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Lavar el pollo: esta es la manera correcta de hacerlo para no propagar el polio

Es importante tener en cuenta estas recomendaciones para evitar contaminar otros alimentos.


De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, las enfermedades transmitidas por los alimentos contaminados significan un problema muy serio para la salud de las personas.

“Todos los días, se reportan casos de personas que contraen enfermedades debido al consumo de alimentos contaminados por microorganismos y/o substancias químicas tóxicas, que incluso pueden llegar a causar la muerte. Estas representan una grave amenaza para la salud, afectando principalmente a los niños y niñas menores que 5 años, mujeres embarazadas, personas inmunosuprimidas y de la tercera edad”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en la importancia de la inocuidad de los alimentos, pues anualmente las cifras por personas enfermas a causa de alimentos manipulados incorrectamente cada vez es mayor.

“Se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas —casi 1 de cada 10 habitantes— por ingerir alimentos contaminados y que 420 000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad”, explica.

Algunas personas no saben que cometen muchos errores al manipular y preparar los alimentos en la cocina. Por eso, es importante tener en cuenta algunos consejos desde el momento en que se compran los alimentos hasta cuando se cocinan y posteriormente se conservan.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan algunas recomendaciones importantes para prevenir la intoxicación alimentaria y manipular correctamente el pollo:

  1. Al momento de comprar el pollo en el supermercado o la tienda, se debe poner en una bolsa desechable antes de agregar al carrito de compras o antes de guardar en la nevera. Esto es importante para evitar que los jugos crudos entren en contacto con otros alimentos.
  2. Lavarse las manos con agua tibia y jabón por 20 segundos antes y después de manipular el pollo.
  3. Es importante no lavar el pollo crudo. Cuando se lava, los jugos del pollo se pueden propagar en la cocina y contaminar otros alimentos, superficies, elementos, etc.
  • Se debe utilizar una tabla diferente para cortar el pollo crudo.
  • No se deben poner alimentos cocidos, frutas o verduras frescas en una superficie donde haya habido pollo crudo.
  • Luego de preparar el pollo, se deben lavar todos los elementos utilizados (tabla de cortar, cuchillo, etc.) con agua caliente y jabón.
  • En caso de preparar pollo crudo congelado se deben tener en cuenta las mismas recomendaciones de higiene para manipularlo.
  • Es recomendable el uso de un termómetro de alimentos para verificar que el pollo se cocine correctamente, alcanzando una temperatura interna de 165 °F.

¿Cómo conservar los alimentos ya cocidos?

Si los alimentos cocinados no se consumen luego de ser preparados, se deben preparar las condiciones para conservarlos. La Organización Panamericana de la Salud menciona en su sitio web que “hay que prever su almacenamiento en condiciones de calor (cerca o por encima de 60 °C) o de frío (cerca o por debajo de 10 °C). Esta regla es vital si se pretende guardar comida durante más de cuatro o cinco horas”.

Hay un error muy común que suelen cometer las personas y es guardar en el refrigerador una cantidad excesiva de alimentos cocinados calientes, los cuales no se pueden enfriar por dentro correctamente. Esto no es bueno debido a que “si la parte central del alimento sigue estando caliente (a más de 10 °C) demasiado tiempo, los microbios proliferan y alcanzan rápidamente una concentración susceptible de causar enfermedades”, detalla la OPS.

Intoxicación alimentaria

Esta afección sucede cuando las personas consumen un alimento o bebida que contiene bacterias, parásitos, virus o toxinas producidas por microorganismos.

Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explica que generalmente la intoxicación alimentaria se da por la presencia de las bacteria como el estafilococo o la Escherichia coli (E coli).

Síntomas

  • Cólicos abdominales.
  • Diarrea (puede tener sangre).
  • Fiebre y escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Debilidad (puede ser grave).