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¿Cómo distinguir los síntomas de la artritis y de la artrosis?

Las dos enfermedades son reumáticas y afectan las articulaciones.


Es muy común que las personas tiendan a confundir la artritis con la artrosis. No obstante, estas patologías reflejan causas, síntomas y tratamientos diferentes, a pesar de que las dos hacen referencia a enfermedades reumáticas que afectan las articulaciones.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), indican que la palabra artritis significa inflamación de las articulaciones. “Este término se usa para describir más de 100 enfermedades y trastornos reumáticos que afectan las articulaciones, los tejidos que las rodean y otros tipos de tejido conectivo”. Se trata de una enfermedad autoinmune.

La artrosis, por su parte, es una afección reumática crónica que lesiona el cartílago articular y va produciendo desgaste en el mismo. Provoca dolor, rigidez e incapacidad funcional, que impide realizar con normalidad algunos movimientos como cerrar la mano, subir escaleras o caminar.

La artrosis afecta sobre todo a las articulaciones que soportan mayor peso y realizan un esfuerzo mayor como las caderas, las rodillas, los hombros y la columna vertebral, de acuerdo con el portal Cinfasalud, de España. También es frecuente su aparición en algunos dedos de las manos. Puede afectar solamente a una o dos articulaciones o presentarse de forma generalizada.

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Las rodillas es una de las articulaciones que más se puede afectar por la artrosis. - Foto: Getty Images/iStockphoto

Son dos enfermedades que se manifiestan con dolor, en ocasiones con hinchazón y rigidez, pero en la artrosis el dolor es de tipo mecánico, es decir, se desencadena con los movimientos y mejora con el reposo.

¿Cómo distinguir si es una u otra?

Estas dos afecciones comparten características como su carácter reumático y crónico o que la posibilidad de padecerlas aumenta con la edad. También pueden comprender algunas pautas comunes para el manejo del dolor que provocan; sin embargo, su origen y la manera en que cada una afecta a las articulaciones son distintos.

En el caso de la artrosis, la causa es degenerativa, pues se produce por el desgaste del cartílago con el paso de los años, lo cual provoca que los huesos se rocen. Además de la edad, pueden aumentar el riesgo de padecer artrosis factores hormonales como la menopausia, la obesidad, algún traumatismo previo o la práctica habitual de algunos deportes como el ciclismo o el running, especialmente si se han sufrido lesiones.

La principal señal que puede indicar que se sufre de artrosis es el dolor, el cual normalmente se presenta cuando se realiza un mayor esfuerzo a la articulación enferma y, en general, empeora a medida que avanza el día. Con el progreso de la enfermedad, el dolor puede aparecer incluso cuando la persona está en reposos o en el descanso nocturno.

En la artrosis de la columna vertebral, por ejemplo, se produce dolor de cuello o de la región lumbar, dificultad para el movimiento y contractura de los músculos de la región afectada.

Expertos indican que la gelatina puede ser un remedio muy efectivo para aportar colágeno a las articulaciones. Foto: Getty images.
La artrosis es una enfermedad degenerativa en la que el cartílago que cubre las articulaciones se desgasta con el paso de los años o por realizar movimientos repetitivos. Foto: Getty images. - Foto: Foto: Getty images.

Si se trata de artritis, los signos y síntomas pueden incluir: articulaciones sensibles, calientes e hinchadas, rigidez articular que generalmente empeora por las mañanas y después de la inactividad y cansancio, fiebre y pérdida del apetito.

Según el instituto de investigación Mayo Clinic, en sus inicios, la artritis tiende a afectar las articulaciones más pequeñas, especialmente las que unen los dedos de las manos o de los pies, pero a medida que avanza la enfermedad, los síntomas pueden extenderse a las muñecas, las rodillas, los tobillos, los codos, la cadera y los hombros. En la mayoría de los casos, los síntomas se producen en las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo.

Existen algunos factores de riesgo que pueden incidir en el desarrollo de estas afecciones. Uno de ellos es el sexo, pues las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar cualquiera de estas dos enfermedades; la edad, dado que con el paso de los años se puede estar más expuestos a que se presente y el sobrepeso u obesidad, también juegan en contra.