En el marco del Día Internacional de la Paz, World Vision desarrolla una agenda de trabajo territorial entre septiembre y octubre en los departamentos de Santander y Atlántico, con actividades centradas en la resolución de conflictos, el diálogo y la prevención de la violencia en comunidades vulnerables.
En Santander, específicamente en los municipios de Girón y Piedecuesta, la organización adelanta la estrategia ‘Semillas de Sabiduría y Paz’, en la que niñas, niños y jóvenes participan en talleres de convivencia y equidad con enfoque GEDSI (Igualdad de Género, Discapacidad e Inclusión Social). Además, durante la primera semana de octubre se llevará a cabo un torneo de fútbol con jóvenes, concebido como un espacio para fortalecer la convivencia, la participación y la construcción colectiva de paz.
En Barranquilla y Soledad, las acciones se desarrollan bajo la consigna ‘Construyamos la paz que nos une’, en alianza con autoridades locales, líderes comunitarios, docentes y familias para generar entornos más seguros e inclusivos.
En esta zona, la estrategia pedagógica ‘Derribar muros y construir puentes’ reúne a estudiantes de instituciones educativas públicas para analizar los factores que afectan la convivencia en sus aulas y barrios. A partir de este diagnóstico, niñas, niños y adolescentes asumen compromisos y proponen soluciones colectivas.
“Con estas jornadas no buscamos dar charlas teóricas, sino articular y acompañar a las niñas, niños y adolescentes, a sus profesores y a sus familias con actividades cotidianas para resolver diferencias sin recurrir a la violencia. Cuando una comunidad aprende a escuchar a su niñez y a protegerlos, se crean las bases reales para una convivencia duradera”, señaló Fedra Rubio, gerente de alianzas estratégicas y advocacy de World Vision.
Las actividades también incluyen talleres con docentes y cuidadores sobre pautas de crianza consciente, diálogo intergeneracional y manejo constructivo de situaciones de riesgo en el aula.
“Para que la transformación sea real y sostenible en el tiempo, debemos involucrar a todo el entorno que rodea a la niñez. Cuando las familias, maestros y líderes comunitarios se unen bajo el mismo propósito de protección, logramos que las escuelas y sus entornos en general se conviertan en verdaderos refugios de paz e inclusión”, agregó Rubio.
