Foto de referencia sobre dietas y carbohidratos
Es necesario comer algunos carbohidratos para entregarle energía al cuerpo. - Foto: Getty Images/iStockphoto

vida moderna

Dieta baja en carbohidratos: ¿es recomendable?

Durante la digestión, el cuerpo descompone los carbohidratos en azúcar.

Los carbohidratos son moléculas de azúcar que junto con las proteínas y las grasas, son uno de los tres nutrientes principales que se encuentran en alimentos y bebidas, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Además, explicó que hay tres tipos principales de carbohidratos:

  • Azúcares: También se llaman carbohidratos simples, porque se encuentran en su forma más básica. Pueden agregarse a los alimentos, como el azúcar en dulces, postres, alimentos procesados y refrescos. También incluyen los tipos de azúcar que se encuentran naturalmente en frutas, verduras y leche
  • Almidones: Son carbohidratos complejos que están hechos de muchos azúcares simples unidos. El cuerpo necesita descomponer los almidones en azúcares para usarlos como energía. Los almidones incluyen pan, cereal y pasta. También incluyen ciertas verduras, como papas, guisantes y maíz.
  • Fibra: También es un carbohidrato complejo. El cuerpo no puede descomponer la mayoría de la fibra, por lo que comer alimentos con fibra puede ayudar a sentir llenura y hacer que sea menos probable que se coma en exceso. Las dietas altas en fibra tienen otros beneficios para la salud, pues pueden ayudar a prevenir problemas estomacales o intestinales, como el estreñimiento. También pueden ayudar a bajar el colesterol y azúcar en la sangre. La fibra se encuentra en muchos alimentos que provienen de plantas, como frutas, verduras, nueces, semillas, frijoles y granos integrales.

De hecho, según la biblioteca, en promedio, las personas deben obtener del 45 al 65 % de sus calorías de los carbohidratos todos los días.

De todos modos, existen dietas bajas en carbohidratos y Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, explicó que en general, una dieta baja en carbohidratos se centra en las proteínas y en algunas verduras sin almidón. Una dieta baja en carbohidratos generalmente limita los cereales, las legumbres, las frutas, los panes, los dulces, las pastas y las verduras con almidón y, a veces, los frutos secos y las semillas. Sin embargo, algunos planes de dieta baja en carbohidratos permiten pequeñas cantidades de frutas, verduras y cereales integrales.

No obstante, una reducción drástica y repentina de los carbohidratos puede provocar efectos secundarios temporales, como:

  • Estreñimiento.
  • Dolor de cabeza.
  • Calambres musculares.

Además, la restricción severa de carbohidratos puede provocar que el cuerpo descomponga las grasas en cetonas para obtener energía. Esto se denomina cetosis. La cetosis puede causar efectos secundarios, como mal aliento, dolor de cabeza, fatiga y debilidad.

Asimismo, la restricción de carbohidratos a largo plazo puede provocar deficiencias de vitaminas o minerales y alteraciones gastrointestinales.

De otro lado, no todo es malo, pues el portal portugués de salud, nutrición y bienestar Tua Saúde señaló que “esta dieta puede ser bastante eficiente para bajar de peso, debido a que el organismo funciona mejor, ayudando también a reducir la inflamación del organismo, controlar la glicemia y a combatir la retención de líquidos”.

De igual forma, el portal reveló que los otros beneficios de dicha dieta incluyen:

  • Mayor sensación de saciedad.
  • Ayudar a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Ayudar a controlar la diabetes.
  • Mejorar el funcionamiento del intestino.
  • Favorecer la pérdida de peso.
  • Combatir la retención de líquidos.

Por tal razón, la entidad sin ánimo de lucro recomendó: “Si se opta por seguir una dieta baja en carbohidratos, hay que prestar atención a las grasas y proteínas que se elijan. Limitar el consumo de alimentos con grasas saturadas y trans, como la carne y los productos lácteos con alto contenido de grasa, ya que pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca”.

No obstante, es importante resaltar que la información antes dada, de ninguna manera sustituye la asesoría médica y, por ello, lo primero que se debe hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.