SEMANA: Usted comienza su libro contando su atentado. ¿Por qué inició por ese suceso?
Rudolf Hommes: Realmente es el suceso que más me ha impactado en la vida. Lo que ha estado por mucho tiempo en mi cabeza es aquella bomba. Las personas no tienen ni idea de la experiencia que genera un atentado contra su vida. Ese suceso me sacó de un equilibrio, me puso a pensar muchas cosas y para mí fue un momento fundamental.
SEMANA: Una cosa interesante de su biografía es que no se centra en su vida pública, sino en cuestiones muy privadas, incluso habla de sexo. ¿Por qué escribirla así?
R.H.: Este libro da la oportunidad de conocer una imagen distinta de la imagen pública que tienen de mí, porque en verdad yo soy como aparece en la biografía, yo no soy solemne.
SEMANA: Si usted es una persona distinta a la que todo el mundo cree, ¿no le molesta que lo recuerden como el ministro de Hacienda de la era Gaviria?
R.H.: A mí no me mortifica ser recordado como ministro o por participar en la reapertura económica de inicios de los noventa. Creo que algo que nos destaca a los que estuvimos en el Gobierno de Gaviria fue que hicimos un profundo cambio positivo en el país, incluida la Constitución.

SEMANA: Pero, precisamente, por su papel como ministro de Hacienda muchos colombianos no tienen una buena imagen de usted…
R.H.: Colombia era un país sin libertad económica. Todo era decidido por una burocracia clientelista que no permitía el establecimiento de una economía moderna. Esas reformas eran necesarias. Si algo tengo que lamentar es no haber hecho una política social robusta para compensar el impacto que tuvo en algunos sectores, pero no me avergüenzo de mi papel como ministro de Hacienda.
SEMANA: Además del atentado usted habla de violencia y de paz. ¿Por qué le cuesta tanto a Colombia salir de esa espiral de violencia?
R.H.: Porque estamos en un círculo vicioso. En un artículo expuse una teoría que leí acerca de que, si uno no extingue la violencia, esta vuelve a salir, pero en desproporción. El camino que habíamos tomado hace cuatro años por la paz lo botamos, quedamos en una polarización que lo que hace es aumentar la violencia. Si nosotros no paramos, esto va a seguir y las próximas generaciones van a sufrir más.

SEMANA: ¿Cuál es el gran reto que tiene el país?
R.H.: Yo creo que la gran preocupación es 2022, se debe tener cuidado con la polarización y se debe elegir a un presidente que busque la armonía y la forma de acabar con estas diferencias absurdas con las que estamos lidiando. Necesitamos un líder nuevo que sea arrojado, que sea capaz de mover este país en el camino de la reconciliación y, lo más importante, que nos convoque.
SEMANA: Eso significa que participará en política para las elecciones de 2022…
R.H.: Actualmente quiero seguir activo. No quiero ser senador ni nada de eso, pero sí quiero meterme a ver cómo organizamos un partido o un movimiento político fuerte que convoque y que busque la reconciliación.
