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Dormir bien puede ayudar a controlar los niveles de glucemia. Foto: GettyImages.
La sacudida hípnica puede ser más frecuente en personas que toman mucha cafeína en las noches o sufren de ansiedad y cansancio excesivo. Foto: GettyImages. - Foto: Foto Gettyimages

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¿Por qué se tiene la sensación de caerse mientras se duerme?

Expertos aseguran que este fenómeno le ocurre al 70 % de las personas.

Muchas personas han tenido la sensación de caer estando acostados en la cama en los primeros momentos del sueño, situación que no es grave para la salud, pero tampoco agradable cuando se busca tener un descanso en las noches.

“A este fenómeno se le conoce como sacudida hípnica. Se trata de una contracción muscular, principalmente de las piernas, que realiza el cuerpo de manera involuntaria e inconsciente cuando se duerme, haciendo que las extremidades se sacudan y se genere la sensación de que estar cayendo”, así lo explica el portal 65 y más.

Expertos aseguran que esto “le pasa al 70% de las personas y suele ocurrir en las primeras fases del sueño”, precisamente cuando el cerebro no está totalmente dormido al 100 % y “trata de mantenerse en alerta”, destaca el mencionado portal.

Es importante destacar que esta sensación “no se puede considerar un trastorno del sueño grave, ni causa ningún daño a nuestra salud”, destaca el sitio web.

La sacudida hípnica es más frecuente en personas “que consumen cafeína por la noche, que tienen problemas para dormir, ansiedad, cansancio excesivo, niveles elevados de estrés, realizan mucha actividad o excitación antes de dormir o sufren privación del sueño, entre otras”, indica 65 y más.

Otra razón que los especialistas aseguran como un factor para que se produzca esta sensación es “la falta de magnesio, calcio o hierro”.

Este fenómeno algunos expertos lo consideran como algo natural y es la transición entre el estado de alerta a la relajación del sueño, “la temperatura varía, el ritmo de respiración y cardiaco es más lento y los músculos se relajan”, explica el sitio web El Correo.

Otra advertencia que hacen los especialistas es que “la ansiedad, cansancio, estrés, actividad extrema antes de acostarse, privación del sueño por más de 24 horas, pautas de sueño irregulares” pueden causar la sacudida hípnica.

Este despertar brusco permite vigilar por última vez el entorno, brinda la oportunidad de asegurarse de que es realmente seguro quedarse dormido, creando una respuesta similar a un sobresalto. A fin de cuentas, es posible quedarse dormido sin querer en un sitio peligroso”, explica una publicación de El País.

El mencionado portal indica que también se puede analizar desde un proceso evolutivo, el cual “le permitía a los primeros ancestros– comprobar la estabilidad de la posición corporal antes de dormir, en especial si se empezaban a adormecer en un árbol. La sacudida permitía comprobar el ‘punto de apoyo’ antes de entrar en la inconsciencia”.

Otra explicación que tiene los expertos sobre la sacudida hípnica es que solo “es un mero síntoma de que el sistema fisiológico activo cede por fin, si bien en ocasiones de manera reacia, al impulso de dormir, pasando de un control motor activo y volitivo a un estado de relajación y, finalmente, de parálisis corporal”, indica el medio.

Aunque la mayoría de expertos señalan que esta sensación no es grave, también indican que se debe tener en cuenta que “en casos extremos –ya sea por su frecuencia o por la velocidad y la violencia de la sacudida– puede mantener a la persona despierta, impidiéndole entrar en un proceso normal de inicio del sueño, y provocando a largo plazo una forma de insomnio de conciliación”, apunta El País.

En El País señalan que un factor nutricional también puede influir para tener esta sensación. “Se ha indicado, si bien de modo anecdótico, que las carencias de magnesio, calcio o hierro pueden también aumentar las probabilidades de experimentar una sacudida hípnica espontánea”.

Además, la estimulación sensorial cando las personas buscan dormir puede generar la sacudida hípnica, por esta razón los especialistas recomiendan un “ambiente fresco, oscuro y tranquilo para dormir para reducir la frecuencia y la intensidad de dichas sacudidas”, destaca El País.