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“Al ELN no le queda más que aceptar unos diálogos condicionados”, general (r) Eduardo Herrera

El general (r) Eduardo Herrera Berbel, miembro de la mesa de negociación con el ELN entre 2013 y 2017, acaba de lanzar el libro ¿Un proceso de paz inútil?, en el que analiza los diálogos con esa guerrilla. En entrevista con SEMANA, afirma que no se arrepiente de haber participado.


SEMANA: ¿Por qué escribir este libro?

Eduardo Herrera: Después de mi renuncia como negociador, nació la idea de hacer un testimonio de lo ocurrido en la mesa de conversaciones. Más que todo buscaba sacar lecciones aprendidas y analizar si estos cinco años de diálogos fueron útiles, si valió la pena consumir tantas energías. La respuesta definitiva no es la mía, sino la que puedan sacar las personas a partir de la lectura de este relato, que está soportado en un diario que escribí. Es la mirada del proceso con el ELN, vivido, no contado.

SEMANA: ¿Qué opina de la participación de los militares en los procesos de paz?

E.H.: Me parece que es el complemento al componente político que lidera un proceso de negociación. Hay que comprender que una mesa de negociación no es netamente política, sino que tiene un elemento técnico militar muy importante para ponerle fin al conflicto armado.

SEMANA: ¿Cómo es negociar con un grupo armado tan dogmático?

E.H.: La sorpresa que uno se lleva cuando comienza a negociar con el ELN es el mandato que ellos traían: verificar la voluntad de paz del Gobierno, lo que indica una capacidad de diálogo limitado. Además de llegar con una visión grandilocuente de cambios y transformaciones del Estado imposibles de pactar en una mesa. Fueron unas negociaciones muy difíciles, lo debo reconocer.

SEMANA: ¿Se pueden reiniciar los diálogos con una guerrilla que tiene al terrorismo como arma fundamental?

E.H.: Es válido buscar la paz por medio de una solución política, pero en el caso del ELN ellos cerraron las puertas a un diálogo con el execrable atentado a la Escuela de Policía General Santander. Ahora bien, la vía que queda es la de los diálogos condicionados. El presidente Duque dice que, si el ELN quiere reactivar la mesa de negociación, debe suspender las acciones criminales y liberar todos los secuestrados. Esto es un cambio de 180 grados, y es la única forma de acceder nuevamente a la mesa.

SEMANA: En las actuales circunstancias, ¿es posible volver a darle el estatus político?

E.H.: Veo complicado, en estos momentos, que ellos vayan a recibir este reconocimiento político como se hizo con la delegación de las Farc. La figura que les queda es aceptar los diálogos condicionados, mostrando hechos reales de paz, generando credibilidad y confianza que les permita reactivar las conversaciones con el Gobierno.

SEMANA: ¿Cuba debería extraditar a los líderes del ELN?

E.H.: A mi modo de ver, hay un protocolo firmado por una delegación oficial del Gobierno y el ELN en una mesa de conversaciones, en presencia de delegados de países garantes, y se debe cumplir porque esa fue la palabra que se empeñó, y la palabra debe ser respetada.

SEMANA: En los futuros procesos de paz, ¿cuál debería ser el reconocimiento a los militares?

E.H.: La mayor exaltación que puede recibir un soldado es el reconocimiento del pueblo por la ejecución íntegra de su misión constitucional, la cual orienta a las Fuerzas Militares a cumplir con un deber patrio. En ese sentido, creo que debemos reconocerle al soldado una acción militar decisiva desarrollada en los campos de batalla para llevar estos grupos armados ilegales a la búsqueda de una salida negociada.

SEMANA: Si a usted lo llaman para encabezar nuevamente la negociación con el ELN, ¿lo haría?

E.H.: Si yo volviera a ese 2013, lo haría otra vez. No me arrepiento de nada, siento que se hizo un aporte a una intención muy loable como lo es la paz, la tranquilidad y llevar sosiego a muchas regiones del país. Que no se haya logrado plenamente es otra cosa. Pienso que uno no se puede volver negociador de oficio, pero siempre estaré atento a dar mi opinión y exponer las lecciones aprendidas para que no se repitan errores; y llegar a soluciones conjuntas, viables, equilibradas, dignas para que estos grupos armados ilegales dejen el fusil y hagan tránsito a la civilidad sin armas.

SEMANA: ¿Qué hacer con el Clan del Golfo?

E.H.: Es un tema que debe establecer el Estado colombiano. Claramente, no hay posibilidad de una negociación política, hay que llevarlo a un sometimiento en el marco de la ley. Y para ello las Fuerzas Armadas deben seguir cumpliendo su función, como lo han venido haciendo con voluntad y denodados sacrificios.