Muchos de los caminos tomados con las leyes y decretos, por parte del Gobierno, no solo fueron criticados, sino que provocaban retrasos, porque terminaban en líos jurídicos o porque los negaba el mismo Congreso de la República. Algunas versiones hablan de efectos de la polarización política, otros de avalancha de decretos por parte del Ejecutivo, tratando de soslayar los caminos del debate.
En ese contexto, hay que señalar que desde el gobierno se cometieron errores y el más reciente de ellos es el del proyecto de ley de presupuesto 2027, que, por norma, debe ser presentado por la administración saliente, para que lo tramite la que toma la antorcha desde el 7 de agosto.
El proyecto de presupuesto para la siguiente anualidad, que será oficialmente la primera que ejecutará el gobierno electo de Abelardo De La Espriella, fue tramitado por 575,6 billones de pesos, pero además de tener una desfinanciación que unos estiman en 30 billones de pesos, cifra del propio Ministerio de Hacienda que radicó la iniciativa, y otros cálculos apuntan a que el hueco sobrepasaría los 50 billones, según alertó la senadora del Centro Democrático María Clara Posada, ya algunos analistas políticos advierten un posible vicio de trámite.
Inclusive, Óscar Darío Pérez, congresista que lleva muchos años siendo parte de las comisiones económicas en las que se tramita este tipo de proyectos, estima que la propuesta radicada tendría “muchos vicios”.

En primer lugar, hay que poner en el visor las diferencias entre una reforma tributaria y una ley de financiamiento. La primera busca cambiar de fondo la estructura de los impuestos en el país y la segunda, se trata de un proyecto más puntual, dirigido a conseguir dinero rápido para cubrir los gastos de un presupuesto anual específico.
Es así como, el presupuesto 2027 debió tener una ley de financiamiento y no una reforma tributaria. Es decir, en esta ocasión, el Ministerio de Hacienda hizo la tarea contraria al momento en que debió tramitar una modificación al sistema de pago de impuestos en Colombia para dejar un legado en ese sentido.

¿Qué vicios tiene el proyecto?
Desde la perspectiva de Óscar Darío Pérez, el documento radicado simplemente “no cumple con los principios presupuestales”.
El parlamentario advierte que por el lado de los ingresos por renta de capital habría otros 30 billones de pesos que no están explicados. “Me temo que el hueco es de 60 billones de pesos”.
Adicionalmente, según Pérez, el documento radicado tampoco tendría coherencia macroeconómica. Ello, en el entendido en el cual, las variables anotadas indican que la economía crecerá al 2,2 % en 2027 y que la inflación descenderá al 4,4 %, desde el 6 % al que llegaría al cierre de este año. Es decir, en ese escenario no es fácil conseguir los ingresos previstos con los impuestos, que pondrían la mayor parte de la financiación de la carta financiera para el próximo año: 308,9 billones de pesos. Igualmente, hay que tener presente que en los últimos años se ha sobreestimado la meta de recaudo, lo que ahora hace pensar si la cifra prevista en el proyecto de ley se logrará.

¿Debería devolverse?
A juicio de Óscar Darío Pérez, aunque las normas vigentes permiten presentar un presupuesto desfinanciado, soportado con una ley de financiamiento que, en general, nunca tiene el camino despejado en el Legislativo (sucedió con el proyecto de presupuesto actual, con el cual, los parlamentarios negaron la ley de financiamiento), lo más viable sería que el Congreso lo devolviera la propuesta. Para hacerlo, tendrá plazo hasta el 15 de agosto, según el ciclo del trámite presupuestal.
