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Reanimación básica: ¿cómo salvar una vida?

Las posibilidades de salvarle la vida a los niños en los primeros cuatro minutos de un paro cardíaco son altas, si los responsables saben hacer la reanimación correctamente.


El cuidado de la salud y la seguridad de los niños y niñas en la casa es una tarea que los papás y cuidadores deben cumplir y, para eso, estar al tanto de las técnicas básicas de reanimación puede salvarles la vida en una etapa temprana.

Los pequeños tienen afán por explorar y conocer el entorno que los rodea. Para prevenir accidentes caseros, siendo estos una de las principales causas de lesiones y muerte en los primeros años de vida, saber técnicas de reanimación es crucial.

Los datos del DANE para 2020 revelaron que en ese año fallecieron más de 1.100 niños y niñas entre 1 y 14 años por paros cardíacos, hipotensión, síndrome de muerte súbita y otros. Es decir, por causas reanimables.

El 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón y, a propósito, la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE) hizo un llamado, asegurando que por cada minuto que un recién nacido o un niño con paro pasa sin reanimación, pierde del 10 al 20 % de las posibilidades de sobrevivir o quedar sin secuelas irreversibles.

Juan Carlos Echeverry, médico, anestesiólogo, miembro del comité de anestesia pediátrica de la SCARE e instructor de reanimación pediátrica básica y avanzada de la American Heart Association (AHA), asegura que en los menores, ciertas situaciones como la no atención oportuna de una afección respiratoria, un episodio de ahogamiento, golpes en la cabeza o atoramiento con objetos extraños, pueden llevar a accidentes que, rápidamente se convierten en paros cardiorrespiratorios.

Los niños más pequeños no suelen ser conscientes del peligro que puede significar introducir un objeto por su nariz y boca, ni mucho menos que esto podría llevar a impedir el paso del aire. Como esta, hay otras acciones que sin saberlo, los ponen en peligro. Por eso, Echeverry señala que es fundamental enseñarles a comer despacio y no realizar otras actividades mientras lo hacen, no introducir objetos en sus fosas, no retirarse el cinturón de seguridad, no ingerir medicamentos, no estar cerca de espacios con acúmulo de agua, como piscinas o bañeras sin supervisión, ni subir a lugares altos, por ejemplo.

Las primeras manifestaciones fisiológicas que le permiten al experto identificar que un niño está en paro y que su corazón ha dejado de contraerse correctamente, son: si el menor no responde al llamado, esta pálido o de color azul; si no está respirando o le cuesta hacerlo; si no cuenta con pulso o este es muy lento.

La manera en que se toma el pulso cambia dependiendo la edad del infante. Es decir, para tomarle el pulso a un bebé de 1 año el adulto debe hacerlo en la zona de la axila, mientras que si es a uno mayor de esa edad, debe hacerlo en el cuello.

A los niños mayores de 4 o 5 años en adelante, el pulso se les debe tomar de la muñeca y en cualquiera de los casos se toma haciendo presión en la zona determinada con los dedos índice y corazón. Una vez se encuentra el pulso, el adulto debe actuar de una manera rápida y organizada.

¿Cómo hacer reanimación?

En caso de que los signos vitales no respondan, el responsable debe guardar la calma y llamar al número de emergencias. Mientras tanto, en caso de no tener a nadie que haga la llamada, debe poner el teléfono en altavoz mientras inicia de inmediato las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar.

La persona debe descubrir el pecho del menor, en relación el experto recomienda “iniciar las compresiones rápidas y profundas en el tórax, es decir, realizar entre 100 y 120 compresiones por minuto, con una profundidad de 4 centímetros en niños menores, y en niños mayores de 8 años de 5 centímetros”.

En niños lactantes, la forma adecuada de realizar compresiones es rodear el tórax con las dos manos de forma que con los pulgares se pueda comprimir con fuerza y rapidez entre la zona del pecho. En niños más grandes, se realizan en el mismo punto, pero, con una mano sobre la otra.

“Aunque la situación generé dudas y angustia en los padres o cuidadores del menor, es la única opción para salvarle la vida al niño con pérdida de la conciencia, dificultad para respirar o pulso débil”, dice Echeverry.

La respiración boca a boca, por otro lado, solo debe ser empleada por expertos, porque de no contar con habilidad se puede perder tiempo en intentar hacerlo. Las ventilaciones se deben administrar luego de 15 compresiones exitosas en el tórax y como asegura el especialista tenga presente que “en la reanimación siempre serán más importantes las compresiones, que la ventilación (sino se saben hacer)”.

Todos los adultos están en la capacidad de aprender a hacer reanimación cardiopulmonar, viendo videos en internet y practicando en casa con una almohada. Además, en ocasiones la Cruz Roja, el Ministerio de Salud y las ARL también ofrecen cursos gratuitos.