El estrés y las presiones a las que se enfrenta un paciente a diario pueden generar tenciones en ciertas partes del cuerpo, sobre todo en la espalda y el cuello.
El portal web de la biblioteca de salud y medicina, MedlinePlus, explica que este padecimiento es “una afección en la cual los músculos del cuello hacen que la cabeza se incline, voltee o rote hacia el lado”. Este padecimiento puede generar una intensa molestia, acompañada de dolor e incluso de rigidez en la zona, impidiendo que el paciente pueda llevar sus tareas de manera óptima.
Este padecimiento puede generar otros síntomas, tales como temblores de cabeza, dolor en el cuello e inflamación de los músculos alrededor de él, rigidez en la zona, entre otros. La mayoría de afecciones tienen causas desconocidas; sin embargo, “la tortícolis causada por daños en el sistema nervioso, la columna o los músculos se trata identificando y abordando la causa del trastorno”.

Opciones naturales para la tortícolis
Este padecimiento suele tratarse con medicamentos antiinflamatorios y analgésicos, pero el portal de salud, belleza y cuidado personal Mejor con Salud brinda algunas alternativas naturales que aportan grandes beneficios para que los síntomas de la tortícolis se pueden superar más rápido. Antes de seguir estas recomendaciones es pertinente contar con la aprobación de un profesional de la salud que apruebe sus usos.
Infusión de orégano
Ingredientes:
- 2 cucharadas de orégano (40 g)
- 1 taza de agua (250 ml)
Preparación:
- Primero, añadir las cucharadas de orégano en una taza de agua hirviendo.
- Tapar la bebida y dejarla reposar unos 5 o 10 minutos.
Modo de uso
- Cuando la infusión alcance una temperatura apta para su uso, colar y sumergir un paño o toalla en la misma.
- Posteriormente, colocarla sobre la zona cervical como compresa.
- Dejarla actuar sobre la zona durante 5 minutos y descansar.
- Repetir su uso hasta que se alivie la dolencia.

Aceite esencial de romero
Ingredientes:
- 5 gotas de aceite esencial de romero
- 1 cucharada de aceite de coco (15 g)
Preparación:
- Para empezar, hay que mezclar el aceite de romero con el aceite de coco hasta obtener un producto homogéneo.
Modo de uso:
- Tras obtener la mezcla de aceites, se debe frotar el producto en la zona afectada con suaves masajes.
- Dejarlo absorber sin enjuagar y repetir su uso 2 veces al día, si se considera necesario.

Vinagre de manzana
Ingredientes:
- 1/2 taza de vinagre de manzana (125 ml)
- 1/2 taza de agua caliente (125 ml)
Preparación:
- Diluir el vinagre de manzana en agua caliente. La idea es que la cantidad de vinagre sea igual a la de agua.
Modo de uso:
- Sumergir un paño o toalla en el líquido y aplicarlo como compresa sobre la zona afectada.
- Dejar actuar durante 10 minutos y descansar.

Aceite esencial de lavanda
Ingredientes:
- 10 gotas de aceite esencial de lavanda
- 1 cucharada de aceite de almendras (15 g)
Preparación:
- Combinar las gotas de aceite esencial de lavanda con una cucharada de aceite de almendras.
Modo de uso:
- Extender la preparación sobre la zona afectada mediante suaves masajes.
- Frotar hasta sentir una ligera sensación de calor.
- Descansar y repetir su uso hasta encontrar alivio.

Pomada de árnica
Ingredientes:
- 10 gotas de aceite esencial de árnica
- 1 cucharada de manteca de cacao (15 g)
- 1 cucharada de aceite de coco (15)
Preparación:
- Verter los ingredientes en un recipiente resistente al calor y derretirlos al baño maría.
- A continuación, mezclar bien para que todo se integre.
- Cuando esté listo, dejarlo enfriar hasta que se solidifique.
Modo de uso:
- Frotar la preparación sobre la zona afectada, aplicando un suave masaje.
- Repite su uso todos los días hasta relajar por completo el cuello.
