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Venas rojas en los ojos: ¿en qué momento es hora de preocuparse?

Este síntoma puede ser una señal de alerta de una afección de la salud ocular.


Los ojos son una de las partes más sensibles del ser humano y, a su vez, una de las más importantes para la salud. Existen múltiples factores internos y externos que pueden afectar la visión y provocar ciertas molestias como la irritación, la inflamación y la picazón.

Frecuentemente, las personas presentan determinadas afecciones en sus ojos, generalmente asociadas a la baja visibilidad o los problemas asociados a la fatiga visual. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 2.200 millones de personas en el mundo sufren alguna clase de deficiencia visual, siendo los errores de refracción no corregidos y las cataratas unas de las principales razones de esta problemática.

Astigmatismo
Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de 2.200 millones de personas en el mundo sufren alguna clase de deficiencia visual, siendo los errores de refracción no corregidos y las cataratas unas de las principales razones de esta problemática. - Foto: Getty Images

La dificultad para ver correctamente puede producir la aparición de venas rojas en la parte blanca de los ojos; sin embargo, esta no es la única causa que se asocia a este síntoma.

De acuerdo con el Área Oftalmológica Avanzada, del Hospital Universitari Dexeus, es fundamental aclarar que las venas rojas son totalmente normales, ya que son los vasos sanguíneos de la esclera o esclerótica, la parte más blanca del ojo. Sin embargo, algunas condiciones pueden provocar que se dilaten y causen enrojecimiento en el ojo, y en estos casos es preciso identificar cuál es la razón de base.

¿Cuáles son las causas de la dilatación de las venas en los ojos?

Según los expertos de el Área Oftalmológica Avanzada, hay una serie de factores que tienden a causar la dilatación de los capilares de la esclera. Entre ellas, se encuentra la exposición a sustancias irritantes, como el humo del cigarrillo o de los vehículos, los golpes fuertes en la zona ocular, la exposición continua a las pantallas, hacer actividades que impliquen la visión en espacios con luz reducida (como leer) y frotarse los ojos de forma brusca.

Asimismo, en algunos casos las venas rojas pueden ser un signo de alerta de otras afecciones como:

  • Conjuntivitis: inflamación de la conjuntiva (el tejido que recubre la esclera).
  • Defectos refractivos: problemas de visión (miopía, hipermetropía y astigmatismo).
  • Escleritis: inflamación crónica de la esclera a raíz de otras enfermedades sistémicas.
  • Blefaritis: inflamación crónica de los párpados (a causa de bacterias, por ejemplo).

Debido a que este síntoma puede ser provocado por diversas razones, su tratamiento puede variar de acuerdo con la condición de base que lo origine. Por esta razón es importante consultar a los especialistas para conocer el diagnóstico más preciso y tratarlo de la manera más adecuada.

Normalmente, las venas rojas no implican un problema grave, explican los expertos, inclusive se pueden reducir por si solas tras tres y siete días. Sin embargo, si persiste, es esencial acudir al médico. Especialmente si están acompañadas de otras molestias como lagrimeo excesivo, secreciones oculares, fiebre, sensibilidad a la luz, costras en las pestañas, inflamación, fiebre, dolor de cabeza, mareos y pérdida de la visión.

Recomendaciones para el cuidado de la salud ocular

El Instituto Nacional de los Ojos (NIE), de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, entregó una serie de recomendaciones para cuidar la salud ocular.

En primer lugar, aconsejan revisar constantemente el estado de la visión y de los ojos en general, con un examen completo. Esto debido a que en ocasiones muchos de los problemas asociados a la deficiencia de la visión suelen ser imperceptibles por algunas personas ya que, explica el NIE, no saben que pueden ver mejor.

Asimismo, enfermedades como el glaucoma no muestran signos de alerta y solo pueden ser identificados a través de un examen a profundidad, que incluya dilatación de las pupilas.

Igualmente, es importante reconocer otros factores de cuidado, como los antecedentes familiares de problemas asociados a la salud ocular, utilizar los mecanismos para mejorar la visión recetados (gafas o lentes de contacto), así como evitar ciertos hábitos como fumar.

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