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Un riesgo invisible para su mascota: el peligro oculto en sus electrodomésticos y muebles que afecta la salud de los gatos

Un estudio internacional detectó niveles elevados de bisfenol A (BPA) en gatos de interior. Conozca cómo los objetos del hogar influyen en la salud de su mascota.

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18 de febrero de 2026, 12:13 p. m.
Estudio internacional revela alta presencia de bisfenol A en gatos por elementos cotidianos del hogar.
Estudio internacional revela alta presencia de bisfenol A en gatos por elementos cotidianos del hogar. Foto: x

Un reciente estudio internacional ha encendido las alarmas sobre la exposición de las mascotas a compuestos químicos cotidianos. La investigación determinó que los gatos que viven exclusivamente dentro del hogar presentan concentraciones de bisfenol A (BPA) significativamente más altas que aquellos con acceso al exterior, vinculando el entorno doméstico con una presencia constante de este disruptor endocrino.

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¿Qué es el bisfenol A y dónde se encuentra?

El bisfenol A es un compuesto orgánico sintético utilizado desde mediados del siglo XX en la fabricación de plásticos de policarbonato y resinas. Según la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), este material es fundamental para dar resistencia a una amplia gama de productos.

En el hogar, el BPA no solo se encuentra en recipientes de comida. Su presencia es habitual en:

  • Envolturas de latas de alimentos.
  • Botellas plásticas reutilizables.
  • Componentes de electrodomésticos y equipos electrónicos.
  • Barnices, pinturas y ciertos tipos de mobiliario.
  • Accesorios y juguetes para mascotas.

Los hallazgos del estudio en felinos

Para evaluar el impacto de este químico en la fauna doméstica, un equipo de científicos analizó muestras de pelo de 70 gatos sanos, con edades comprendidas entre 1 y 15 años. Los resultados son reveladores: el 97 % de las muestras presentaron niveles detectables de BPA.

La diferencia más marcada se halló en el estilo de vida. Los felinos que permanecen las 24 horas del día en espacios cerrados registraron concentraciones de bisfenol A muy superiores a las de los gatos que frecuentan patios o jardines. Los investigadores sugieren que el contacto constante con alfombras, polvo doméstico y dispositivos electrónicos es la principal vía de transferencia del químico hacia el animal.

¿Por qué los gatos son más vulnerables?

El riesgo no reside solo en la presencia del químico, sino en la naturaleza biológica y el comportamiento del animal. Los gatos de interior pasan gran parte de su tiempo en contacto directo con superficies tratadas con polímeros. Además, su hábito de acicalamiento constante actúa como una vía de ingestión directa: las partículas de polvo o microplásticos que contienen BPA se adhieren a su pelaje y terminan en su sistema digestivo.

El debate sobre la seguridad y la salud

La preocupación científica radica en que el BPA es un disruptor endocrino. Según información de la Clínica Mayo, este compuesto puede mimetizar la estructura de los estrógenos, interfiriendo potencialmente con los procesos hormonales. En humanos, se han estudiado sus posibles vínculos con alteraciones en el desarrollo neurológico, el metabolismo y el sistema cardiovascular, especialmente en etapas de crecimiento.

Por otro lado, existe una postura de cautela regulatoria. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha señalado que, basándose en la revisión de múltiples estudios, los niveles bajos detectados actualmente en los alimentos se consideran seguros para el consumo humano. No obstante, la agencia mantiene un monitoreo activo para actualizar sus directrices conforme surjan nuevas evidencias.

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Ante la evidencia de que el entorno doméstico es la fuente principal de exposición, expertos sugieren medidas de mitigación simples pero efectivas:

  1. Priorizar recipientes de cerámica o acero inoxidable para el agua y la comida de las mascotas, evitando el plástico.
  2. Mantener una limpieza frecuente, especialmente mediante el uso de aspiradoras con filtros de alta eficiencia para reducir el polvo acumulado.
  3. Ventilar los espacios para renovar el aire y disminuir la concentración de compuestos volátiles.