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¡Sucios!: esto piensan quienes promueven la teoría de no bañarse ni lavar la ropa

La pandemia generó un movimiento que apoya la teoría de no bañarse ni lavar la ropa. Aunque quienes lo practican hoy son vistos con mucha prevención, tienen razones de peso para no hacerlo.

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24 de septiembre de 2021 a las 11:00 p. m.
 Ashton Kutcher y Mila Kunis
Ashton Kutcher y Mila Kunis Foto: gettyimages

Durante la pandemia, María dejó de trabajar y de salir como la mayoría en el mundo. Eso le cambió sus rutinas, incluso la de bañarse a las siete de la mañana, hábito que modificó a un horario más laxo como el del mediodía. Con el tiempo, sin embargo, ese horario desestructurado la llevó a veces a encontrar la noche sin haber pasado por la ducha y de ahí a saltarse dos días sin baño. Hoy dice que lo hace tan frecuentemente y que se encuentra feliz de ahorrarle agua al planeta. “No solo fue la pandemia, sino que encontré evidencia de que bañarse constantemente no es bueno para la piel”.

Como ella hay muchos más en el mundo. Incluso celebridades como Jake Gyllenhaal, Mila Kunis y Ashton Kutcher son representantes del equipo de “sucios” en este debate acalorado entre quienes hoy creen que la gente no debe bañarse, sino una vez cada semana y otros para quienes lo más saludable es hacerlo a diario.

La semana pasada, un reporte publicado por la Sociedad de la Industria Química (SCI) añadió leña al debate al señalar que lavar la ropa tenía un gran impacto medioambiental. La gente no debería hacerlo a menos que fuera necesario. Este clamor ya lo habían manifestado personajes de la talla de la diseñadora Stella McCartney, quien en una entrevista de 2019 dijo que la regla de oro era “dejar que las manchas se sequen y luego limpiarlas”, pero no había necesidad de echar a la lavadora toda la prenda.

Hombre tomando un baño en el baño en casa
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Resulta paradójico que en la época en que la higiene es la clave para controlar la pandemia, haya surgido un movimiento tan fuerte contra ciertas prácticas como bañarse y lavar la ropa. Pero a los ojos de los promotores de la ‘suciedad’, lo uno no tiene que ver con lo otro.

Para James Hamblin, médico y periodista de la revista The Atlantic y autor del libro Clean (Penguin), hay que hacer una distinción entre higiene y los rituales de limpieza. “‘Higiene’ es un término más científico y significa evitar una enfermedad y asumir ciertos comportamientos preventivos”, dijo en una entrevista con la cadena radial NPR.

Hamblin señala que en eso su vida no ha cambiado, pues se lava con frecuencia las manos, los dientes, las heridas y usa tapabocas. El cambio ha sido más en los que se refiere a usar desodorante, bañarse, lavarse el pelo o blanquearse los dientes. “Es ahí donde la gente está experimentando con hacerlo menos”.

Jake Gyllenhaal
Jake Gyllenhaal Foto: afp

Detrás de todo este movimiento hay razones medioambientales, de salud y también una protesta ante el excesivo mercadeo de productos de limpieza. De hecho, los que ya no se bañan, sino una vez a la semana, con frecuencia aducen que quieren proteger esa barrera preciosa llamada piel y su microbioma, es decir, las bacterias saludables que viven en la superficie y que realizan un papel único en el organismo.

Esa idea no es traída de los cabellos. En un artículo publicado en Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology en 2016, la barrera de la piel y su microbiota fue descrita como “un escudo que protegía al cuerpo contra las agresiones externas”.

En su libro contra la tiranía del jabón, Hamblin agrega que bañarse daña ese delicado ecosistema de bacterias, hongos y virus que viven en y de la piel, el órgano más grande del cuerpo. “Esos microbichos se alimentan de sudor y aceites sin impactar al ser humano, salvo en contadas ocasiones que producen infecciones. La idea de dejarlo allí sin molestar es que nos protejan de otros bichos peligrosos que podrían buscar su hogar en la piel”.

Hoy la investigación sobre el tema está muy activa, aunque aún los científicos no tienen la foto completa del tema. Pero casi todos los estudios apuntan a que tiene un mayor papel del que se creía y que la protección que da está cifrada en la presencia de ese microbioma que vive en la superficie.

Dos pájaros de un solo tiro

Los integrantes de este movimiento creen, además, que con este cambio de hábito será posible matar dos pájaros de un solo tiro, pues no bañarse y no lavar la ropa ahorrarán toneladas de agua (dicen que en cada baño una persona se gasta 20 galones). Y no solo eso. También se evitará que grandes cantidades de químicos se depositen en las aguas de ríos y mares.

En el reporte de SCI, publicado esta semana en la revista Chemistry & Industry, los expertos señalan que una razón por la que la gente debería dejar de lavar su ropa es la cantidad de microfibras que se van por los desagües al medioambiente.

“Somos conscientes del daño que hacen las bolsas plásticas porque son visibles, pero las microfibras en el agua no se ven y por eso no nos ponemos a pensar en ello”, dicen los autores del informe. Además, señalan que lavar menos ayudará a usar menos energía y agua y eso generará menos gases de efecto invernadero. A esto se suman menos detergentes descartados por el sistema de drenaje, a un costo alto para la naturaleza.

Stella McCartney
Stella McCartney Foto: gettyimages

Según el profesor Mike Berners-Lee, autor del libro How Bad are Bananas?, la huella de carbono de poner a funcionar las secadoras es altísima. Sus cálculos señalan que en cada carga se produce tres veces más CO2 que con las lavadoras. Dice en el libro que no es que quiera que todos huelan a feo, pero sí vale la pena preguntarse si es necesario lavar la ropa a diario.

En su experimento por bañarse menos, Hamblin también encontró que, en general, quería “consumir menos”. Así que redujo el consumo de alcohol, cafeína, internet de banda ancha y ya no conduce. Todo esto aparte de dejar la ducha.

Aunque al principio el experimento se centró en la eficiencia, terminó cuestionando todas las nociones preconcebidas de limpieza y hoy invita a todos a abrazar “la complejidad del mundo que nos rodea en nuestra piel”. Otros señalan que lo hacen porque creen que los productos de higiene están tratando de enmascarar nuestra naturaleza.

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Ashton Kutcher y su esposa, Mila Kunis, lo tienen claro. En entrevistas han dicho sin vergüenza que no se bañan y tampoco lo hacen con sus hijos por esas razones. “Me lavo las axilas y la entrepierna y nada más”, señaló Kutcher, quien sobre sus hijos dijo: “Si veo que hay mugre los limpio, pero no veo realmente el punto de bañarlos”. Su colega Jake Gyllenhaal dijo a Vanity Fair que considera el bañarse algo innecesario.

“Creo que (no hacerlo) es realmente útil para el mantenimiento de la piel. Nuestros cuerpos se limpian de forma natural”. Los médicos están divididos en este asunto y la mayoría, incluido el dermatólogo Corey L. Hartman, aún recomiendan bañarse cada 24 horas.

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Sin embargo, no recomiendan hacerlo agresivamente, es decir, con estropajo, sino simplemente dejar que el agua recorra el cuerpo para que la acumulación de sudor y aceites, y todos los residuos que la gente recoge del ambiente en el día se vayan por el sifón.

“Dejarlo allí fomenta la proliferación de bacterias y es una buena idea dejarlas ir”, dice Hartman. Además, algunos sostienen que el agua y el jabón no acaban con la capa bacteriana natural de la piel. Ante el movimiento, la industria de la cosmética y el cuidado de la piel se ha volcado por desarrollar nuevos productos con tratamientos prebióticos y para el cuidado de la piel que pretenden cultivar la población de microbios beneficiosos y así calmar a los agitadores.

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Hamblin, por su parte, invita a todos a simplemente hacer menos y hacerle menos caso al mercadeo que “nos dice que es necesario hacer más de lo que realmente se requiere, pero la verdad es que con menos su salud no sufrirá”.

Lo único que le molesta a Hamblin es la pregunta constante de la gente de si huele a feo. Él, así como otros que no se bañan a diario, dice que no. Pero el doctor Hartman, defensor de bañarse cada 24 horas, señala que estas personas no son los mejores jueces en el tema. “Queridos, no. Ustedes no van a sentir su propio olor”.