La crisis climática plantea un desafío para los medios: explicar un fenómeno complejo sin caer en el alarmismo ni restarle importancia. En el panel “¿Estamos informando bien?”, realizado el 24 de septiembre en el V Foro de periodismo científico de la Universidad Simón Bolívar, en Barranquilla, seis periodistas analizaron cómo mantener estos asuntos en la agenda y acercarlos a la ciudadanía, con información rigurosa, trabajo de campo y nuevas formas de narrar sus efectos.


Cristina Castro, editora general de SEMANA, señaló que las historias ambientales compiten con una agenda informativa dominada por la política, la seguridad y la economía. El reto, explicó, es encontrar relatos capaces de captar la atención pública. Como ejemplo, recordó el reportaje Avatar colombiano, publicado en SEMANA, sobre una concesión minera en la Amazonia.

La investigación llegó a la Corte Constitucional y, según relató, la licencia minera fue cancelada. El caso ilustra cómo el periodismo puede visibilizar las amenazas a los ecosistemas y llevar los conflictos ambientales a escenarios de decisión.
Para Olga Cecilia Guerrero, directora y fundadora de Red Prensa Verde, una cobertura completa exige mirar más allá de Bogotá y llegar a los territorios donde los impactos ambientales afectan la vida cotidiana. Mencionó la Orinoquia, el Pacífico y el Caribe, donde fenómenos como la erosión costera y la pérdida de playas afectan a las comunidades. Su propuesta es fortalecer el trabajo de campo, escuchar a los habitantes y visibilizar las iniciativas locales que buscan proteger los ecosistemas.

Antonio Paz Cardona, editor sénior de Mongabay Latam, advirtió sobre la necesidad de informar más allá de las emergencias: anticiparse, investigar los procesos que transforman los territorios y seguir sus consecuencias. También destacó la importancia de contar estas historias de forma creativa, incorporar testimonios humanos y evitar el sensacionalismo y los relatos que presentan el futuro como una causa perdida.

La especialización es otro de los desafíos. Sergio Silva Numa, editor de Ciencia, Salud y Ambiente de El Espectador, destacó la importancia de estudiar, consultar a investigadores y comprender la evidencia antes de publicar. No basta con reproducir los resultados de un estudio: el periodista debe examinar sus alcances, limitaciones y posibles conflictos de interés.

La formación continua resulta esencial para traducir asuntos complejos en información rigurosa y comprensible para el público. Desde la radio, Fidel Franco Forero, director del programa Planeta Caracol, planteó que la crisis climática debe contarse desde sus efectos concretos.

Vincular la información ambiental con la economía y la agricultura permite explicar cómo la falta de lluvias o las altas temperaturas afectan los cultivos de arroz, los precios y el costo de vida. La salud pública ofrece otra perspectiva para abordar el fenómeno, al mostrar cómo las condiciones climáticas pueden modificar los riesgos asociados a ciertos vectores.
Los participantes coincidieron en que la crisis climática requiere una cobertura sostenida, basada en evidencia científica, trabajo de campo y voces de las comunidades.

El reto es explicar sus causas y efectos, evaluar las soluciones y mostrar tanto los avances como los obstáculos. Así, el tema puede mantenerse en la agenda informativa más allá de las emergencias y contribuir a una mejor comprensión de cómo el cambio climático transforma los territorios y afecta la vida cotidiana.
