Colombiamoda 2026

Moda, cultura y lujo artesanal: así se vivió el brunch de Jet-set en Colombiamoda 2026

El diseñador Juan Pablo Socarrás; Lorenzo Hernández, director creativo de Mario Hernández, y la experta en moda Kika Rocha reflexionaron sobre el nuevo significado del lujo. La conversación fue alrededor del valor del tiempo, el trabajo artesanal, la identidad latinoamericana y el impacto social de la moda.

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31 de julio de 2026 a las 3:56 p. m.
Juan Pablo Socarrás, Mario Hernández y Kika Rocha reflexionaron sobre el nuevo lujo en el brunch de Jet-Set en Colombiamoda.
Juan Pablo Socarrás, Mario Hernández y Kika Rocha reflexionaron sobre el nuevo lujo en el brunch de Jet-Set en Colombiamoda. Foto: César Mutis

A las diez de la mañana del jueves 30 de julio, mientras Medellín vivía lo que sería el último día de la edición número 37 de Colombiamoda 2026, el restaurante Espíritu se convirtió en un espacio para abrir una conversación distinta. Aquí Jet-set reunió al diseñador colombiano Juan Pablo Socarrás, al director creativo de Mario Hernández, Lorenzo Hernández, y a Kika Rocha, una de las voces más influyentes del periodismo de moda en Latinoamérica, para reflexionar sobre una pregunta que atraviesa hoy a la industria: ¿qué significa realmente el lujo?

Abelardo De La Espriella junto Ana Lucía Pineda en la pasarela inaugural de Manuela Álvarez en Colombiamoda 2026.
Abelardo De La Espriella y Ana Lucía Pineda llegan a Colombiamoda 2026: así fue su paso por el desfile de Manuela Álvarez

El conversatorio, “El nuevo lujo: autenticidad, cultura y deseo”, hizo parte de la agenda paralela de Colombiamoda y propuso una mirada distinta sobre una industria que durante décadas ha asociado el lujo con la exclusividad, los grandes logotipos y el acceso restringido. En contraste, el diálogo propuesto por Jet-set planteó que hoy el verdadero valor se encuentra en el origen de las piezas, en el oficio de quienes las elaboran y en las historias que sostienen cada creación.

Antes de dar inicio a la conversación, Natalia Angarita, gerente comercial del Grupo SEMANA, explicó el propósito del encuentro y la importancia de abrir estos espacios dentro de un evento como Colombiamoda, cuya edición 2026 gira precisamente alrededor de la autenticidad.

Buscamos conversar sobre visión, innovación y el impacto que tiene la industria en nuestra cultura y en nuestra forma de vivir. Colombiamoda nos ha mostrado una moda mucho más democratizada, a la que todos tenemos acceso. Hoy tendremos el privilegio de escuchar a unos invitados que representan precisamente esa visión”, afirmó Angarita al dar la bienvenida a los asistentes. Entre los asistentes al evento estuvieron Verónica Pérez, Lulu Carrascal, Carolina Arredondo, Daniela Estrada, Chía Jaramillo, Caty Villota, Margarita Quintana, Isabel Cristina Estrada, María Adelaida Agudelo, María Teresa Mejía, Marta Calad, María Camila Heredia, Ana Catalina Giraldo, Natalia Ortiz, Carina Ospina, Laura Quintero, entre otros.

Fue una mañana para profundizar en el concepto del nuevo lujo asociado a la identidad, la autenticidad, el origen, la sostenibilidad y las historias que hay detrás de cada pieza.
Fue una mañana para profundizar en el concepto del nuevo lujo asociado a la identidad, la autenticidad, el origen, la sostenibilidad y las historias que hay detrás de cada pieza. Foto: César Mutis

Angarita presentó a Lorenzo Hernández como un creativo que ha construido una marca con identidad y propósito; a Juan Pablo Socarrás como un diseñador y gestor social cuya trayectoria demuestra que la moda puede convertirse en una herramienta de transformación para las comunidades; y a Kika Rocha como una de las periodistas especializadas más reconocidas del continente.

Fue precisamente Rocha quien abrió la conversación retomando la esencia de ‘Matilde’, la colección que Socarrás presentó la noche anterior en el Museo de Antioquia, y preguntando cómo entendían ambos invitados ese concepto del nuevo lujo, una idea que se ha convertido en uno de los ejes de Colombiamoda 2026.

La primera respuesta llegó desde la experiencia empresarial de Lorenzo Hernández. Para el director creativo de Mario Hernández, el lujo ya no puede medirse únicamente por el precio de un producto o por su escasez. “Hoy tenemos acceso a absolutamente todo y la inmediatez ha cambiado mucho lo que valoramos. Podemos ver referentes de todo el mundo, pero las cosas que toman tiempo son las que hoy estamos valorando mucho más. Por eso crecen las experiencias, los conciertos y todo aquello que no se puede acelerar. El nuevo lujo es, definitivamente, el tiempo“.

El nuevo lujo dejó de hablar de logotipos y empezó a hablar de historias.
El nuevo lujo dejó de hablar de logotipos y empezó a hablar de historias. Foto: César Mutis

La reflexión encontró eco en Juan Pablo Socarrás, quien llevó la conversación hacia el terreno de las comunidades artesanales con las que trabaja desde hace años. Para el diseñador, el lujo no reside en un objeto exclusivo, sino en el tiempo que se dedica a construir relaciones, recorrer territorios y comprender los saberes ancestrales que existen en diferentes regiones de Latinoamérica.

Cuando me preguntan por qué dedico tanto tiempo a las comunidades, respondo que ellas son mi alma. A veces duro dieciocho horas para llegar a un lugar, tomando varios vuelos, un bus y una chalupa. La gente me pregunta si soy feliz y yo respondo que sí, porque he aprendido que el tiempo es lo que realmente vale. Ese es el lujo”.

Durante buena parte del conversatorio, Kika Rocha condujo el diálogo hacia una reflexión que fue apareciendo de manera constante: el significado de las piezas. La periodista insistió en que el lujo contemporáneo ya no se expresa únicamente a través de un logotipo, sino en aquello que representa una prenda para quien la crea y para quien la usa.

Ese planteamiento dio paso a una de las intervenciones más profundas de Hernández, quien recordó cómo, tras las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, muchos consumidores descubrieron que algunos artículos de lujo fabricados para grandes marcas tenían costos de producción muy inferiores a los precios finales.

Para Hernández, ese episodio obligó a replantear el verdadero significado del lujo. “El precio ya no habla de lujo. Lo que realmente debería definirlo es la capacidad de mejorar la vida de otras personas. Ahí está el verdadero valor. Cuando una mujer que lleva treinta y dos años trabajando en nuestra fábrica me dice que gracias a sus manos pudo sacar adelante a sus hijos profesionales, ahí está el lujo.”

Socarrás complementó esa idea desde una perspectiva personal. Explicó que su propósito no consiste en “salvar” comunidades, sino en generar bienestar compartido y utilizar la visibilidad de su marca para hacer visibles historias que normalmente permanecen al margen de la conversación pública.

Recordó, incluso, una experiencia con artesanas de Orito, Putumayo, quienes le hicieron entender que su papel iba mucho más allá del diseño. “Ellas me dijeron: ‘Usted está parado aquí y esa es su misión, Juan Pablo: que la gente nos vea’. Ahí entendí que si yo logro tener visibilidad, también puedo extender bienestar. Si soy una persona reconocida, puedo contar más historias y hacer que más personas escuchen lo que las comunidades tienen para decir”.

Los asistentes difrutaron de una charla sobre la autenticidad, el trabajo artesanal, la trazabilidad y el impacto social están redefiniendo el concepto de lujo en la industria de la moda.
Los asistentes difrutaron de una charla sobre la autenticidad, el trabajo artesanal, la trazabilidad y el impacto social están redefiniendo el concepto de lujo en la industria de la moda. Foto: César Mutis

La conversación avanzó, entre bebidas y comida, hacia uno de los grandes retos de la industria: educar al consumidor para que aprenda a reconocer el valor de la artesanía y la trazabilidad.

Kika Rocha planteó que el desafío consiste en lograr que las personas dejen de asociar el lujo con un gran logotipo y comiencen a valorar el trabajo de quienes están detrás de cada pieza.

En respuesta, Lorenzo Hernández hizo un llamado a abandonar la mirada que históricamente ha llevado a valorar más aquello que recibe reconocimiento internacional que lo producido en Colombia. Recordó el caso de un artesano boyacense que invirtió todos sus recursos después de trabajar para una marca italiana que nunca volvió a comprarle.

Para el creativo, el reto consiste precisamente en construir relaciones sostenibles con los artesanos colombianos y demostrar que el talento local no necesita validación extranjera para tener valor. El cierre de las intervenciones estuvo a cargo de Juan Pablo Socarrás, quien lanzó una reflexión que sintetizó buena parte del espíritu del encuentro.

El diseñador cuestionó las aproximaciones superficiales a la sostenibilidad y defendió la necesidad de crear productos extraordinarios antes que discursos vacíos. “Ahora todo el mundo quiere trabajar con artesanos y dice que hace sostenibilidad. Pero la trazabilidad es mucho más profunda. El producto tiene que ser espectacular. Si la sostenibilidad no es sexy, no está bien hecha. Tenemos que hacer objetos tan extraordinarios que la gente los desee, los honre y quiera comprarlos. Eso sí es el nuevo lujo.”

El conversatorio organizado por Jet-set dejó abierta una reflexión sobre el momento que vive la moda latinoamericana. En una edición de Colombiamoda que ha puesto la autenticidad en el centro de la conversación, el diálogo entre Kika Rocha, Lorenzo Hernández y Juan Pablo Socarrás confirmó que el lujo comienza a medirse menos por aquello que se exhibe y más por aquello que permanece: el tiempo, el oficio, las personas y las historias que hacen posible cada creación.