Desde que comenzó a advertirse la posibilidad de un fenómeno de El Niño intenso, en el país surgieron voces que reclamaban un programa de ahorro de energía. La preocupación se incrementó porque durante el cuatrienio anterior no avanzaron los proyectos necesarios para ampliar la oferta, mientras que la demanda seguía subiendo, impulsada por factores como una creciente movilidad eléctrica.

Los bogotanos ya padecieron un duro racionamiento de agua por la falta de lluvias, que dejó tuberías dañadas y, ojalá, una lección de ahorro. Ahora es Medellín la que enfrenta cortes del servicio.

Haga cuentas: cuánto podría pagar de más o ahorrar en su recibo de luz con el nuevo esquema de energía

En energía no hay antecedentes recientes de racionamiento en Colombia. El recuerdo más cercano es el apagón de 1992-1993, durante el gobierno de César Gaviria, cuando incluso se adelantó una hora el reloj para aprovechar mejor la luz solar. Hoy, 33 años después, hay voces que piden volver a adelantar los relojes una hora, pues el panorama luce bastante desalentador. “El problema es que estamos en una situación de escasez potencial de energía muy fuerte, activada por El Niño. El sistema viene mal. Es como si usted viene con una gripa dura y le viene una neumonía”, señala Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree).

Con ese diagnóstico, hasta hace poco la discusión se centraba en aumentar la oferta: acelerar las fuentes no convencionales y pagar las deudas con los generadores. Ahora también se busca contener la demanda. El consumo de luz creció 8 por ciento en los primeros siete meses del año y 9 por ciento en la costa Caribe, impulsado por las mayores temperaturas.

Evolución de la demanda de energía Foto: Semana

Por este motivo, diferentes gremios del sector, algunas autoridades regionales y centros de pensamiento como Anif le dieron la bienvenida al Plan Energía YA, que, entre otras cosas, incluye un programa transitorio de ahorro de energía en el que se fija una meta individual de consumo para cada usuario, calculada con base en su historial de los últimos 12 meses. Quienes reduzcan su consumo mensual en más de 10 por ciento frente a esa meta recibirán un beneficio, mientras que quienes la superen en más de 10 por ciento asumirán un recargo sobre el consumo excedente. Este recargo es de 30 por ciento para los estratos 1 a 3, 50 por ciento para los estratos 4 a 6 y 70 por ciento para usuarios comerciales e industriales.

El programa arrancó en septiembre, pero solo con el recibo de octubre los usuarios podrán saber de cuánto es su meta de consumo. Esta iniciativa tiene un antecedente en 2016, cuando también se presentó un Niño muy difícil. Ese programa se llamó Apagar Paga y fue efectivo, al lograr que en algunos días la demanda cayera cerca de 10 por ciento. No obstante, la gran diferencia esta vez es que el recargo cambia según el estrato y la condición del usuario, mientras que hace diez años cada kilovatio hora extra de consumo valía 450 pesos para todos.

Tomás González, director del Cree Foto: Alejandro Acosta

González considera que, para que el nuevo programa de ahorro sea efectivo, debe ser fácil de entender y tener una amplia difusión, de modo que la gente comprenda la gravedad de la situación y que, si reduce el consumo, también puede “ahorrarse una platica” en la factura.

Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, respalda el programa, pero cuestiona que los incentivos se paguen al final de los seis meses. Propone reconocerlos mes a mes, como ocurrirá con los recargos por mayor consumo. “Si hice el esfuerzo, deberían pagármelo contra las cuentas de ese mes”, afirma. También le preocupa la forma como se cobrarán las penalidades por consumir por encima de la meta.

Alejandro Castañeda, presidente de Andeg Foto: Alejandro Acosta /SEMANA

En el programa de hace diez años, el recargo era igual para todos, pero ahora estará escalonado por estratos a nivel residencial y con la tarifa más alta (70 por ciento) para los usuarios industriales y comerciales pequeños, que pertenecen al segmento regulado. “Esa es una deficiencia, porque no se puede enviar el mensaje de que a la gran industria no se le aplicará el programa por su relación con el crecimiento económico, pero sí al pequeño y mediano usuario. Además, faltan tres meses para que comience la temporada de Navidad, cuando los consumos aumentan porque las empresas incrementan la producción. Ahí considero que la Creg la está embarrando completamente”, puntualizó.

En Anif apoyan el programa, pero advierten que El Niño elevará las temperaturas justamente en las regiones donde más crece el consumo por la necesidad de climatización. “Un hogar del Caribe podría superar su consumo en más de 10 por ciento sin haber cambiado sus hábitos básicos. Un instrumento diseñado para sancionar el derroche puede terminar por penalizar a un hogar ubicado en departamentos más cálidos. Reconocer esa asimetría será clave para que la política de ahorro sea efectiva sin resultar inequitativa”, señalan en el centro de pensamiento.

La demanda de energía creció 8 por ciento en los primeros siete meses del año, y el riesgo de un fenómeno de El Niño fuerte reavivó las alertas sobre la capacidad del sistema eléctrico nacional. Foto: Air-e / Publicaciones Semana - Leon Dario Pelaez / Guillermo Torres Revista Semana

Precisamente, varias autoridades de la costa Caribe han manifestado su desacuerdo con el programa por aplicar el mismo parámetro de consumo en ciudades frías que en las cálidas, las cuales requieren del uso de ventiladores y aires acondicionados para su funcionamiento. Incluso han pedido un enfoque diferencial para el Caribe.

La referencia a los aires acondicionados es crucial porque es uno de los electrodomésticos que más consume energía. Aunque en Bogotá los expertos recomiendan usarlos a temperaturas menos frías –por ejemplo, a 20 grados en lugar de 17–, analistas como el economista cartagenero Camilo Rey consideran que el debate está mal planteado, pues apenas el 19,3 por ciento de las viviendas de la región Caribe tiene aire acondicionado.

El electrodoméstico que sí o sí debería desenchufar al salir de casa para ahorrar energía y evitar una factura más cara

El recargo del Plan Energía YA no se aplica a quien consume mucho, sino a quien consume más de lo que consumía. “Un hogar con aire que pasa de 500 a 540 kWh (4 por ciento más) no recibe castigo. Un hogar sin aire, con ventilador y nevera que pasa de 130 a 150 (15 por ciento más), sí paga”, advirtió en su cuenta de X, al insistir sobre el desconocimiento de la realidad de la región.

Incluso para los hogares del interior del país, el margen de ahorro parece limitado. Más allá de usar la lavadora y la secadora con cargas completas, planchar menos, desconectar los electrodomésticos que no se utilizan y apagar las luces de espacios desocupados, hay pocas alternativas, en un contexto en el que la digitalización y el avance de los vehículos eléctricos elevan la demanda de energía.

Ahorrar es necesario. La forma de hacerlo es el debate que sigue pendiente.

Ventas al alza

La necesidad de ahorrar energía llega cuando los hogares están cada vez más conectados. Betty Franco, gerente de la Asociación de Electrodomésticos de Colombia (Asodelco), asegura que la ola de calor disparó las ventas de aires acondicionados. Entre enero y julio de 2026 se vendieron 227.845 unidades, 41,9 por ciento más que un año antes, según NIQ. Mayo, junio y julio fueron los meses de mayor demanda. A esto se sumó una caída de 8,92 por ciento en los precios, favorecida por la revaluación.

Betty Franco, gerente de Asodelco Foto: Asociación de Electrodoméstico

El auge también se refleja en los ventiladores. Silvia Gámez, directora comercial de Commercial Link International, importador que vende bajo la marca Multitech, pasó de comercializar 500 unidades mensuales en enero a 1.500 en septiembre. La empresa espera mantener ese ritmo hacia Black Friday y señala que estos equipos ya no se demandan solo en zonas cálidas, sino cada vez más en ciudades como Bogotá.

Silvia Gámez, directora comercial de Commercial Link International. Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

Otro electrodoméstico en auge es la freidora de aire, que también tiene un consumo elevado de luz. A diferencia del aire acondicionado, en el que se puede ahorrar ajustando la temperatura, en las air fryers hay menos margen. Electrolux recomienda evitar abrirlas repetidamente durante la cocción y por eso impulsa modelos con ventana, que permiten revisar los alimentos sin interrumpir el proceso.