OPINIÓN

Luz Stella Espitia

Cerrar el año para volver a empezar: una pausa necesaria para liderar mejor

En esta columna, una reflexión sobre el valor de la pausa consciente al cierre del año como una herramienta de liderazgo, bienestar y coherencia personal, y plantea cómo detenerse a tiempo permite reconectar con lo esencial para liderar con mayor propósito.
23 de diciembre de 2025 a las 6:55 p. m.

¿Es el fin de año la única oportunidad que tenemos para hacer una pausa? Es una pregunta que regresa cada vez que llegan las festividades, una de las pocas épocas en las que muchas personas nos damos permiso para detenernos, compartir con la familia y reencontrarnos con los afectos. Tal vez sea la fuerza de las tradiciones heredadas o, simplemente, la necesidad de agradecer y reconectar con el equipo más importante de la vida: la familia.

Más allá del ambiente festivo, este tiempo invita a algo más profundo: reflexionar sobre nuestros vínculos y reconocer el valor del agradecimiento como parte esencial del bienestar. Son estos lazos, muchas veces invisibles en la rutina, los que sostienen nuestro equilibrio incluso cuando las exigencias del día a día parecen absorberlo todo.

Esta relación entre bienestar y vínculos cobra un sentido especial en el ejercicio del liderazgo. Con el paso del tiempo he comprendido que la necesidad de detenerse se vuelve aún más evidente en quienes asumimos la responsabilidad de guiar a otros. La presión por cumplir metas, la velocidad de las decisiones y la obsesión por los resultados suelen ocupar cada espacio, dejando poco margen para lo que verdaderamente importa: una conversación honesta, el tiempo para construir relaciones duraderas o una pausa consciente que permita escuchar.

También he aprendido que estas pausas abren la puerta a la introspección. Conocernos, reconocer nuestros límites y actuar en coherencia con los valores que nos definen es lo que nos permite liderar con autenticidad. Antes del “hacer” y del “tener”, está el “ser”. Cuando entendemos esto, el liderazgo deja de ser una suma de tareas y se convierte en una expresión coherente de lo que somos.

El equilibrio, he descubierto, se parece a una cometa: solo puede elevarse cuando todas sus partes están en armonía. De la misma manera, la vida exige cuidar la salud, la familia, el trabajo, las finanzas y las relaciones personales para mantenernos firmes. Es posible alcanzar grandes logros, pero si descuidamos el bienestar o debilitamos los lazos que nos sostienen, el liderazgo pierde fuerza y sentido. Mantener ese equilibrio no es un lujo; es la base que nos permite avanzar con estabilidad y seguir conectados con lo esencial.

Para quienes lideramos equipos y organizaciones, el cierre de año puede ser mucho más que un punto final. Es una oportunidad para renovar la mirada, agradecer el camino recorrido y recuperar el equilibrio. Hacer una pausa no significa detener el avance; al contrario, es prepararnos para continuar con mayor claridad, coherencia y propósito.

Que este cierre de año nos invite a integrar la armonía, la gratitud y el bienestar en cada decisión. Porque solo cuando aprendemos a cuidarnos somos realmente capaces de inspirar a otros a crecer.

Luz Stella Espitia, gerente general de DXC Technology Colombia