El reconocido actor Rodrigo Obregón Osorio, hijo del maestro Alejandro Obregón y de Sonia Osorio, falleció este miércoles en la clínica Portoazul de Barranquilla. Obregón fue reconocido por su participación en varias telenovelas de los años noventa, como Escalona (1992), y ¡Ay cosita linda mamá! (1998). Además, fue de los primeros actores colombianos en triunfar en Hollywood.
En una de sus visitas al país, en 1994, solo dos años después de la muerte de su padre, alguien le dijo: “¿Supiste? Un señor encontró un montón de obras de tu padre enrolladas dentro de una escultura”. A Rodrigo Obregón esa historia de inmediato le sonó falsa. En primer lugar, porque su padre no guardaba obras; en segundo lugar, porque le parecía imposible que en una pequeña escultura cupieran 36 obras. “Era como si dentro de un TransMilenio hubieran encontrado un televisor”, dijo. Algo difícil de creer, pero que se creyó en un país que siente fascinación por los tesoros, las minas y las historias de ‘millonarios instantáneos’. El estupor de Rodrigo Obregón fue mayor cuando el pintor Omar Gordillo le mostró las supuestas ‘obras desconocidas’: la imitación no podía ser más burda. En su calidad de amigo de la familia Obregón, Omar Gordillo había sido contactado por el señor Ismael Morales Marín, el dueño de la escultura y las obras allí contenidas, para que le ayudara a obtener un certificado de autenticidad.
Según las leyes colombianas, solo el autor o sus herederos pueden expedir ese certificado. Por supuesto, Gordillo no accedió a la petición ni a la jugosa comisión que le ofrecieron. Además de amigo, era conocedor de la obra de Alejandro Obregón y sabía que esas ‘obras desconocidas’ no cuadraban con el registro histórico del maestro que por esa época no pintaba barracudas, alcatraces, toros, y mucho menos piratas.
En realidad, Obregón nunca pintó piratas: su famoso Blas de Lezo, aunque tuerto, no era un pirata sino un almirante español. Morales Marín argumentaba que las obras que habían llegado a sus manos gracias a “un golpe de buena suerte” provenían de un regalo que Alejandro Obregón le había hecho a Ramón Vinyes, un librero español.
El actor Rodrigo Obregón falleció en Barranquilla este miércoles 25 de septiembre.

“Ramón Vinyes se fue de Colombia en 1938 con un cuadro al óleo de Alejandro Obregón, el cual se lo había regalado Germán Vargas”, dice Omar Gordillo. Porque ese era otro punto inaceptable para él: los supuestos originales de “los años cuarenta” no estaban pintados al óleo sino en acrílico, técnica que Obregón solo empezó a utilizar en 1961. El mundo de la pintura apenas la adoptó en 1955, con Jackson Pollock y su ‘action painting‘.
Pese a las advertencias de Omar Gordillo y Rodrigo Obregón, Morales Marín seguía vendiendo ‘sus obregones’. Mucha gente le compraba con el aval de algunas galerías. Pero un artículo aparecido en noviembre 3 de 2002 en El Espectador rebasó su paciencia. Este decía: “Y son legítimas, o por lo menos así lo creen los expertos de la casa de remates Christie’s, quienes adquirieron y remataron dos de los gouaches de propiedad de Morales Marín con excelentes resultados, según le dicen al tolimense suertudo”.
Rodrigo Obregón y Omar Gordillo no veían otro camino que desenmascarar a Morales Marín y sentar un precedente con los falsificadores. Le tendieron una celada fingiendo que le iban a dar la anhelada certificación de sus 36 obras. Previamente habían advertido del encuentro al DAS y a algunos medios de comunicación que aparecieron en el momento oportuno. Morales Marín fue detenido después en una escena bastante teatral en la que Rodrigo Obregón, como actor de cine que era entonces, lo acusó de ser un estafador.
