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La insulina es la hormona que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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¿Cuáles son los síntomas y causas de la resistencia a la insulina?

La insulina es la hormona que permite regular los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre.

La insulina es una hormona producida por el páncreas y una de sus principales funciones es permitir que el azúcar (glucosa) entre a las células de los músculos, grasa e hígado, donde se usa para obtener energía.

Normalmente la glucosa proviene de los alimentos, pero el hígado también la produce cuando el cuerpo la requiere. Esto se presenta, por ejemplo, cuando una persona ayuna. Si los niveles de glucosa en la sangre aumentan después de comer, el páncreas libera insulina que se encarga de reducir las cantidades y de esta forma se mantienen en el rango normal.

Sin embargo, no siempre esta hormona puede cumplir con sus tareas, pues hay ocasiones en las que los músculos, grasa e hígado no responden bien a su trabajo y no pueden absorber la glucosa de la sangre fácilmente.

“Como resultado, el páncreas produce más insulina para ayudar a que la glucosa entre a las células. Mientras el páncreas pueda producir suficiente insulina para superar la débil respuesta de las células a la insulina, los niveles de glucosa en la sangre se mantendrán en un rango saludable”, precisa el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de los Estados Unidos.

De acuerdo con los expertos, cuando la insulina no puede desarrollar de manera adecuada sus funciones se puede presentar prediabetes, que significa que los niveles de glucosa en la sangre son más altos de lo normal, pero no lo suficientemente elevados como para que una persona sea diagnosticada con diabetes.

La prediabetes usualmente ocurre en personas que ya tienen cierta resistencia a la insulina o cuyas células beta en el páncreas no están produciendo la cantidad suficiente para mantener la glucosa en la sangre en el rango normal. Cuando no hay suficiente insulina, la glucosa adicional permanece en el torrente sanguíneo en lugar de entrar a las células y con el tiempo esto puede traducirse en diabetes tipo 2.

Síntomas

Al comienzo de su desarrollo, la resistencia a la insulina generalmente no produce señales, sino que estas empiezan a evidenciarse con el tiempo como consecuencia de los altos niveles de glucosa en la sangre, asegura el portal Top Doctors, de España. Dentro de los síntomas se incluyen:

- Hambre extrema o incluso después de comer.

- Hormigueo en las manos y pies.

- Cansancio.

- Infecciones recurrentes.

- Dificultad para concentrarse.

- Hipertensión arterial.

- Niveles altos de colesterol.

- Aumento de peso, especialmente en el abdomen.

¿Quiénes son más propensos a desarrollar resistencia a la insulina?

Las personas que tienen factores de riesgo genéticos o de estilo de vida tienen más probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina o prediabetes, de acuerdo con los expertos y aquí se incluyen quienes tienen:

- Sobrepeso u obesidad

- Edad de 45 años o mayor.

- Un padre o madre, hermano o hermana con diabetes.

- Inactividad física.

- Condiciones de salud tales como presión arterial alta y niveles anormales de colesterol.

- Un historial de diabetes gestacional.

- Un historial de enfermedad cardíaca o accidentes cerebrovasculares.

- Síndrome de ovario poliquístico, también llamado SOP.

Además de estos factores de riesgo, otras cosas que pueden contribuir al problema de resistencia a la insulina incluyen, por ejemplo: ciertos medicamentos, trastornos hormonales, como el síndrome de Cushing y la acromegalia y problemas para dormir, especialmente la apnea del sueño.

Aunque una persona no puede cambiar factores de riesgo tales como el historial familiar, la edad o el grupo étnico al que pertenece, sí tiene la posibilidad de modificar aquellos relacionados con el estilo de vida como la alimentación, la actividad física y el peso. Estos cambios disminuyen la probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina o prediabetes.