OPINIÓN

Eleonora Morales

La ética de la estética: el fin de la cultura del descarte

Eleonora Morales se refiere en esta columna a la elegancia contemporánea como la capacidad de conservar las prendas y no de comprar en exceso, para que definir el estilo a través de la moda no le cueste el futuro al planeta.
17 de marzo de 2026 a las 9:35 p. m.

Durante décadas, la industria de la moda operó bajo una premisa que hoy resulta insostenible: la novedad como sinónimo de estatus. Nos educaron en la cultura de lo efímero, donde el valor de una prenda se desvanecía al ritmo de la rapidez de una tendencia de Instagram.

Sin embargo, el verdadero lujo (ese que no grita, sino que perdura) ha comenzado a reclamar su lugar. Y no lo hace desde las vitrinas de las grandes marcas de moda, sino desde la consciencia y la reutilización. Y como alguien que ha dedicado su vida a entender el lenguaje de la ropa, me resulta fascinante ver cómo la sostenibilidad ha pasado de ser un concepto periférico a convertirse en el eje intelectual del diseño contemporáneo. No se trata de una tendencia pasajera; es una respuesta necesaria a una crisis de exceso que ya no podemos ignorar.

Es por esto, que actualmente, la curaduría se convirtió en un verdadero acto de resistencia. Hoy, ser un referente de moda no consiste en acumular, sino en editar e incluso en coleccionar. La sostenibilidad es, en esencia, un ejercicio de inteligencia emocional aplicado al consumo.

Asimismo, cuando hablo de reutilización de ropa, no me refiero a una alternativa de austeridad o precariedad, sino a una realidad actual. Es la capacidad de mirar una pieza de hace 10, 20 o 30 años y encontrar en su diseño, en sus materiales y en su historia, el valor y el componente sostenible medioambiental.

La moda sostenible en Colombia está viviendo una metamorfosis. Hemos pasado de la mirada condescendiente hacia lo ‘usado’ a entender que el archivo o las piezas pre-loved (prendas o accesorios de lujo que han tenido un dueño y se encuentran en excelente estado) son el significado de estilo más sofisticado que existe. Quien reutiliza no está repitiendo un outfit; está validando la longevidad de un diseño y la dignidad de su confección. La elegancia contemporánea no está en la capacidad de comprar, sino en la capacidad de conservar. Se habla de un nuevo concepto que es el “Slow Luxury”, en donde el verdadero lujo toma tiempo y es escaso.

Podemos observar que el sistema actual está muy fracturado y la reparación empieza por nuestro propio armario. El desafío para las nuevas generaciones de consumidores y creadores no es inventar algo ‘nuevo’ cada temporada, sino aprender a circular lo existente. Como siempre he dicho: “No hay nada más sostenible que lo que ya existe”.

Si algo he aprendido como pionera en este camino, es que la ropa tiene memoria. Una prenda de calidad, fabricada bajo estándares éticos, tiene múltiples vidas. Nuestra responsabilidad como ciudadanos informados es permitirle esas vidas. La verdadera vanguardia hoy no es el estreno, es la permanencia.

La moda es un espejo de la sociedad. Si seguimos apostando por lo desechable, terminaremos por convertir nuestra propia identidad en algo desechable. Es momento de que la estética se reconcilie con la ética, porque al final del día, el mejor accesorio es una conciencia tranquila y un estilo que no le cueste el futuro al planeta.

Eleonora Morales, empresaria de moda. Fundadora de Garage Sale y Luxe by EM