Los animales de compañía necesitan controles veterinarios, atención oportuna y cuidados acordes con su edad y estado de salud. En un webinar de Foros Semana, María Camila Rodríguez Prieto, médica veterinaria de la Universidad de La Salle, especialista en Laboratorio Clínico Veterinario de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (U.D.C.A.) y diplomada en Salud Pública de Uniagraria, explicó cómo los fitogénicos y los nutracéuticos pueden contribuir al bienestar animal.


1.¿Qué son los fitogénicos?
Son productos elaborados a partir de plantas, hierbas y aceites esenciales que pueden contribuir al cuidado de la salud animal. Según explicó Rodríguez Prieto, su uso puede tener fines preventivos o terapéuticos, dependiendo del producto y de las necesidades de la mascota.
2.¿Qué son los nutracéuticos?
Son suplementos que contienen componentes como vitaminas, aminoácidos y minerales, presentes también en los alimentos. Se utilizan para complementar la alimentación cuando las necesidades del animal lo requieren.
3. Cada mascota necesita una evaluación individual.
La edad, el peso, el sexo, la raza, la alimentación y el estado de salud influyen en la elección de un suplemento. Por eso, un producto adecuado para un animal no necesariamente lo es para otro. La recomendación veterinaria permite establecer si se necesita y cómo administrarlo.
4. La prevención permite anticiparse
Los controles periódicos ayudan a vigilar la salud de las mascotas e identificar cambios a tiempo. Ante situaciones previsibles de estrés, como la pólvora, consulta al veterinario sobre las medidas de cuidado.
5. Natural no significa libre de riesgos
Los productos de origen vegetal pueden causar efectos secundarios e interactuar con otros medicamentos o suplementos. La dosis y el tiempo de administración son importantes, por lo que no deben suministrarse sin orientación profesional ni aumentarse por cuenta propia.
6. Los animales mayores necesitan cuidados específicos.
A medida que envejecen, las mascotas pueden presentar cambios en sus necesidades nutricionales y en el funcionamiento de sus órganos. En los perros, esto puede hacerse más evidente alrededor de los nueve o diez años. Los controles veterinarios ayudan a evaluar su condición y determinar si requieren ajustes en la alimentación o cuidados adicionales.
7. Los exámenes ayudan a establecer un diagnóstico.
Los síntomas no siempre permiten identificar la causa de un problema de salud. Según la evaluación clínica, el veterinario puede solicitar exámenes de sangre o ecografías para revisar el funcionamiento de los órganos y orientar el diagnóstico y el tratamiento.
8. Perros y gatos no tienen las mismas necesidades.
Los gatos no deben tratarse como perros pequeños. Aunque existen suplementos formulados para ambas especies, las diferencias fisiológicas, las enfermedades y las vías de administración influyen en las indicaciones. Es importante verificar que el producto sea el apropiado.
9. La automedicación puede ser peligrosa.
Las búsquedas en internet y las herramientas de inteligencia artificial no sustituyen la valoración de un veterinario. Rodríguez Prieto advirtió sobre los riesgos de administrar medicamentos de uso humano: el acetaminofén, por ejemplo, puede resultar tóxico.
10.Hay señales que requieren atención veterinaria.
Los cambios en el apetito, los vómitos, la diarrea y las alteraciones al orinar pueden indicar problemas de salud y deben evaluarse. En los gatos, dejar de comer durante 24 horas puede favorecer la aparición de complicaciones hepáticas, por lo que se debe buscar atención veterinaria sin demora.
Tenga en cuenta que: los fitogénicos y los nutracéuticos deben contar con orientación médica veterinaria.
