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Cáscara de banano
El banano es saludable. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Ojo: si el banano tiene esta mancha, no es saludable consumirlo

Es importante almacenarlo en lugar fresco.

Según explica el Ministerio de Salud de Colombia la inocuidad de los alimentos es el “conjunto de condiciones y medidas necesarias durante la producción, almacenamiento, distribución y preparación de alimentos para asegurar que, una vez ingeridos, no representen un riesgo para la salud”.

Este concepto es importante porque si no hay un proceso seguro en toda la cadena de producción de un alimento hasta el momento en que se conserva, se incrementa el riesgo de que el alimento se dañe y cause afectaciones a la salud.

En su sección de Nutrición el portal web Mundo Deportivo explica cómo identificar que un banano está dañado y no es saludable su consumo. “Si su piel tiene manchas blancas, debes deshacerte de ella de inmediato, preferiblemente en un contenedor de la calle y no en la basura de tu propia casa”, explica el portal.

Estas manchas blancas en la piel de la fruta pueden indicar que haya arañas dentro. En caso de estar almacenadas con otras frutas, es importante revisar que las otros alimentos no estén contaminados. En caso de tener manchas negras es seguro su consumo.

Respecto a los plátanos, el sitio web explica que es natural encontrar manchas oscuras o negras en este alimento. Estas aparecen a causa de la maduración.

“Si el plátano aún presenta color amarillo en su cáscara, eso nos indicará que aún podemos comerlo. En ese caso, si al abrirlo vemos alguna mancha marrón en la parte comestible, podemos quitarla y comernos el resto de la fruta”, recomienda Mundo Deportivo en su sección de Nutrición.

¿Cómo lavar el pollo correctamente?

Muchas personas tienen por costumbre lavar el pollo antes de prepararlo. Es importante saber que se debe tener mucho cuidado con este alimento, ya que tiene una bacteria, Salmonella, la cual puede expandirse a superficies y otros productos. Luego, al utilizarlos y llevar las manos a la boca se puede causar una intoxicación.

“La Salmonella se puede encontrar en varios alimentos, como en las carnes de pollo, res, cerdo, en huevos, frutas, vegetales, y hasta en los alimentos procesados. Algunas personas tienen más probabilidad que otras de contraer una infección y enfermarse gravemente”, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Estos centros señalan algunas recomendaciones importantes para prevenir la intoxicación alimentaria y manipular correctamente el pollo:

  • Al momento de comprar el pollo en el supermercado o la tienda, se debe poner en una bolsa desechable antes de agregar al carrito de compras o antes de guardar en la nevera. Esto es importante para evitar que los jugos crudos entren en contacto con otros alimentos.
  • Lavarse las manos con agua tibia y jabón por 20 segundos antes y después de manipular el pollo.
  • Es importante no lavar el pollo crudo. Cuando se lava, los jugos del pollo se pueden propagar en la cocina y contaminar otros alimentos, superficies, elementos, etc.
  • Se debe utilizar una tabla diferente para cortar el pollo crudo.
  • No se deben poner alimentos cocidos, frutas o verduras frescas en una superficie donde haya habido pollo crudo.

Importancia de la seguridad alimentaria

Es fundamental tener almacenados muy bien los alimentos y productos para evitar la contaminación y la propagación de bacterias. Asimismo, es importante que al momento de la preparación de las comidas se realicen medidas sanitarias como el lavado correcto de las manos, lavado de los utensilios y no utilizar una misma herramienta para diferentes alimentos. Esta es una práctica muy común: usar una misma cuchara o cuchillo para varias preparaciones, sin haber realizado un lavado previo.

Los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas provocan más de 200 enfermedades en el cuerpo humano, las cuales son desde diarrea hasta cáncer. Según explica la Organización Mundial de la Salud, “se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas —casi 1 de cada 10 habitantes— por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad”.