En una edición de Colombiamoda en la que la conversación sobre sostenibilidad estuvo presente en pasarelas, foros y espacios comerciales, hubo un escenario que, silenciosamente, se consolidó como uno de los termómetros más interesantes para medir el futuro de la industria: el Mercado de Moda Circular.
Desarrollada por el Sistema Coca-Cola en alianza con Inexmoda, la iniciativa llegó a su cuarta edición en 2026 y reunió a 25 emprendimientos seleccionados entre más de 200 postulaciones. Pero detrás de las cifras hay algo más importante: una radiografía de cómo se está transformando la moda colombiana desde la materialidad, la inclusión, la economía circular y la construcción de comunidad.
Para Juan Pablo Corredor, director senior de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Colombia y Venezuela, “este mercado se ha consolidado como un espacio muy importante para el reconocimiento de la diversidad del país y del emprendimiento; aquí hay personas que verdaderamente están construyendo marca y empresa, además de producir desde un compromiso con la producción responsable y respetuosa para con el medioambiente”, detalló el director.
La conversación llega en un momento clave para Colombiamoda, especialmente en el marco de su edición número 37. Mientras la feria amplía sus fronteras hacia nuevos países y fortalece su agenda de innovación, la sostenibilidad se posiciona como un tema fundamental en la conversación de la industria.
Crecimiento exponencial
La historia del Mercado de Moda Circular comenzó hace cuatro años, cuando el Sistema Coca-Cola e Inexmoda identificaron un punto de encuentro entre dos industrias aparentemente distintas: la moda y, la de alimentos y bebidas.
La primera edición en 2023 reunió cerca de 10 emprendimientos. Y ahora, 4 años después, el crecimiento es evidente: alrededor de 90 participantes han pasado por la plataforma y las convocatorias reciben cada vez más postulaciones.
Sin embargo, el proceso de selección continúa siendo exigente, no basta con incorporar un elemento reciclado o una narrativa ambiental. “Lo que buscamos es que sean emprendedores que tengan, en su proceso de producción, en sus materias primas o en la forma en que trabajan con comunidades, elementos muy concretos de sostenibilidad”, comentó Juan Pablo Corredor.

La curaduría, liderada por Inexmoda, busca identificar proyectos que tengan coherencia entre discurso y práctica. Una palabra que aparece de manera recurrente en las conversaciones con los emprendedores. Para Alejandra Arenas, cofundadora de Trama.das y participante por primera vez de la iniciativa, ese es precisamente el mayor desafío.
“Creo que las 25 marcas que estamos acá tenemos como columna vertebral la sostenibilidad. En nuestro caso, la sostenibilidad es el core. Sin embargo, también hay algo muy chévere y es como una palmadita en la espalda para todas las empresas que están acá, porque hacer procesos sostenibles es más difícil: es más costoso y más demorado”, comentó Alejandra Arenas.
Tres grandes marcas
Aunque comparten un mismo espacio, Zorro Gris, Reemade y Trama.das representan tres aproximaciones distintas a la moda responsable. Zorro Gris nació en Cali como un ejercicio académico de Liza Ardila mientras estudiaba Artes Plásticas. Lo que comenzó en 2012 como una exploración artística terminó convirtiéndose en una marca con casi 13 años de trayectoria y una reflexión permanente sobre la identidad de género.
Su propuesta es completamente unisex y cuestiona los códigos tradicionales de representación en la moda: “Nosotros hacemos ropa para humanos. Queremos que las personas sean libres de interpretar nuestras piezas como quieran hacerlo, desde su identidad, su estética, su vivencia, su profesión, su universo. Nosotros proponemos algo, pero lo dejamos abierto para que el consumidor reinterprete las piezas”.
En su caso, la sostenibilidad no se limita al material: también está presente en las relaciones laborales. “Siempre trabajamos directamente con la persona que hace la prenda o realiza el proceso”, señaló la diseñadora, quien insistió en que la responsabilidad social debe ser “tan importante como la ambiental”.
Por tercer año consecutivo, Zorro Gris participa en el Mercado de Moda Circular con una apuesta diferencial: comercializar piezas de archivo que alguna vez estuvieron en pasarelas y editoriales.

“Es una forma de democratizar la moda”, aseguró Ardila. “Le damos la posibilidad a personas que quieren conocer la marca sin hacer una inversión tan grande y, al mismo tiempo, ponemos en circulación prendas que de otra manera permanecerían guardadas”.
En el otro extremo se encuentra Reemade, un universo creativo construido por Ximena Veeks durante dos décadas de trabajo alrededor de la economía circular. Diseñadora industrial, Veeks comenzó transformando neumáticos que luego evolucionaron hacia soluciones B2B para empresas. ¿El resultado? Un laboratorio de biomateriales.
Desde 2017 trabaja en biomateriales elaborados a partir de cacao y otros elementos naturales. “El mundo se está girando completamente hacia allá porque las normativas, la conciencia y el mercado están yendo hacia allá. Creo que es una gran oportunidad para que converjan la ciencia, el arte, el diseño y la innovación. Realmente tenemos que darle la vuelta a la materialidad del mundo”, resaltó.
Su llegada al Mercado Moda Circular marcó, además, el regreso de Reemade al mercado B2C con Biomera, una colección inspirada en la biomímesis, las escamas y las membranas presentes en la naturaleza.
Trama.das, por su parte, nació hace casi cuatro años gracias al Cascade Challenge de Baobab. Alejandra Arenas y Juliana González, ambas diseñadoras textiles de la Universidad de los Andes, encontraron en los residuos industriales un punto de partida para construir una marca dedicada al arte textil, el interiorismo y el mobiliario.
La premisa es sencilla, aquello que la industria considera desecho puede convertirse en materia prima: “En Colombia se importan toneladas de tela al año y mucho de eso queda en retazo, se bota o se quema. Casi siempre se quema”, mencionó Alejandra Arenas.
Su colección Vestigio, presentada en Colombiamoda, está elaborada con residuos textiles de Protela y sintetiza su filosofía en una frase: “La industria deja huella, el oficio las transforma”. “Para nosotras, la basura parece desaparecer cuando la botamos, pero eso no es cierto. Sigue existiendo en algún lugar. Es el vestigio de la industria de la moda. Es maravilloso pensar que un material que probablemente no tenía ninguna posibilidad de volver a estar en una plataforma como Colombiamoda, hoy regresa convertido en un producto completamente nuevo”, precisaron.
Nuevas oportunidades
Para los emprendedores, el mayor valor del Mercado de Moda Circular no necesariamente se traduce en ventas inmediatas. La mayoría coincide en que el principal beneficio es la visibilidad. “En sostenibilidad no faltan ideas, falta visibilidad”, resumió Arenas.
Esta afirmación encuentra eco en la experiencia de Ximena Veeks, quien asegura que participar en Colombiamoda le permitió abrir conversaciones que difícilmente habrían ocurrido dentro de su taller.
“Tengo una lista importante de contactos porque, al final, la posferia es la parte más importante. Esa inversión se recuperará cuando se materialicen las alianzas y los posibles clientes que están en esa lista. Es venir a sembrar una semilla”, indicó Ximena Veeks.
El apoyo económico también hace parte de la ecuación. Según Juan Pablo Corredor, los emprendedores realizan una contrapartida que representa una fracción del costo real de participar en la feria, mientras el Sistema Coca-Cola e Inexmoda asumen el montaje, la comunicación y la amplificación de las marcas.
“Ellos hacen un aporte económico bastante menor”, explicó el directivo, quien agregó que el objetivo final “es facilitar el acceso a una plataforma comercial de alcance nacional e internacional”.
En el caso de Zorro Gris, la experiencia ha sido positiva incluso en términos comerciales. Este año, la marca llegó con 24 piezas y antes del cierre de la feria ya había vendido la mitad. Pero quizá el mayor impacto del Mercado Moda Circular no pueda medirse todavía. La existencia de espacios como Green Talks, que nació a partir de las conversaciones generadas alrededor del mercado, evidencia que la sostenibilidad ya no es un tema secundario.
En el tercer piso de Caja de Madera de Plaza Mayor, la casa de Colombiamoda, 25 emprendimientos continúan demostrando que la moda circular en Colombia ya no es una promesa. Es una realidad que se está tejiendo, pieza por pieza, desde los talleres, los residuos y las historias de quienes decidieron convertir la sostenibilidad en una forma de hacer empresa.
*Contenido elaborado con el apoyo de Sistema Coca-Cola.
