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Pérdida de peso: las razones por las que la falta de sueño hace ganar peso

Si los problemas de sueño interfieren en la vida cotidiana y en el peso, es necesario consultar el tratamiento con un especialista.


Diversos estudios en el mundo científico demuestran que una alimentación balanceada y la práctica frecuente de ejercicio (mínimo 30 minutos diarios) son efectivos para mantener un peso estable a largo plazo. Bajar de peso no es fácil, y requiere compromiso. Sin embargo, es muy importante para la salud.

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al tener esta patología aumenta el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares.

También se pueden presenta cardiopatías; accidentes cerebrovasculares; diabetes tipo 2; trastornos del aparato locomotor, en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante; y algunos cánceres.

Para quienes están luchando contra el exceso de peso, es posible que un plan de alimentación saludable y la actividad física periódica ayuden a perder kilos y a mantenerse en forma a largo plazo. Así mismo, la OMS aconseja limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10 % y mantener el consumo de sal por debajo de cinco gramos diarios.

Además de lo anterior, el portal especializado Cuídate Plus, ha expuesto que no dormir lo suficiente puede ser una causa de aumento de peso.

“Las hormonas que regulan la sensación de saciedad y de hambre -leptina y grelina- siguen un ritmo circadiano, regulado por los ciclos de sueño y de vigilia, lo que significa que se producen durante el sueño. Tener sueño de peor calidad hace que tengamos más hambre, lo que aumenta el riesgo de obesidad”, explica Rybel Wix, del Grupo de Trabajo de Insomnio de la Sociedad Española del Sueño (SES), citado por Cuídate Plus.

Al respecto, la editora especialista en la guía de nutrición y alimentación saludable de Mayo Clinic, Katherine Zeratsky, explica que “las investigaciones sugieren una asociación entre la restricción del sueño y los cambios negativos en el metabolismo. En los adultos, dormir cuatro horas por noche, en comparación con 10 horas por noche, parece aumentar el hambre y el apetito, en particular en el caso de los alimentos calóricos con un alto contenido de carbohidratos”.

Sumado a lo anterior, Zeratsky señala que los estudios observacionales también sugieren una relación entre la restricción del sueño y la obesidad, los cuales se suman a otros estudios que han establecido patrones similares en niños y adolescentes.

Una explicación podría ser que la duración del sueño afecta a las hormonas que regulan el hambre: la grelina y la leptina. Otro factor que contribuye podría ser la falta de sueño, que genera fatiga y conduce a una menor actividad física”, señala la especialista de Mayo Clinic.

Dicho lo anterior, un estudio del Centro del Sueño de la Universidad de Chicago (Estados Unidos) reveló cuántas horas se deben dormir para lograr adelgazar con dieta y ejercicio y lo recomendado es dormir 8,5 horas. “Mucha gente se esfuerza por encontrar formas de disminuir su consumo de calorías para perder peso; pues bien, sólo durmiendo más, podría reducirlo sustancialmente”, señaló la doctora Esra Tasali, directora del Centro del Sueño.

Adicional, la Universidad de Harvard reveló un artículo que señala que para evitar subir de peso rápidamente, una persona debe dormirse entre las 8 p. m. y 10 p. m. para lograr cumplir este objetivo fácilmente. Claro está que los hábitos de sueño deben ir acompañados de una alimentación saludable y ejercicio frecuente.