Pocas carreras en Hollywood reflejan un recorrido tan diverso como la de John Leguizamo. Durante más de cuatro décadas, el actor, comediante, dramaturgo y productor ha construido una trayectoria que transita entre el cine, el teatro, la televisión y los espectáculos unipersonales. Por cuenta de esta trayectoria, Christopher Nolan le dio uno de los papeles de mayor relevancia en su película más reciente. Sin embargo, para lograr encarnar a Eumeo, tuvo que vivir su propia odisea.

Nacido en Bogotá y criado desde muy pequeño en Queens, Nueva York, Leguizamo inició su carrera en los escenarios haciendo comedia en clubes nocturnos antes de dar el salto a la televisión y al cine. Con el paso de los años logró abrirse espacio en una industria donde la representación latina era limitada, al tiempo que desarrolló una carrera paralela en el teatro con monólogos que terminaron convirtiéndose en una de sus principales cartas de presentación.
Más allá de la gran pantalla
Su carrera artística comenzó en los años ochenta, cuando alternaba presentaciones de stand-up comedy con pequeños papeles en televisión. El reconocimiento internacional llegó en la década de 1990 gracias a películas como Carlito’s Way, Romeo + Julieta, Spawn y Moulin Rouge!, además de su participación en la exitosa franquicia animada La Era del Hielo, donde dio voz al perezoso Sid.
A lo largo de su carrera también ha trabajado en producciones como John Wick, Chef, Encanto y When They See Us, afianzándose como un actor versátil capaz de asumir papeles dramáticos, de acción y comedia.

Sin embargo, una parte fundamental de su trayectoria se ha desarrollado sobre las tablas. Leguizamo alcanzó notoriedad con monólogos como Mambo Mouth, Spic-O-Rama, Freak, Sexaholix… A Love Story, Ghetto Klown y Latin History for Morons, espectáculos en los que ha combinado humor, experiencias personales y reflexiones sobre la identidad latina en Estados Unidos. Varios de estos montajes fueron llevados a Broadway y recibieron reconocimiento de la crítica especializada, además de un premio Tony en el año 2018, en homenaje a su carrera.
Todo lo anterior le dio un valor gigante a su trayectoria, siendo una de las caras latinoamericanas más importantes de Hollywood. Por eso Nolan lo llamó para ser el fiel servidor de Odiseo, personaje al que describió como “el más leal de toda la literatura occidental”, una definición que terminó convenciendo a Leguizamo de aceptar el reto.
La odisea de Leguizamo
Antes de incorporarse al rodaje, el bogotano volvió a leer el clásico de Homero para profundizar en el universo de su personaje. Incluso visitó una galería especializada en arte de la Antigüedad para conocer piezas relacionadas con la época en la que transcurre la historia, una preparación que, según relató posteriormente, le permitió comprender mejor el contexto de la producción.
El rodaje de La Odisea también representó uno de los mayores desafíos físicos de su carrera. Las grabaciones se realizaron en escenarios naturales de Sicilia y Marruecos, donde compartió escenas principalmente con Matt Damon, Tom Holland y Robert Pattinson.
En entrevistas concedidas durante la promoción de la película, el actor calificó al reparto como un “dream team” y aseguró que la experiencia de trabajar bajo la dirección de Nolan fue una de las más importantes de su vida profesional.

La transformación física de Leguizamo fue uno de los retos más grandes. Para interpretar a Eumeo, el actor pasó largas jornadas de maquillaje en las que se le aplicaron prótesis, arrugas, manchas, cabello decolorado y lentes de contacto especiales que simulaban cataratas, como parte de la visión del director para construir el personaje. Justamente ese detalle en sus ojos hizo que pasara entre 12 y 14 horas diarias prácticamente ciego durante el rodaje.
“No podía ver mi teléfono, no podía leer, no podía llamar. Mi otro ojo tampoco veía bien. No podía ver. Tenían que llevarme al baño, que traerme de vuelta, que llevarme a comer”, afirmó el colombiano en una entrevista con el medio Entertainment Tonight.
Otro de los momentos que más recuerda ocurrió durante una jornada de grabación en pleno invierno. Debido al vestuario inspirado en la Antigua Grecia, el actor tuvo que filmar con prendas ligeras en temperaturas muy bajas.
Según contó, Nolan advirtió que estaba completamente congelado y decidió quitarse su propio abrigo para cubrirlo mientras preparaban la siguiente toma. “Estaba perdiendo la cabeza porque hacía muchísimo frío y llevábamos esas pequeñas túnicas. Nolan vio que me estaba congelando y me dio su abrigo”, recordó Leguizamo sobre aquel episodio.
Todo el esfuerzo valió la pena para el actor, quien señaló que durante la premiere de La Odisea soltó unas lágrimas junto a su esposa, Justine Maurier: “Mi esposa no suele llorar con las películas, pero me agarró la mano y se echó a llorar, y entonces yo también lloré. Me conmovió profundamente. Ahí reside la belleza del trabajo de Chris (Nolan)”.
