¿Qué se necesita hoy para recuperar la confianza en Colombia?
Iván Trujillo: No se puede caer en la desesperanza, pero el optimismo no puede ser ingenuo. Hoy el país enfrenta el mayor nivel de endeudamiento de su historia reciente. En los últimos 40 meses se han adquirido cerca de 400 billones de pesos en deuda, y el déficit fiscal proyectado se acerca al 6 %. Uno de cada 4 pesos del presupuesto se está usando para servir esa deuda.
Lo crítico es que buena parte de lo que se ha tomado no ha sido para financiar crecimiento o inversión, sino para cubrir huecos. Lo más importante es ordenar las finanzas de la casa. Sin disciplina fiscal no hay confianza ni crecimiento sostenible.
¿Qué significa en la práctica la confianza inversionista?
I.T.: Significa previsibilidad y estabilidad. La inversión necesita certidumbre. Un empresario puede adaptarse a un entorno exigente, pero no a uno incierto. No se necesitan subsidios, sino reglas claras. La confianza inversionista también implica seguridad jurídica y seguridad física. Requiere ambas. Sin esas condiciones, el capital se vuelve cauteloso y la economía pierde dinamismo.
¿En qué debería concentrarse el próximo Gobierno si el objetivo es crecer sin deteriorar las cuentas fiscales?
I.T.: En inversión productiva con capacidad de ejecución inmediata. Vivienda e infraestructura cumplen esa condición. Son sectores contracíclicos con alto efecto multiplicador. Por cada peso que se invierte allí, se irrigan cerca de 3 pesos en la economía y se impactan más de 30 subsectores productivos. Son grandes dinamizadores de empleo y generan encadenamientos industriales relevantes.
Además, envían una señal clara de reactivación. No hay nada que genere más confianza que ver una grúa trabajando. Además, muchos proyectos ya están estructurados y lo que requieren es destrabe y decisión política.
¿Qué debería ocurrir, entonces, el próximo 7 de agosto?
I.T.: El nuevo presidente debe presentar un plan de choque inmediato de estabilización fiscal y reactivación económica, que incluya ordenamiento de las finanzas públicas, destrabe de proyectos estratégicos de infraestructura, recuperación del subsidio a la tasa para vivienda a fin de seguir dinamizando un sector en el que existe un déficit importante y una estrategia clara para recuperar el orden y la autoridad. No puede haber curva de aprendizaje. El crecimiento económico no puede verse como un plan de gobierno; debe convertirse en una política de Estado que trascienda los Gobiernos de turno.
¿Cómo debe responder el empresariado al momento actual?
I.T.: La responsabilidad es enorme. Al país lo sacamos adelante entre todos, y cuando hablo de todos me refiero a la articulación entre Estado, empresa, academia y sociedad. Es momento de soñarnos la Colombia de largo plazo. El empresariado debe asumir un rol más activo. Tenemos que participar en la propuesta de soluciones y movilizar iniciativas frente a los grandes retos del país. No podemos caer en discursos de desesperanza.
¿Por qué seguir invirtiendo en el país?
I.T.: Porque creemos en su potencial. Estamos convencidos de que, si ordenamos la casa, Colombia puede crecer más. Tiene talento, recursos y grandes oportunidades. Somos optimistas por definición, pero con responsabilidad. Por eso seguimos confiando e invirtiendo en el país.
