En septiembre de 1987 el hijo de Ana Jiménez, Jonathan, desapareció en el occidente de Bogotá cuando estaba jugando en el jardín de la casa.
Jonathan tenía tres años y estaba jugando con su hermano Alfonso cuando de repente un hombre llamado Camilo Gómez se acercó al menor y le ofreció comprar dulces.
El menor y el hombre se fueron caminado hacia el fondo de la cuadra y desaparecieron. Toda la escena la observó Juan, otro hijo de Ana que tenía cinco años en ese momento.
Juan no quiso contarle a su mamá, ya que en ese momento ella estaba ocupada, y además, porque Camilo era amigo del padrastro del niño, por lo que no le pareció extraño que se lo llevara a comprar dulces.
“Yo tenía cinco años cuando se lo llevaron y quedó en mí esa imagen. Estaba en el segundo piso de la casa. Siempre quise hacer algo, pero solo fue en los últimos 10 años en los que comencé a buscar”, aseguró Juan en Blu Radio.
Horas después, Ana, quien en ese momento tenía 22 años, notó la ausencia del menor y comenzó a buscarlo por las calles del barrio Minuto de Dios, llamó a su madre y hermanos, pero su búsqueda fue infructuosa.
Fue en ese momento cuando sintió un dolor que, según relató, solo Dios y las personas que han vivido esas situaciones pueden entender.
Sin embargo, la madre no interpuso una denuncia ante la Policía por temor a la reacción de su pareja, ya que era 30 años mayor que ella y aparentemente abusaba de ella.
Ana aseguró que ese 25 de septiembre sintió que arrancaron una parte de su vida y cada año en la misma fecha oraba para que su hijo volviera vivo y sano.
Años después, en 1994, Camilo reapareció y le dijo a Ana que Jonathan estaba en Estados Unidos y que estaba mejor que lo que podía estar con ella, ya que supuestamente estaba con una familia que tenía mucho dinero.

No obstante, Ana siempre tuvo la ilusión de volver a ver a su hijo y por tal razón se quedó viviendo en la misma casa y nunca cambió de número por si de pronto el menor llamaba o regresaba.
De hecho, Juan, de 12 años en ese momento, escuchó lo que le dijo Camilo a su mamá y fue cuando comenzó su deseo por encontrar a su hermano.
En 2007 comenzó a estudiar actuación y logró conseguir participaciones que le permitieron viajar a Estados Unidos para buscar alguna pista de su hermano que, según Camilo, estaba allí.
Sin embargo, también quiso localizar a Camilo y, tras investigar, supo que este había muerto.

Después de cuatro años en Estados Unidos la búsqueda no había tenido resultado alguno. Fue así como un día conoció el código de vida del actor Denzel Washington y lo aplicó: leer la Biblia con fe y todos los días.
En 2018 Juan recibió un correo de una empresa de ADN llamada My Heritage, la cual ayuda a las personas que están buscando a algún familiar. Juan decidió buscar a su hermano con este método, pero por año y medio no obtuvo respuesta.
En diciembre de 2019 recibió un mensaje que decía: “¡Oye! Soy John, de 34 años y actualmente vivo en Noruega. Fui adoptado en un orfanato en Colombia a la edad de cuatro años. No tengo familia conocida, lo cual es parte de la razón por la que tomé este examen (…). El resultado sugiere que eres mi medio hermano, tío o sobrino, así que a menos que tú también seas adoptado, ¡parece que estoy muy cerca de encontrar más información sobre lo que me pasó en Colombia en los años 80!”.

Por tal razón, Juan decidió viajar a Noruega para hacer el contacto. A comienzos de 2020 Juan y Jonathan regresaron a Colombia y Ana los estaba esperando en la casa con un letrero que decía “bienvenido”.
Posteriormente, Jonathan regresó a Noruega, pero luego de un tiempo volvió a Colombia, en donde se quedó debido a la pandemia del coronavirus y aprovechó para estudiar español.
Jonathan asegura que su vida cambió tras conocer a su madre biológica y que es afortunado por lograr este encuentro luego de 32 años.
