vida moderna

¿Qué enfermedades quitan el sentido del olfato?

La pérdida de este sentido puede afectar la calidad de vida.


La pérdida temporal del olfato es muy común y suele ocurrir al tener resfriados comunes y alergias nasales. Pero, la pérdida completa de este sentido puede suceder con afecciones que impiden que el aire llegue a los receptores olfativos de la nariz.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) explican cómo funciona el sentido del olfato.“La capacidad para oler viene de células sensoriales especializadas, llamadas neuronas sensoriales olfativas. Estas neuronas se encuentran en un pequeño trozo de tejido dentro de la parte de arriba de la nariz. Estas células se conectan directamente al cerebro. Cada neurona olfativa tiene un receptor olfativo. Las moléculas microscópicas liberadas por sustancias en nuestro alrededor, ya sea el aroma del café o los pinos del bosque, estimulan estos receptores. Una vez que las neuronas detectan estas moléculas, envían mensajes al cerebro, y este identifica el olor”.

De acuerdo con Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, existen diferentes factores que pueden disminuir o cambiar la capacidad para detectar olores. Algunos de estos incluyen:

  • Anfetaminas.
  • Estrógenos.
  • Nafazolina.
  • Trifluoperazina.
  • Descongestionantes nasales.
  • Productos a base de zinc.
  • Alergias.
  • Trastornos endocrinos.
  • Infecciones en la nariz.
  • Infecciones en la garganta.
  • Infecciones en los senos paranasales.
  • Trastornos endocrinos.
  • Deformidades del tabique nasal.
  • Tumor nasal.
  • Problemas neurológicos.
  • Déficit de nutrientes.
  • Cirugía nasal.
  • Radioterapia.

Trastornos del olfato

Los NIH también señalan otras causas de trastornos del olfato:

  • Envejecimiento.
  • Sinusitis.
  • Fumar
  • Lesiones en la cabeza.
  • Alteraciones hormonales.
  • Problemas en los dientes.
  • Medicamentos (antibióticos y antihismaínicos).
  • Trastornos que afectan al sistema nervioso.

Algunos trastornos de este sentido incluyen:

  1. Hiposmia: disminución de la capacidad para detectar los olores.
  2. Anosmia: incapacidad completa para detectar olores.
  3. Parosmia: modificación en la percepción normal de los olores.
  4. Fantosmia: sensación de percibir un olor, que realmente no está.

¿Cuándo consultar a un médico?

En caso de presentar cambios o identificar alteraciones en el sentido del olfato o se manifiestan síntomas inexplicables, es importante consultar a un médico para recibir un diagnóstico oportunamente e iniciar un tratamiento. El doctor puede recomendar la realización de exámenes como tomografía computarizada, resonancia magnética, endoscopia nasal, pruebas de nervio olfativo o pruebas de olfato para identificar el problema.

Gripa

Según Medline Plus, este virus puede transmitirse de persona a persona, cuando alguien que está contagiado estornuda, tose, habla o expulsa pequeñas gotas, las cuales pueden caer en la boca o en la nariz de las personas que estén cerca. También puede ocurrir contagio al tocar una superficie que tenga el virus, pero es algo poco frecuente.

Los principales síntomas de la gripa son:

  • Fiebre o sensación de fiebre y escalofríos.
  • Tos.
  • Dolor de garganta.
  • Goteo o congestión nasal.
  • Dolores musculares o del cuerpo.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga (cansancio).

Existen algunas personas que tienen un mayor riesgo de tener complicaciones de salud si tienen gripa:

  • Adultos mayores de 65 años.
  • Mujeres embarazadas.
  • Niños menores de cinco años.
  • Personas con ciertas afecciones crónicas de salud, como asma, diabetes y enfermedades del corazón.

¿Cuándo se debe acudir a un centro médico?

En caso de tener gripa y pertenecer al grupo de mayor riesgo, se debe ir a un centro médico para recibir la atención profesional correcta y evitar complicaciones en la salud. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades también indican que se debe ir a urgencias en caso de presentar los siguientes síntomas:

Niños

  • Respiración acelerada o problemas para respirar.
  • Coloración azulada en los labios o el rostro.
  • Se expande la caja torácica al respirar.
  • Dolor de pecho
  • Dolor muscular intenso (el niño se rehúsa a caminar).
  • Deshidratación (no orina por 8 horas, tiene la boca seca y al llorar no tiene lágrimas).
  • No está alerta ni interactúa cuando está despierto.
  • Convulsiones.
  • Fiebre por encima de los 104 °F.
  • En el caso de niños menores de 12 semanas, cualquier cuadro febril.
  • Fiebre o tos que mejora, pero reincide o empeora.
  • Agravamiento de las afecciones crónicas.