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Autoexigencia excesiva: estos son los peligros para la salud mental

El aislamiento social, la autocrítica excesiva y la depresión, son algunas de las consecuencias negativas que produce la autoexigencia.


Es natural dar lo mejor de sí mismo y buscar obtener los mejores resultados en todo aquello en lo que se emprende; sin embargo, la autoexigencia excesiva puede volverse desadaptativa y disfuncional para el ser humano, lo cual podría acarrear muchos problemas conductuales.

Es importante denotar que la autoexigencia excesiva o el perfeccionismo disfuncional surge a partir de la combinación de las presiones externas junto con el miedo hacia aquello que no se puede controlar. Esto quiere decir que a medida que pasan los años, las normas que se aprenden en el diario vivir se pueden traducir en presiones, pero esto va a depender de cómo se interioricen los mensajes que nos otorgan factores externos como: la sociedad, la educación familiar la cultura, las relaciones sociales y la educación escolar.

Marcos de Andrés Ortega, psicólogo y trabajador social, explicó para 20Minutos que “aunque a corto plazo la autoexigencia pueda ser adaptativa, e incluso necesaria, un comportamiento autoexigente puede volverse dañino. Puede hacer que termine siendo incapaz de disfrutar de lo que hace o, incluso, que acabe dejando de hacer cosas por el temor a hacerlas mal”.

Componentes de la autoexigencia excesiva

  • Esfuerzos desmedidos por satisfacer los estándares elevados a pesar del malestar de la persona.
  • Estándares de calidad elevados, críticos y exigentes.
  • Baja tolerancia a los errores y a los fracasos, debido a la elevada autocrítica.
  • Rigidez cognitiva.
  • La persona suele denominarse a sí misma como un “fraude” o “fracaso de persona”
  • Sesgo atencional hacia lo negativo.

Según Ortega, “la autoexigencia se puede aprender de dos formas: por moldeado y por modelado”. Moldeado significa que la persona ha observado en terceros que todas las conductas que llamamos autoexigencia les han traído consecuencias ventajosas y deseables. Y el modelado, quiere decir que todas esas conductas de autoexigencia las ha experimentado de manera propia.

“La persona aprende que si es autoexigente se libra de una serie de consecuencias negativas o alcanza una serie de consecuencias positivas. Esto es lo que llamamos reforzamiento positivo o negativo” añadió el psicólogo.

Consecuencias negativas de la autoexigencia excesiva

Sociales: prova el aislamiento social, la pérdida de amigos y aumenta la competitividad por ser el mejor en un determinado grupo.

Emocionales: produce sentimientos de tristeza, depresión, bajo estado de ánimo, y genera síntomas de ansiedad, inquietud y estrés.

Físicos: genera tensión muscular, problemas gastrointestinales y agotamiento físico.

Conductuales: causa la comprobación excesiva para detectar posibles errores, la persona suele repetir de forma constante algunas tareas, dedica tiempo excesivo en una sola labor y procrastina por miedo a que la tarea tenga errores.

Cognitivas: ocasiona la autocrítica excesiva, baja concentración y una tendencia a la rumiación, es decir, pensar en los errores cometidos de manera constante.

Intereses limitados: por lo general, la persona se centra únicamente en una tarea y tiende a limitar las actividades placenteras, porque le impiden perseguir sus metas.

Estres
Shot of a young businesswoman looking stressed while using a laptop and smartphone in a modern office - Foto: Getty Images

Es importante resaltar que la autoexigencia se puede dar en cualquier ámbito y puede que una persona sea muy autoexigente en ciertos campos, pero que no lo sea en otros. Ortega agregó que si la autoexigencia está siendo funcional y está siendo adaptativa, “tenderá a generalizarse y se podrá encontrar en multitud de terrenos”.

En este sentido, uno de los ámbitos en donde la autoexigencia se vuelve más febril es en el campo laboral. Allí es donde se llevan a cabo las actividades a las que más se les dedica tiempo y en donde se condicionan los recursos materiales de lo que se disponen.

Ortega opina que la autoexigencia en el ámbito laborar no tiene que ser distinta a la que se puede encontrar en otras áreas, no obstante, en este campo el hecho de ser autoexigente trae una serie de liberación de consecuencias aversivas como lo pueden ser el despido e imposibilidades de ascender.