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Las seis hormonas que debe cuidar para tener una buena salud

Los expertos dicen que el verdadero secreto para mantener el cuerpo y la mente saludables está en controlar el balance de estos químicos en el organismo. Cómo lograrlo.

Ellas, las hormonas, sin que nadie lo advierta, controlan gran parte de las funciones del ser humano. Hacen que sienta hambre, o un cambio de humor e incluso influyen en la decisión de trasnochar o irse a dormir. Por eso un grupo de científicos en el mundo recomienda tenerlas en un buen balance para contar con mente y cuerpo saludables.

Las hormonas son químicos que envían mensajes en el organismo. Las producen las células endocrinas y viajan por el torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo donde controlan desde el sueño hasta la libido. Cuando llegan a su destino final activan las células para provocar comportamientos que cada cual experimenta como una sensación, ya sea de sueño, de hambre o de lujuria. A diario un individuo usa 50 de ellas para temas relacionados con el peso, la energía, el crecimiento, la fertilidad y el ánimo.

"Si usted mira la salud a través de la lente de las hormonas podemos decir que estamos sanos si ellas funcionan bien”, dice Rangan Chatterjee, autor del libro Feel Better in 5, en una entrevista al diario The Times.

Para que sea así deben funcionar como una sincronizada orquesta. Sin embargo, los malos hábitos pueden desequilibrarlas y hacer que esa orquesta se desafine. Estas son seis de ellas con sus funciones y recomendaciones de estilo de vida para mantenerlas en sano equilibrio.

1. Melatonina

Se le conoce como la hormona de la oscuridad porque realmente se activa cuando la luz natural del sol desaparece. En ese momento el núcleo supraquiasmático, que controla el ritmo circadiano, le envía un mensaje a la glándula pineal para que segregue la melatonina.

La luz de las pantallas de dispositivos electrónicos altera nuestros niveles de hormona melatonina. - Foto: Archivo SEMANA

Este proceso sucede entre 40 minutos y dos horas después del atardecer y recorre todo el cuerpo como si fuera advirtiéndole a cada célula que se acerca el momento de dormir. El proceso contrario sucede cuando empieza a salir el sol. Con los primeros rayos el cerebro envía el mensaje de parar la producción de melatonina para preparar al cuerpo para un día nuevo.

Todo esto sucede, claro está, en un escenario natural, sin luz eléctrica ni celulares. Por eso la vida moderna es el peor enemigo de la melatonina. Las luces blancas producen una demora en el envío de esa señal por lo que la persona postergará el momento de irse a dormir y cuando lo haga tendrá sueños intermitentes. Al otro día se sentirá soñoliento.

Para remediar esto hay que apagar las luces blancas por lo menos una hora antes de ir a dormir. Aunque es muy poco realista, también es importante dejar de ver pantallas dos horas antes. No es recomendable tomar suplementos de melatonina. Para atraer el sueño lo único que ayuda es la oscuridad.

Cuando los rayos ultravioletas del sol llegan a la piel, el hígado y los riñones comienzan a procesar la vitamina D3 en calciotrol, una hormona que evita las infecciones en el tracto respiratorio, fortalece los huesos y dientes y mantiene a raya ciertas enfermedades.

Recientemente se ha dicho que robustece el sistema inmune contra la covid 19 y, de hecho, al presidente Donald Trump le ofrecieron un coctel con esta sustancia. Cuando no está en el nivel óptimo puede causar problemas cardiovasculares, infecciones e infertilidad.

Tomar el sol ayuda a tener vitamina D en el cuerpo, lo que fortalece el sistema inmune contra ciertas enfermedades.

Muchos tienen deficiencia de esta hormona debido al uso de bloqueadores solares. Eso se puede saber con un examen de sangre. Si está baja es muy probable que le diagnostiquen un suplemento además de baños de sol. La mejor dosis es entre dos a ocho minutos en la mañana y media hora para las personas con piel más oscura. Las fuentes dietarias de la vitamina D son huevos, leche, los hongos, y el salmón y otros pescados con grasa.

3. Leptina

La leptina evita que un individuo se engorde al decirle al cerebro que ya comió suficiente. Por eso es considerada el control maestro del peso. En una persona obesa se puede observar que el nivel de leptina es bajo y por eso ese individuo tiene dificultad para sentirse saciado. La ghrelina, por otra parte, es la encargada de señalar el hambre. La insulina es la que ayuda a que la célula guarde la glucosa de la comida y diluye el efecto de la leptina.

Todas ellas deben funcionar en un delicado balance para mantener el peso saludable. Pero la dieta actual, alta en comidas procesadas y en azúcar está dañando este sano equilibrio. La recomendación es estar alejado de este tipo de comidas e incrementar el consumo de ácidos grasos como Omega tres que se encuentra en verduras verdes y en la piel de ciertos pescados.

4. Estrógeno

Aunque el estrógeno y la testosterona son consideradas las hormonas sexuales, en realidad realizan muchísimas otras funciones, especialmente en el cerebro. Las mujeres usan más estrógenos para el suyo que los hombres. El estradiol es la forma más poderosa de esta hormona porque hace que las neuronas tomen glucosa para crear energía. Si el nivel de esta hormona es alta, también aumentarán la energía, la inmunidad y la neuroplasticidad, crucial para aprender nuevas habilidades.

Las terapias hormonales en la menopausia pueden aumentar el riesgo de cáncer de seno.

El problema es que el estrógeno se acaba con los años. En las mujeres sucede en la transición a la menopausia, un cambio radical en el organismo que indica mucho más que la inhabilidad de tener hijos. pues provoca cambios en el cerebro y en el metabolismo. Este cambio ha sido asociado a acumulación de placas de alzheimer en ellas. Ante esto, la recomendación es una dieta con suficiente omega 3, y plantas que contengan fitoestrógenos como las semillas de sésamo, los garbanzos, el mango, las fresas, las legumbres y el chocolate negro.

5. Tiroides

La glándula tiroidea tiene forma de mariposa, está situada en la base del cuello y produce dos hormonas: la T3 y la T4, encargadas de controlar el ritmo metabólico. El hipertiroidismo se da cuando hay alto nivel de T3 y T4. Lo contrario es el hipotiroidismo. Esta última condición se refleja en síntomas como cansancio, sensibilidad al frío, aumento de peso, depresión y constipación. El hipertiroidismo produce agitación, cambios de humor, dificultad para dormir, diarrea y sensibilidad al calor. El riesgo de tener cualquiera de las dos aumenta con la edad y las mujeres están más predispuestas a sufrirlas.

Ante esto es importante monitorear los niveles de la TSH, la hormona que estimula la tiroides. También se recomienda suplir la necesidad de yodo en la sal o con comida de mar y productos lácteos. Además se aconseja comer huevos y nueces de Brasil.

6. Cortisol

Es la más importante hormona en la respuesta ante una situación de estrés pues le da instrucciones al cuerpo de aumentar la presión sanguínea, enviar el oxígeno al cerebro y crear un ambiente de hipervigilancia. De esta forma al cuerpo estará listo para alguna de las dos opciones frente a una amenaza: luchar o correr. Eso al menos era así en los tiempos del mamut.

Hoy esa hormona da la energía para cumplir las tareas del día. Pero cuando se produce en forma exagerada y por un tiempo prolongado puede tener un efecto negativo: impide conciliar el sueño, detiene la síntesis de estrógeno y testosterona, aniquila las células nerviosas en el hipocampo, donde se guardan las memorias y aprendizajes, y podría promover el desarrollo de alzhéimer. Es una epidemia según la OMS y la covid 19 solo ha empeorado estos niveles.

Para bajarlos los expertos recomiendan correr, caminar o incluso saltar para liberar esa energía. Igualmente sirve caminar en medio de la naturaleza, respirar profundo, practicar yoga u otras técnicas de meditación. Los productos naturales y los vegetales de todos los colores también reducen el estrés.

Aunque hay muchas otras como la hormona de crecimiento y la oxitocina, los expertos consideran que tener estas seis bajo regla ayuda a mantener la buena salud. Por lo general con estos buenos hábitos. más una dieta balanceada y una constante rutina de ejercicios lo logrará.

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