.
3. Reducir el exceso de peso: bajar de peso es uno de los cambios en el estilo de vida más eficaces para controlar la presión arterial. Además, tener mucho peso alrededor de la cintura puede hacer que corra un mayor riesgo de padecer presión arterial alta.

4. Llevar una dieta saludable: una cantidad insuficiente de potasio en la alimentación diaria es uno de los factores de riesgo para tener presión arterial elevada. “Las mejores fuentes de potasio son los alimentos, como las frutas y las verduras”, explica Mayo Clinic.
