Un derrame cerebral, conocido con el término médico accidente cerebrovascular, es una afección grave. Si se padece, se debe acudir en el menor tiempo posible a un centro de salud para disminuir el riesgo de daños en el cerebro y complicaciones graves de salud.
“Los accidentes cerebrovasculares pueden dañar únicamente una parte del cuerpo, por ejemplo, la cara, un brazo o una pierna, pero también pueden paralizar todo un lado del cuerpo. Si el accidente es muy intenso, puede ocasionar la muerte de forma inmediata”, explica el Ministerio de Salud de Colombia en su portal web.

Esta afección ocurre cuando hay una interrupción del flujo de sangre a una parte del cerebro. Esto provoca que el cerebro no reciba los nutrientes y el oxígeno necesario, causando la muerte de las células cerebrales en poco tiempo.
“El accidente cerebrovascular recurrente es frecuente; alrededor del 25 por ciento de las personas que se recuperan de su primer accidente cerebrovascular tendrán otro accidente cerebrovascular en un espacio de cinco años”, apuntan los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, si se duermen las manos o los pies puede ser síntoma de una afección grave: un accidente cerebrovascular. El entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo puede alertar sobre esta enfermedad, la cual es considerada una emergencia médica, es decir, que se debe buscar ayuda profesional en el menor tiempo posible.

Los síntomas de un accidente cerebrovascular varían dependiendo de la zona del cerebro afectada y de la gravedad. Algunos de estos incluyen:
- Cambio en la lucidez mental (incluso, somnolencia, pérdida del conocimiento y coma)
- Cambios en la audición o en el sentido del gusto
- Cambios que afectan el tacto y la capacidad de sentir dolor, presión o temperaturas diferentes
- Confusión o pérdida de memoria
- Dificultad para deglutir
- Dificultad para leer o escribir
- Mareos o sensación anormal de movimiento (vértigo)
- Problemas con la vista, como disminución de la visión, visión doble o ceguera total
- Falta de control de esfínteres
- Pérdida del equilibrio o coordinación, o problemas para caminar
- Debilidad muscular en la cara, el brazo o la pierna (por lo regular solo en un lado)
- Cambios emocionales, de personalidad o de estado de ánimo
- Problemas para hablar o entender a otros que estén hablando

Primeros auxilios
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC, por sus siglas en inglés) apuntan que los tratamientos para el accidente cerebrovascular tienen una mejor efectividad cuando reciben atención médica en un máximo de tres horas después de presentar síntomas.
Los CDC recomiendan realizar la prueba F.A.S.T para conocer si una persona está padeciendo un derrame cerebral:
“F-Face (cara): pídale a la persona que sonría. ¿Un lado de la cara está caído?
A-Arms (brazos): pídale a la persona que levante ambos brazos. ¿Un brazo se desvía hacia abajo?
S-Speech (habla): pídale a la persona que repita una frase sencilla. ¿El habla suena arrastrada o dice cosas extrañas?
T-Time (tiempo): si observa alguno de estos signos, llame al 9-1-1 de inmediato”.
¡Cuidado con el estrés y el trabajo!
La Organización Mundial de la Salud insiste en su preocupación por las largas jornadas laborales y su efecto en la salud de las personas. Un estudio de esta entidad concluyó que “trabajar 55 o más horas a la semana aumenta en 35 % el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en 17 % el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas a la semana”.

Según esta investigación, en 2016 la cifra de muertos por accidentes cerebrovasculares fue de 398.000 y 347.000 por cardiopatía isquémica, resultado de jornadas de trabajo de más de 55 horas a la semana o más. “Entre 2000 y 2016, el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a las jornadas laborales prolongadas aumentó en 42 %, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19 %”.

