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Yoga: ¿se puede considerar como un ejercicio cardiovascular?

Practicar yoga ayuda a reducir el estrés, mejora la digestión y disminuye la presión arterial, entre otros beneficios.


Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), el yoga es una herramienta espiritual multifacética que mejora la salud y el bienestar personal a través de la práctica de diferentes posturas corporales conocidas como las asanas, el control de la respiración (pranayama) y la meditación.

Realizar esta práctica milenaria de manera recurrente permite reducir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, disminuye el estrés, mejora la coordinación y la concentración y, entre otros tantos beneficios, ayuda a dormir mejor y a tener una digestión adecuada. En este sentido, surge una pregunta común entre quienes lo practican: ¿se puede considerar al yoga como un ejercicio cardiovascular?

Una serie de investigaciones publicadas en la página del NIH señalaron que todo depende de la intensidad. “El yoga de alta velocidad da como resultado un gasto calórico significativamente mayor que el yoga de velocidad estándar. El yoga de alta velocidad puede ser un programa alternativo efectivo para aquellos que se enfocan en los marcadores cardiometabólicos”, puntualizó el estudio.

Emily Stewart, instructora certificada de yoga vinyasa, destacó en uno de sus artículos escritos para Runtastic que determinados estilos, como el power yoga, pueden considerarse entrenamientos de fuerza porque incluyen aguantes isométricos (someter a los músculos a tensiones sin realizar movimientos) en posturas desafiantes.

Stewart también remarcó que el yoga vinyasa entra en la categoría de entrenamiento cardiovascular cuando se cambia rápidamente entre cada postura.

“La evidencia sugiere que las intervenciones de yoga parecen ser iguales o superiores al ejercicio en la mayoría de las medidas de resultado. El énfasis en la regulación de la respiración, la atención plena durante la práctica y la importancia que se le da al mantenimiento de las posturas son algunos de los elementos que diferencian las prácticas de yoga de los ejercicios físicos”, añadió el estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Por su parte, el profesor de fisiología del ejercicio de la Universidad de Miami, Joseph F Signorile, subrayó que ejercicios comunes del yoga como el saludo al sol funcionan como un entrenamiento de intervalos intensos si el cambio de postura se hace tres veces más rápido de lo normal.

Estilos de yoga

Como cualquier otro ejercicio, el yoga también se define a través de los estilos y los niveles. Entre los más populares están el Bikram (yoga caliente) en el que se ejecutan 26 poses en un espacio con altas temperaturas. El objetivo es calentar y estirar los músculos, ligamentos y tendones, y purificar el cuerpo a través del sudor.

En la otra orilla están los estilos más suaves como el yoga integral, compuesto por una práctica que incluye ejercicios de respiración, cánticos y meditación; el Iyengar, el cual se enfoca en la alineación precisa del cuerpo; y el Kundalini que enfatiza los efectos de la respiración sobre las posturas y cuyo objetivo es liberar la energía de la parte inferior del cuerpo para trasladarla hacia arriba.