PERFIL

El gran Clint

Con 'Gran Torino', su nueva película, se podría cerrar la carrera actoral de Clint Eastwood, quien despide en la cumbre una trayectoria de más de medio siglo.

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21 de marzo de 2009, 12:00 a. m.
Eastwood es un ícono del cine. Con casi 80 años parece incansable.Actualmente trabaja en una película sobre Nelson Mandela
Eastwood es un ícono del cine. Con casi 80 años parece incansable.Actualmente trabaja en una película sobre Nelson Mandela

"No sé cuántos papeles hay para personas de 78 años. Podría interpretar un mayordomo, pero preferiría quedarme dirigiendo". Aunque ya antes Clint Eastwood había amenazado con despedirse de la actuación, con Gran Torino su adiós parece en serio.

Quizá no es sólo por su edad o porque, como ha dicho, cada vez le gusta más estar detrás de cámaras porque "puedo ponerme lo que quiera". Quizás es porque su reciente personaje, un veterano de la guerra de Corea, un hombre políticamente incorrecto, racista y atormentado por su pasado, es el perfecto final para los que ha venido interpretando durante más de 50 años.

Porque en el fondo, aunque no aparezca con botas vaqueras, Eastwood siempre ha sido el mismo desde cuando se convirtió en el hombre sin nombre en la trilogía de Sergio Leone: un solitario enigmático, contenido, que mira como si el sol siempre estuviera frente a sus ojos. Es como si ese personaje hubiera envejecido dentro de una sola película: primero fue un hombre cínico, frío y traumatizado, semejante a Harry el sucio; luego fue un pistolero arrepentido por sus 'pecados', idéntico al asesino de Los imperdonables, y ahora, en el ocaso de su vida, en Gran Torino, le ha llegado la oportunidad de redimirse al sacrificarse, en contra de sus prejuicios, para que un inmigrante del sudeste asiático logre escapar de su violento destino.

Los críticos dicen que la de Gran Torino es su mejor interpretación. Después de todo a Eastwood, quien ha actuado en más de 60 películas y producido y dirigido más de 30, los reconocimientos le llegaron tarde. Aunque desde los 80 en Europa ya había alcanzado el estatus de gran director por el éxito en Cannes de Bird, sólo en 1993, a sus 63 años, la Academia lo nominó al Oscar a mejor actor, a mejor director y a mejor película, por Los imperdonables, y obtuvo sus dos primeras estatuillas, de cuatro que ha recibido en las últimas dos categorías. Y es que aunque ha construido una de las carreras más respetadas en Hollywood, durante mucho tiempo sus cualidades actorales fueron puestas en entredicho por quienes lo consideraban repetitivo. Tal vez porque Sergio Leone dijo bromeando en una oportunidad, que lo que más le gustaba de Eastwood era que "sólo tenía dos expresiones faciales: una con el sombrero y otra sin éste".

En los últimos cinco años las distinciones han sido tantas como sus películas. En promedio ha dirigido una cinta por año, entre ellas, las aclamadas Río Místico, Golpes del destino, (Million Dollar Baby), Cartas desde Iwo Jima y La conquista del Honor, estas dos últimas en 2006. Su acelerado ritmo de trabajo le permitió presentar El sustituto, con Angelina Jolie, a mediados del año pasado, al tiempo que adquiría el guión de Gran Torino, que rodó en sólo 32 días. Cuenta que como la mayoría de los integrantes del reparto nunca había actuado, su velocidad "no les dejaba tiempo para pensar". Y no sólo la protagonizó, produjo y dirigió, sino que, como en muchas de sus otras producciones, creó parte de la banda sonora.

No le gusta que se pierda el tiempo reescribiendo libretos, así que si un guión le gusta, simplemente empieza a rodar. Prefiere la naturalidad de las primeras tomas y por eso es frecuente oírlo gritar "That's enough of that shit" ("Es suficiente de esta mierda"), en vez del tradicional "corten". "Reacciona rápidamente porque confía en su intuición y su experiencia", dijo a SEMANA el diseñador Tim Girvin, quien ha trabajado en varias cintas de Eastwood.

Soporta ese ritmo gracias a un estado físico producto de una estricta dieta y ejercicios. Le ayuda, también, no estar obsesionado con filmar megaproducciones costosas que dividan la historia del cine en dos. Cuando le preguntan para quién hace las películas, suele responder: "Lo tienes enfrente".

En su vida sentimental no ha sido tan organizado, aunque sí igual de prolífico. "Todavía siento que hacer películas es la segunda cosa más divertida que hay", dijo alguna vez este padre de siete hijos con cinco mujeres. En su larga lista se encuentran la modelo Maggie Johnson, su primera esposa; su compañera de reparto en varias películas Sondra Locke, quien en su autobiografía, titulada sugestivamente El bueno, el malo y el muy feo, afirma que Eastwood la obligó a abortar dos veces (lo que él niega), y su actual señora, la periodista hispana Dina Ruiz, 35 años menor y madre de su hija Morgan, de 11.

"Clint Eastwood nació para ser grande", asegura un artículo del diario británico The Guardian al contar que pesó más de 11 libras al nacer en un hospital de San Francisco. Como era la época de la Gran Depresión, su papá tenía que viajar mucho en busca de empleo. Y, según su mamá, esa vida sin raíces le hacía inventarse amigos imaginarios. A duras penas Clint pudo terminar el colegio y trabajó en una estación de gasolina, tocó piano en un bar y fue hasta bombero antes de prestar el servicio militar. Allí conoció dos amigos con contactos en la Universal que lo ayudaron a conseguir un contrato con el estudio. Tuvo varios papeles menores en películas también menores, como Tarántula, de 1955, en la que ni siquiera apareció en los créditos, pues a su personaje, por cuenta de una máscara de oxígeno, ni se le veía la cara. Ésta sólo empezó a ser realmente conocida en 1959, cuando interpretó a un vaquero en la serie de televisión Rawhide.

Su primer papel importante en la pantalla grande llegó casi por casualidad en 1964, en Italia. Sergio Leone quería a James Coburn, Henry Fonda o Charles Bronson para protagonizar Por un puñado de dólares, pero cobraban mucho más que un puñado. Eastwood se conformó con sólo 15.000 dólares. Volvería a vestirse con su conocido poncho otras dos veces, en Por unos dólares más y en El bueno, el malo y el feo, lo que lo convirtió en una de las grandes figuras de los célebres "espagueti western". Pero no fue profeta en su tierra, pues en un principio las cintas no fueron exhibidas en Estados Unidos, donde eran consideradas primitivas en su realización y porque no les parecía que pudieran reflejar el verdadero Oeste debido a que eran rodadas en Europa. Aun así, se dio a la tarea de conquistar Hollywood y regresó para crear su productora Malpaso.

Empezó la siguiente década con su debut como director en Obsesión mortal, y en la actuación como el policía Harry Callahan, en Harry el Sucio, de Don Siegel, personaje que fue criticado por fascista y que le valió a Eastwood ser relacionado con la extrema derecha republicana. Más cuando el presidente Ronald Reagan pronunció en un discurso la famosa frase del personaje "Make my day" (algo así como "Alégrame el día", que les decía como advertencia a sus enemigos mientras apuntaba con su Magnum 44). Aunque el cineasta ha sido republicano y ese partido lo apoyó cuando en los 80 fue alcalde de Carmel, California, donde aún vive, asegura no ser tan conservador y sentirse desencantado de esa colectividad.

En 1975 el crítico de cine David Thomson publicó un Diccionario biográfico del cine, en el que advirtió que Clint Eastwood no llegaría a ser mayor cosa. No podía estar más equivocado. La carrera del cineasta es como el vino: los años le han sentado bien.


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