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Emir of Qatar Juan Diego Alvira
El periodista colombiano Juan Diego Alvira se encuentra en Qatar. - Foto: Getty Images / Juan Carlos Sierra

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Juan Diego Alvira, desde Qatar, impactado y arriesgado, habla así de lo que vio, “aquí nada huele a democracia, sino a autoritarismo y monarquía”

En su visita al Museo Nacional de Qatar, Juan Diego Alvira pudo conocer un poco más de la historia de ese país: cómo pasó de ser un país artesanal, a una de las naciones más ricas del mundo.

En el marco de la visita a Qatar, que por estos días es la sede del Mundial de Fútbol, Juan Diego Alvira tuvo la oportunidad de entender de dónde viene la riqueza extrema que tiene ese país al que dice el comunicador “se le apareció la Virgen” por cuenta de los numerosos yacimientos de gas y de petróleo. Actualmente, Qatar es la tercera reserva de gas de todo el mundo, pero también uno de los países más cuestionados en materia de derechos humanos.

En el Museo Nacional de Qatar, que queda en Doha, el comunicador tuvo la oportunidad de registrar la manera como ese país pasó de la pesca y de las artesanías, a la enorme industria petrolera que generó un desarrollo acelerado. De hecho, está exhibido como una gran perla, el fósil que en 1939 marcó el hallazgo de petróleo que fue un hecho que sin duda marcó el destino de esa nación. En el lugar también hay muchas respuestas sobre la manera de vestir de los árabes y se aprecia a través de una fila larga de cuadros cómo vivían sus antepasados.

Hay aspectos que aún en nuestros tiempos pintan a ese país como una nación muy primitiva; por ejemplo, la “batula”, que es la máscara de metal que deben utilizar las mujeres para cubrir su nariz y el labio superior y las cejas. En realidad, es que la sociedad y la política catarí están muy alejadas todavía de la democracia.

En Qatar no se toman la molestia de preguntarse qué piensa el pueblo. Está gobernado por el “sheikh” que es la máxima actividad política y el poder se reparte como en una especie de dinastía, pues lo van asumiendo de generación en generación. Es un Estado policivo, en el que prácticamente no existen los delitos dados los drásticos castigos que se aplican, sin que necesariamente haya un juicio justo de por medio.

Hablar mal del Gobierno, por ejemplo, puede acarrearle a quien lo haga, por lo menos algunos azotes y un carcelazo seguro, en el mejor de los casos. Un escenario muy diferente al que se vive en los países occidentales, donde existen las libertades, pero quizás algo más de desorden en la sociedad. En el caso de Juan Diego Alvira, dijo que él se queda con el segundo escenario.

Como es característico en Qatar, la arquitectura del museo es absolutamente descrestante. Su diseño está inspirado en la silueta de la rosa del desierto, y esa es la razón por la que se ven esas formas fuera de lo común en su construcción. El objetivo del museo, cuya construcción duró 10 años, es entrelazar la modernidad actual con la identidad local. Tiene una extensión de 52 mil metros cuadrados.

De hecho el diseño del Museo Nacional de Qatar fue elaborado por el arquitecto Jean Nouvel, que recibió el premio Pritzker por esa construcción que abrió sus puertas en marzo de 2019. El tipo de roca que se utilizó, que se encuentra en el desierto de Qatar, hace parte de su magia, pues sus formas redondas son las que permiten dar ese toque auténtico. La entrada para un adulto puede costar unos 100 ríales cataríes, que equivalen más o menos a 100 mil pesos colombianos.

En el museo, los visitantes también tienen la oportunidad de ver los diseños típicos de los trajes árabes y también la evolución desde ese país que es muy joven, pues se independizó en 1971 después de haber sido una colonia británica. En el museo también se encuentran las principales expresiones artísticas y musicales.

En otra zona del museo, también se puede apreciar la riqueza que tiene Qatar en el mar. Una de las imágenes más llamativas es la de la escultura de un tiburón ballena hecho a escala, que mide más de 12 metros y que además tienen colgado en el techo. Es uno de los lugares en los que no puede faltar una fotografía.

En una zona del museo tienen una especie de pantalla en el piso en la que muestran cómo van creciendo las construcciones de Qatar, en la medida en la que van avanzando los años y la agilidad con la que avanzaron son muy impresionantes. Acá también caben los cuestionamientos por cuenta de la explotación de los trabajadores, pues es claro que ese es un país donde todavía no se puede decir que hay plenas libertades.