Llevar una dieta equilibrada, saludable, baja en grasas y en porciones indicadas es una de las mejores formas de cuidar la salud, esto si se acompaña de la práctica regular de ejercicio y otro tipo de hábitos saludables como evitar el exceso de tabaco y de alcohol.
La alimentación es determinante para que el organismo se mantenga sano y en ella es clave la inclusión, por ejemplo, de frutas y verduras, de las cuales la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir al menos 400 gramos diarios para obtener sus beneficios nutritivos y saludables.

Esto lo ratifica una guía establecida por expertos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, quienes aconsejan que la mitad de lo que un consumidor ingiera cada día debe ser frutas y vegetales, un cuarto del plato debe estar compuesto por granos integrales y el cuarto restante debe estar representado en proteínas como pescado, pollo, legumbres y nueces.
Además de seguir estas recomendaciones, es clave tener en cuenta la forma en que se consumen los alimentos. Una de las mejores y más saludables formas de hacerlo es comiéndolos crudos, según los especialistas, pues así se garantiza que vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que estos aportan, ingresen de una mejor forma al cuerpo.

Un artículo publicado en el portal Cuerpo Mente, por el médico naturista Pedro Ródenas, indica que “consumir los alimentos en su forma original, sin alterar ni modificar, con todas sus sustancias conocidas y las todavía no descubiertas, es una prioridad para ayudar a mantener la homeostasis y la salud de células y tejidos”.
También llama la atención para que los consumidores y los nutricionistas superen el lenguaje exclusivo de nutrientes y calorías, e incorporen los conceptos de vitalidad y calidad de los alimentos, propios de lo crudo y lo biológico.
Lo anterior, debido a que los alimentos crudos, al no sufrir ninguna modificación en su naturaleza intrínseca, conservan toda su información nutricional, lo que, sin duda, juega en beneficio de la salud de las personas.

Previene enfermedades
Información del portal Consumer, de España, indica que aumentar el consumo de alimentos crudos previene diversas enfermedades y mejora los síntomas de varios trastornos digestivos como, por ejemplo, hinchazón abdominal, gases, flatulencias o dispepsias.
Además, ayuda a retrasar el envejecimiento y aporta vitalidad. “Esto se debe en gran medida a la densidad nutritiva de los alimentos que se comen, ya que son ricos en nutrientes reguladores y antioxidantes, y a que los alimentos crudos contienen enzimas que ayudan a mejorar las digestiones y, con ello, se optimiza el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos”.

De acuerdo con la citada fuente, el consumo de alimentos crudos hace que la persona deba masticar más, por lo que se mejora el proceso digestivo y se evitan complicaciones abdominales. Además, los vegetales crudos contienen enzimas que ayudan a optimizar las digestiones, por lo que combaten la dispepsia y la flatulencia.

“El calor al que se someten muchos alimentos durante el cocinado hace que se pierda o se reduzca de forma sustancial su contenido en vitaminas y antioxidantes, y que parte de sus sales minerales queden disueltas en el caldo de cocción. Aunque hay excepciones, en general, los alimentos crudos contienen una mayor densidad de nutrientes reguladores, que están implicados en procesos de obtención de energía”, precisa Consumer.
Como si esto fuera poco, uno de los aspectos clave de consumir alimentos crudos es que se previene el envejecimiento prematuro, el cual puede acelerarse cuando el organismo no consume suficientes antioxidantes que compensen la acción oxidante del oxígeno que las personas respiran día a día y de los radicales libres, producto del metabolismo o de la exposición ambiental.

El hecho de que el consumo de alimentos crudos ayude a prevenir enfermedades y a proteger el organismo lleva a que las personas puedan alargar su clico de vida, dicen los especialistas, pues se minimizan los riesgos.
Sin embargo, es importante tener claro que no todos los alimentos son propicios para ingerirlos crudos. Un artículo publicado en el diario La Vanguardia, de España, destaca el aporte nutricional de las verduras y hortalizas crudas, al igual que las frutas, el aceite de oliva virgen o los frutos secos. Sin embargo, llama la atención sobre los riesgos de seguridad alimentaria que pueden generar, por ejemplo, las carnes al consumirlas sin cocinar.
Lo anterior, debido a la presencia de bacterias o patógenos que habitan en el animal y que desaparecen con la cocción. Con el pescado y los mariscos, se deben tener en cuenta algunos aspectos valiosos, pues no todos se pueden consumir crudos.
