El exministro de Justicia, Wilson Ruiz, fue consultado este 5 de noviembre por el escándalo nacional suscitado por el video del expresidente Gustavo Petro besando a la joven Deicy Jiménez. Esto en el marco de las denuncias de ella, hechas en SEMANA, según las cuales accedió a hacer favores sexuales a cambio de jugosos contratos en el gobierno Petro.
Cabe recordar que Deicy Jiménez contactó a la periodista Vicky Dávila, presidenta de SEMANA, y le reveló, en largas horas de conversación, los detalles de cómo habría funcionado una red de unas 40 mujeres al servicio del entonces presidente. Además, sostuvo que a ella se le solicitó transportarle droga a Petro.
Cansada de los insultos y en medio de intimidaciones de sectores petristas, la joven decidió, posterior a la entrevista con SEMANA, publicada el 25 de octubre, publicar un video que da cuenta de su cercanía con Petro: se ve al exmandatario besándola.
Jiménez indicó que tiene mucho más material para evidenciar las supuestas aberraciones del expresidente.
El video ha generado un revuelo nacional y ha hecho que muchas personas se pregunten si dicho material puede suponer acciones judiciales contra el expresidente Petro, al margen de las consecuencias políticas que podrían surgir.
“Yo creo que hay que ir, inclusive, yo diría más allá. Y es que hay gente que no sabe que llegar a la máxima dignidad, la máxima magistratura en nuestro país, como es el presidente de la República, también tiene unos matices… que tiene que ver dónde está parado. Conservar esa dignidad, ese respeto por la institucionalidad. Yo lo describiría bajo una palabra muy dura: es la degradación del ser humano”, señaló el exministro.
Respecto a las posibles acciones judiciales, Wilson Ruiz explicó: “A mí no me gusta ya botarle tanta corriente a la Comisión de Acusaciones, que es donde arrancan estas investigaciones, y finalmente, entra el Senado a la destitución, y si hay un delito, pues entra la Corte Suprema de Justicia. Yo pensaría más allá. Sí, definitivamente, con todos esos actos de prostitución, con todo el daño que les hayan ocasionado a personas, hablan de más de 40 y tantas personas, hay que mirar si hay daños. Y si hay daños, que estas personas puedan ir más allá y demandar por daños y perjuicios a través del Dapre (Departamento Administrativo de la Presidencia), pues a la Presidencia de la República de esa época, porque parece que los daños fueron irreversibles, como es uno contribuir o incitar para que haya ese tipo, digamos, de prostitución”.
“Yo creo que hay que seguir trabajando, hay que seguir luchando por el país, pero no tener ese tipo de mandatarios, que es una vergüenza. Es una vergüenza pública, nacional e internacional lo que ha pasado”, puntualizó.
A su turno, Jaime Arrubla, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, sostuvo: “Lo primero: no es cierto que un presidente de la República pueda hacer lo que quiera con su vida privada. La Constitución garantiza muy claramente que cuando hay una causal de indignidad, el mismo Senado puede suspender al presidente de la República. Entonces, se espera y se exige que el presidente de la República dé ejemplo, lleve una vida digna. ¿Y esto qué quiere decir? Que no consuma drogas, es que eso no es digno. Todo lo contrario, a él le toca es procurar porque se reprima el narcotráfico y por educar a la gente, porque las drogas son dañinas, acaban con la salud de nuestra juventud, envenenan nuestras nuevas generaciones”.
“¿Qué ejemplo es un presidente consumiendo drogas, únicamente, y que acuda a que él en su vida privada hace lo que quiera? Eso no está bien. Tampoco está bien que prostituya a las jóvenes de Colombia, eso ya le da un comportamiento indigno. Ya no hay por qué aplicarle eso porque ya él no es presidente de la República, ya no hay a quién a quién quitarle el cargo a través del Senado; pero ahí quedan los posibles delitos que haya cometido”, agregó.
“Yo no puedo, como jefe de Estado, patrocinar mis apetitos sexuales a costa del erario público, es decir, con contratos. Esos contratos serían ilícitos. Sería una contratación ilícita porque lo que está buscando es un fin ilícito, no es el fin del servicio público, no es el fin de la función pública. Eso es lo que llaman peculado a favor de terceros. Él no tiene por qué satisfacer todos sus apetitos a costa del erario público colombiano. Entonces resulta, pues, que resultamos los colombianos, que pagamos impuestos, destinando parte de esos impuestos para entretener al presidente de la República”, aseveró Arrubla.
“Esto no solamente es indigno, sino que es totalmente delictivo, y la figura delictiva por ahí tiene que estar. Por lo pronto, un civilista acusa de que hay una celebración indebida de contratos o contratos de peculado en favor de terceros, y que el presidente no tenía ningún derecho para malgastar un centavo, con todas las necesidades que hay en este país, contratando 30 o 40 niñas, como dice la que viene quejándose y poniéndolo en La Picota pública de que es que lo hacía y únicamente para su propia finalidad lascivia”, puntualizó Arrubla.
Deicy Jiménez, la mujer que contó cómo llegó a la vida de Petro por sus trabajos sexuales a cambio de más de 100 millones de pesos en contratos cuando él fue presidente, se convirtió en el verdadero dolor de cabeza del reconocido político del Pacto Histórico.
Un video, los contratos con el Estado, chats y graves acusaciones tienen al dirigente de izquierda en medio de un escándalo de grandes proporciones que crece como espuma y que él no ha podido controlar.
La vida privada de Petro es eso, “privada”, coinciden todos los sectores políticos del país. Pero una cosa es que haya contratado los servicios sexuales de Jiménez desde que fue senador y candidato presidencial, y otra es que le haya pagado con dineros del Estado, como denunció esta joven, quien ha venido relacionando una a una las pruebas que confirman la cercanía entre ella y el expresidente.
Este miércoles, 4 de noviembre, Deicy, cansada de los señalamientos y hostigamientos del Pacto Histórico, que insiste en darle la vuelta al escándalo para sacar en hombros a Petro, reveló una prueba que confirma que fue amante del jefe de Estado: un video que grabó a escondidas donde se ve que el exmandatario la seduce, la abraza fuertemente e inicia su apasionamiento con la mujer. Esta escena pone al reconocido político de oposición en aprietos porque él no le ha respondido al país si la conoce o no.
En este contexto, Jiménez quiso demostrarle a la izquierda que, así insista en atacarla, tiene las pruebas que confirman sus escenas de pasión con Petro y los supuestos consumo y traslado de drogas en los que la habría involucrado el exjefe de Estado.
Jiménez habló recientemente con la presidenta de SEMANA, Vicky Dávila, y le reveló detalles desconocidos sobre su relación con Petro.
El pasado 25 de octubre, Vicky Dávila reveló en SEMANA la entrevista con Deicy Jiménez, quien denunció una presunta red de cerca de 40 mujeres al servicio de Petro, que recibían contratos con el Estado a cambio de favores sexuales.
En su relato, Jiménez aportó varias pruebas de lo que habría sido su relación con el exmandatario. En los últimos días el caso se ha movido, pues tanto la Corte Suprema de Justicia como la Fiscalía solicitaron a Jiménez presentar sus denuncias, pruebas y testimonios.
La mujer se presentó ante la Corte ratificando su versión contra el exmandatario. Además de los testimonios, entregó su teléfono celular como otra prueba de la relación que sostuvo con Petro y de su relato. Asimismo, se presentó en la Fiscalía en calidad de testigo con pruebas.
La denuncia dejó varias preguntas en la mesa sobre los comportamientos de Petro y su conducta mientras fue jefe de Estado.
Deicy Jiménez contactó a la periodista Vicky Dávila y le reveló, en largas horas de conversación, los detalles de cómo habría funcionado esa red de unas 40 mujeres al servicio de Petro. Confesó que le transportó droga al expresidente.
“Mi nombre es Deicy. Quiero presentar una denuncia. Me cansé de guardar silencio. Considero que durante este gobierno ocurrieron situaciones de abuso de poder, corrupción y manipulación de mujeres que deben ser conocidas e investigadas. Soy funcionaria y estoy dispuesta a entregar la información que conozco. Si desea escuchar mi testimonio, este es mi número de contacto…”, dijo.
“Lo más prudente es esperar a que termine este gobierno para sentirme más segura y poder hablar. Porque Gustavo sabe quién soy y temo por mi seguridad”, agregó. El escándalo recién inicia, a juzgar por lo narrado en SEMANA por Deicy Jiménez.