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El VEB se trasmite a través de la saliva. | imagen de referencia. - Foto: istock

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¿Qué es el virus de Epstein-Barr, que está relacionado con la esclerosis múltiple?

El patógeno es muy común en la población mundial, se estima que más de un 90 % de las personas lo han adquirido en algún momento de sus vidas.

El virus de Epstein-Barr (VEB), sería el responsable de varias enfermedades, entre ellas la esclerosis múltiple y la mononucleosis infecciones. Sin embargo, también sería un patógeno común en la población, según el Centro Nacional de Vacunación y Enfermedades Respiratorias (NCIRD, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, todas las personas se habrían contagiado de este agente al menos una vez en la vida.

Este portal aprovechó para recalcar que el VEB es comúnmente conocido como el “virus del herpes humano”, siendo este uno de los más frecuentes y que se presenta en todo el mundo. “En países desarrollados, sobre todo en poblaciones de alto nivel socioeconómico, la mitad de la población tiene la enfermedad entre el primer y el quinto año de vida, cursando de forma asintomática o como cuadros víricos inespecíficos de corta duración; el 90–95 % de los adultos han pasado la infección”, confirmó el Ncrid sobre este virus.

El St. Jude Children’s Research Hospital ha informado que este virus suele manifestarse cuando la persona tiene un sistema inmune débil, por lo que si se sufre de otras enfermedades que ataquen este sistema, probablemente el patógeno pueda llegar a desarrollar otras afecciones consideradas como graves.

Se han identificado 2 tipos de VEB, el VEB-1 y VEB-2; en Europa y Estados Unidos es 10 veces más frecuente el tipo VEB-1, pero están equitativamente distribuidos en otros entornos como África”, continuó explicando el Ncird sobre los tipos de virus que se han encontrado a nivel mundial. Sin embargo, la forma de contagio continúa siendo la misma.

El VEB se contagia a través de los fluidos corporales, por la saliva por ejemplo, por lo que también es llamado el “virus del beso”, y claramente se puede transmitir sexualmente. Ante esto, se ha afirmado que puede representar un riesgo el simple hecho de compartir botellas o cepillos dentales.

Besar a otra persona; compartir utensilios, como la cuchara, el tenedor o el plato; beber del mismo vaso, lata, o botella, o compartir el cepillo de dientes de alguien”, son algunas de las formas que existen para contagiarse según recoge el St. Jude Children’s Research Hospital.

Entre tanto, los síntomas que suele presentar este virus son fiebre, fatiga, inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, la garganta y el hígado, así como el bazo agrandado y el sarpullido, sin embargo, no siempre las personas tienden a tener molestas o las anteriores señales al contraer el virus.

El virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple

Siempre se ha sospechado que esta enfermedad neurológica podría estar asociada a un virus muy común entre los humanos, el Epstein-Barr, y esta semana un reciente estudio publicado en la revista Science lo confirmó.

La fortaleza de la investigación reside en su vasta muestra de 10 millones de personas, en su totalidad miembros del Ejército de Estados Unidos, que pudieron ser analizadas durante dos décadas. Según el trabajo, realizado por expertos de la Universidad de Harvard, la mayoría de diagnosticados con esclerosis múltiple (EM) tuvieron previamente el Epstein-Barr. Esta sería la evidencia más contundente del fuerte vínculo entre las dos enfermedades.

“Eso no quiere decir que el virus per se cause la enfermedad”, aclara el médico neurólogo Jaime Toro. “Es la reacción inmunológica que se produce ante el virus la que puede estar relacionada con la EM”, explica. Agrega que muy posiblemente esos anticuerpos se formaron temprano en la vida ante la exposición al virus. El Epstein-Barr, dice, infecta a casi toda la población en algún punto de sus vidas.

“Se le conocía como enfermedad del beso porque se transmite por la saliva”. Algunos se dan cuenta de la infección porque desarrollan mononucleosis infecciosa, pero para muchos es asintomática. No todos los que se infectan desarrollan EM y el virus permanece en el cuerpo de por vida.