vida moderna

Reducir la inflamación: tres claves para conseguirlo

Es importante seguir las recomendaciones del doctor para evitar complicaciones de salud.


De acuerdo con el portal web especializado en salud, Tua Saúde, “la inflamación es una respuesta biológica del sistema inmunológico que ocurre cuando el organismo se encuentra ante una infección por agentes extraños como bacterias, virus, parásitos o veneno, o inclusive ante una lesión por calor, radiación o traumatismo, siendo necesaria para eliminar la causa de la lesión, las células muertas y los tejidos dañados, así como iniciar su reparación”.

Esto puede ocurrir en diferentes partes del cuerpo. Los síntomas de inflamación incluyen:

  • Hinchazón o edema.
  • Dolor al tacto.
  • Enrojecimiento o rubor.
  • Sensación de calor al tacto.
  • Disminución del movimiento o función de la zona afectada.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) explican cómo se desarrolla la inflamación en el organismo. “Un proceso inflamatorio empieza cuando los compuestos químicos son liberados por el tejido dañado. Como respuesta, los glóbulos blancos producen sustancias que hacen que las células se dividan y crezcan para reconstruir el tejido para ayudar a reparar la lesión. Una vez que sane la herida, terminará el proceso inflamatorio”.

En caso de presentar estos síntomas, lo recomendable es consultar a un médico para recibir la atención profesional adecuada e iniciar un tratamiento oportuno.

Por su parte, Mejor con Salud, portal especializado en salud y cuidado personal, brinda algunas recomendaciones para tener en cuenta si se tiene como objetivo disminuir la inflamación en el cuerpo.

1. Descansar

Según explica Mejor con Salud, no dormir las horas suficientes genera una tensión física y emocional que influye negativamente en el proceso de inflamación natural del cuerpo humano. Muchas personas tienen por costumbre trasnochar hasta altas horas de la noche y otras no pueden dormir, porque sufren de insomnio.

Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señala algunas recomendaciones para mejorar el ciclo del sueño:

  • Tomar siestas y aumentar la cantidad de tiempo disponible para dormir.
  • Mantener las luces prendidas en su trabajo.
  • Limitar los cambios de turno para permitir que su cuerpo se ajuste.
  • Consumir cafeína solo al comienzo de su turno.
  • Remover las fuentes de sonido y luz durante su descanso diurno (por ejemplo, usar cortinas que bloqueen la luz).

2. Realizar actividad física

Ejercitarse es una opción para regular los procesos inflamatorios del cuerpo humano, indica Mejor con Salud. “Este tipo de actividades calientan y fortalecen los músculos, alejan la retención de líquidos, estimulan la eliminación de toxinas y retiran esos obstáculos que impiden el buen funcionamiento de los órganos y sistemas vitales del cuerpo”, detalla el portal web.

3. Disminuir la ingesta de azúcar

De acuerdo con el portal web, el azúcar refinado, que puede estar presente en diferentes alimentos y bebidas, puede causar alteraciones en el proceso de inflamación del cuerpo.

Inflamación abdominal

La distensión abdominal es uno de los padecimientos más comunes en las personas. Eructos, gases y flatulencias son otros síntomas que, en algunas ocasiones, suelen presentarse junto a la inflamación. Esto se debe a varias causas, entre esas, retención de líquidos, infecciones y síndromes del colon irritable, explica el sitio web especializado Medical News Today.

En algunas personas, los síntomas se presentan con mucha intensidad, especialmente con un dolor abdominal fuerte, al tiempo que se inflama el vientre. Esto no debe ser una señal de preocupación extrema. Es importante saber que una de las principales causas es la ingesta de algunos alimentos.

Otras causas

En palabras de Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, existen otros factores que pueden suscitar la distensión del estómago. Estos son:

  • Síndrome del intestino irritable (colon irritable).
  • Aumento de peso.
  • Miomas uterinos.
  • Síndrome premenstrual (SPM).
  • Embarazo.
  • Oclusión intestinal parcial.
  • Quistes ováricos.
  • Intolerancia a la lactosa.
  • Gases en el intestino (ingesta de frutas y verduras).
  • Acumulación de líquidos en el abdomen.
  • Deglución de aire.