Imaginemos por un momento qué significa que toda Bogotá y su área metropolitana funcionen con energía limpia. Eso es exactamente lo que Colombia alcanzará este año con energías renovables: 4.200 megavatios de capacidad instalada. Más de 10 millones de colombianos beneficiados directamente. Es como si hubiéramos retirado de circulación 265.000 carros en términos de emisiones de CO2 evitadas.
Pero este logro va mucho más allá de las cifras técnicas. Estamos construyendo un legado que transformará la vida cotidiana de las familias colombianas en las próximas décadas.
Hablemos del impacto real en el bolsillo de los colombianos, ese que se siente cada mes cuando llega la factura de la energía. Si tomamos las decisiones correctas como país, podríamos generar un ahorro de hasta 7 billones de pesos en tarifas en los próximos cinco años. Eso no es un número abstracto. Son billones que se quedan en los hogares, en las empresas, en las regiones. Es dinero que las familias pueden destinar a la educación de sus hijos, a mejorar su salud, a emprender nuevos negocios.
Y aquí está la gran noticia que debe llenar de optimismo a todos los colombianos: este es apenas el comienzo de una transformación energética sin precedentes. De esos 4 mil megavatios, 2.876 megavatios son de proyectos de mediana y gran escala que entrarán en operación este año, y 1.200 megavatios en minigranjas y autogeneración.
Hay otros 1.043 megavatios que se preparan para iniciar construcción este mismo año. Y a mediano plazo, casi 6.000 megavatios más se encuentran en etapas tempranas de desarrollo con avances entre el 20 y el 60 por ciento.
El potencial está ahí. La tecnología existe y es cada vez más eficiente. El interés inversionista es real. Incluso el 96 por ciento de los colombianos ya eligieron un futuro renovable, según la Encuesta Pulso Eléctrico. Entonces, ¿qué nos falta para acelerar esta transformación?
Nos falta continuar trabajando juntos con la misma convicción que nos trajo hasta aquí. Porque las energías renovables no son solo una alternativa técnica, son una oportunidad económica y social que construimos entre todos: Gobierno nacional y local, las empresas y el gremio.
Cuando sumamos esfuerzos, logramos algo extraordinario: complementariedad con otras fuentes que garantiza seguridad energética. Tarifas más accesibles para las familias. Proyectos que entran rápidamente en operación. Y oportunidades reales para las comunidades y regiones que históricamente han estado alejadas del desarrollo.
En lo inmediato, debemos consolidar seis acciones clave: expedir las normas ya acordadas sobre almacenamiento, plantas menores, y autogeneración remota; implementar subastas de Cargo por Confiabilidad y de contratos de largo plazo; agilizar trámites en seis meses; mantener un plan sostenible de pagos de subsidios; y construir una política de largo plazo que dé certidumbre.
No son exigencias de un sector. Son invitaciones a construir juntos el país que todos queremos.
Para 2027 y 2028 el camino continúa: facilitar el acceso y expansión de la transmisión, aumentar la competencia, modernizar la regulación para integrar estas energías, balancear la defensa de intereses de las comunidades vecinas con los derechos de acceso a energía de millones de colombianos, avanzar en nuevas tecnologías como eólica offshore y geotermia, junto con interconexiones internacionales que fortalecerán nuestra soberanía energética.
Colombia tiene potencial para duplicar su capacidad renovable en cinco años trayendo al país inversiones superiores a los 5.000 millones de dólares.
Este legado que estamos construyendo no es solo ambiental, aunque reducir 1,24 millones de toneladas de CO₂ al año sea extraordinario. Es económico, porque democratiza el acceso a energía competitiva en tarifas. Es social, porque genera oportunidades en las regiones. Además, es profundamente humano, porque es darles a nuestros hijos un país con aire más limpio y una energía más económica, con tarifas más justas y con un futuro energético asegurado.
La energía del mañana se construye hoy, entre todos. Y ese futuro ya tiene nombre: Colombia renovable.
