Los usuarios en redes sociales se han mostrado sorprendidos por este hecho. La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín dio a conocer uno de los casos más singulares de su historia institucional: el de Pontificio, un gato que durante años acompañó a los estudiantes y se volvió una presencia habitual en los pasillos del EcoCampus, hasta convertirse en un símbolo cercano de la vida universitaria.
La historia del felino ganó notoriedad en redes sociales luego de que la universidad anunciara tanto su adopción como su reconocimiento formal como parte de la comunidad académica. A través de un mensaje conmemorativo, la UPB recordó el impacto afectivo que Pontificio generó entre quienes compartieron su día a día en el campus y celebró que ahora cuente con un hogar definitivo.
Como parte de este homenaje, la institución elaboró un carné estudiantil a nombre del gato, un gesto simbólico que busca resaltar el lazo construido entre la comunidad universitaria y el animal. Según la publicación compartida en Instagram, esta iniciativa también refleja el espíritu del #EcoCampusUPB, un espacio enfocado en la convivencia responsable y el respeto por la biodiversidad.

En el documento conmemorativo, la universidad utilizó un tono simbólico y creativo para describir a Pontificio, a quien ubicó en la denominada “facultad de ciencias de la siesta y el ronroneo”. Allí se le atribuyó el rol de acompañante de descansos y especialista en afecto, además de resaltar que su “graduación” se dio por el amor incondicional que brindó a la comunidad universitaria.
En su mensaje institucional, la UPB aclaró que, aunque el felino ya no habita el campus, su recuerdo permanece vigente como parte de la historia reciente de la institución. La publicación destacó que el vínculo construido con estudiantes y trabajadores trasciende su presencia física y sigue siendo motivo de cariño colectivo.
Este tipo de acciones se enmarca en una tendencia creciente de instituciones que promueven el bienestar animal y la adopción responsable. Al mismo tiempo, estos gestos fortalecen el sentido de pertenencia en la comunidad académica y fomentan valores como la empatía, el respeto por los animales y la convivencia armónica con el entorno.
