La pelea entre los príncipes William y Harry no es el único frente abierto en la familia real de Inglaterra. Otro es el que protagonizan Carlos, el padre de ellos y heredero al trono, y su hermano menor, Eduardo, conde de Wessex.
Recientemente, The Times informó que el primero no quiere que el segundo sea nombrado duque de Edimburgo, un título muy especial porque era el principal de su padre, el recientemente fallecido príncipe Felipe.

Sin embargo, el futuro rey ahora estaría tan dispuesto a que su hermano no sea duque de Edimburgo, que se vio tentado a empezar a usar el título. No obstante, sus asesores en nobleza le aconsejaron que no, pues su título principal en Escocia, duque de Rothesay, tiene más precedencia en el orden de los pares, así que desistió.

Para que Eduardo pueda obtener el ducado, este primero tiene que revertir a la corona, lo cual sucederá cuando Carlos suba al trono. Como nuevo rey, tendrá la potestad de concedérselo a su hermano, quien en principio se mostró bastante cauto cuando se hizo público el cambio de opinión de Carlos.

En entrevista para The Telegraph, dijo prudentemente que había que esperar la decisión del príncipe de Gales. De todos modos, él y su esposa Sophie se encargaron de refrescar la memoria sobre el día exacto en que Felipe les dijo lo maravilloso que le parecía que algún día fueran duques de Edimburgo, por la época de su compromiso, en 1999.

Ahora, el Daily Mail asegura que Eduardo quiere responderle a su hermano de un modo un poco más firme. “Si Carlos va a ejecutar juegos tontos alrededor de los títulos, Eduardo y Sophie necesitarían asegurarse de usar los que ellos ya tienen”, le dijo uno de sus amigos al periódico.

Expertos en realeza recuerdan que, en efecto, la patente real de 1917 les concede el título de príncipes y tratamiento de alteza real a los hijos de los hijos del monarca. Así, los vástagos de Eduardo y Sophie, Louise, de 17 años, y James, de 13, son en realidad príncipes. Sin embargo, sus padres siempre les han enseñado que deberán trabajar para mantenerse y para eso les pareció mejor que se abstuvieran de adoptar esas distinciones. Así, la joven solo es conocida como Lady Louise Windsor, en tanto que su hermano es tratado como vizconde Severn, título subsidiario del condado de Wessex.
No obstante, la puerta está abierta, pues ellos pueden decidir mostrarse formalmente como príncipes cuando cumplan los 18 años. Con la actitud de Carlos, Eduardo estaría seriamente dispuesto a que sea así, le declaró su amigo al Mail.

Con las muertes, divorcios, escándalos y peleas que han estremecido a la familia real recientemente, los condes de Wessex han cobrado una relevancia inusitada. Tienen fama de ser los más cercanos a la reina Isabel, quien los ha animado a que cobren ese mayor protagonismo, según los cronistas de realeza. Además, han tenido que asumir varias funciones de la monarca y del fallecido Felipe. Por eso, hay quienes piensan que no les vendría mal desempolvar un poco su verdadera prestancia dentro de la casa real.
Esta no es la única desavenencia que Carlos sostiene con un pariente por cuestiones de relevancia. La otra es con su hermano Andrés, duque de York, uno de los afectados si el futuro rey cumple con su aparente deseo de reducir la monarquía al mínimo. Por ello, no solo ha manifestado su descontento, sino que ha abogado porque sus hijas, Beatrice y Eugenie (que sí usan el título de princesas) tengan más funciones dentro de la agenda real. No obstante, su retiro de las funciones dentro de la monarquía, a causa del escándalo de su amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein, le quitó dientes para seguir reclamando, aseguran allegados a los Windsor. Por lo demás, de no ser porque ya goza del histórico ducado de York, Andrés sería el verdadero destinatario del ducado de Edimburgo como segundo hijo varón de Felipe y en vista de que Carlos no podría usarlo como rey.
