OPINIÓN

Ana Maria Diazgranados

Tener un empleo estable ya no es suficiente

La inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral. La autora de esta columna reflexiona sobre este cambio inevitable y comparte cinco ventajas competitivas que seguirán siendo valiosas.
28 de julio de 2026 a las 8:36 p. m.

En entrevistas recientes sobre inteligencia artificial, Reid Hoffman, el cofundador de LinkedIn, ha sostenido que el modelo tradicional de empleo de 9 a 5, se transformará para 2034.

La predicción de Hoffman no anuncia como tal el fin del trabajo, sino de una idea que durante décadas nos ha generado tranquilidad: creer que un empleo estable era suficiente para garantizar nuestro futuro. Sin embargo, en la era de la inteligencia artificial, la verdadera seguridad profesional dependerá de nuestra capacidad para aprender, adaptarnos y generar valor de formas que una máquina no puede reemplazar.

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Durante generaciones nos enseñaron una fórmula única: estudiar una carrera, conseguir un buen empleo, permanecer en una organización y ascender con el paso de los años. Ese modelo permitió construir proyectos de vida y ofreció estabilidad a millones de personas. Pero ese contrato silencioso entre trabajadores y empresas comenzó a romperse mucho antes de que apareciera Chat GPT. La globalización, la automatización, la pandemia y ahora la inteligencia artificial han acelerado un cambio que ya estaba en marcha.

En distintas conversaciones sobre el futuro del trabajo, Reid Hoffman ha insistido en que el modelo tradicional de empleo tendrá que transformarse durante la próxima década, en especial porque muchas tareas que antes justificaban un cargo hoy pueden ser realizadas —o potenciadas— por la IA.

La ansiedad también forma parte de la conversación

Hace poco leí la reflexión de una profesional en un grupo de mujeres en Facebook, que confesaba sentirse agotada por el discurso permanente de la hiperproductividad. Decía sentirse abrumada por la presión de convertirse todos los días en ‘su mejor versión’, aprender una nueva habilidad, fortalecer su marca personal y mantenerse visible en redes sociales.

Tiene razón. No podemos convertir el desarrollo profesional en una competencia interminable que nos lleve al agotamiento. Nadie puede vivir en modo productividad las veinticuatro horas del día. Pero tampoco podemos ignorar que el mercado laboral está cambiando a una velocidad inédita.

Aprender de manera continua no significa vivir cansados. Significa incorporar el aprendizaje como un hábito sostenible que nos permita seguir siendo relevantes sin sacrificar nuestro bienestar.

Después de años acompañando procesos de empleabilidad, he comprobado que quienes logran reinventarse no son necesariamente las personas con más títulos o mayor experiencia.

Son quienes mantienen la curiosidad, aceptan que el cambio es permanente y desarrollan la capacidad de aprender una y otra vez.

Cinco ventajas competitivas que nadie puede despedir

Si hoy tuviera que orientar a una persona que inicia su carrera o a un profesional que teme quedarse atrás, le diría que concentre sus esfuerzos en construir estos cinco activos que permanecerán vigentes, independientemente de cómo evolucione el mercado laboral:

  1. Aprendizaje continuo: En un entorno donde el conocimiento pierde vigencia rápidamente, dejar de aprender equivale a perder competitividad.
  2. Marca personal. Hoy las oportunidades no llegan únicamente por una hoja de vida; llegan por la reputación, la confianza y el valor que somos capaces de compartir.
  3. Aprender a trabajar con inteligencia artificial. La IA no debe verse como una amenaza, sino como un aliado capaz de aumentar nuestra productividad y ampliar nuestras capacidades.
  4. Fortalecer las habilidades humanas: pensamiento crítico, comunicación, empatía, creatividad, liderazgo y criterio para tomar decisiones complejas. Precisamente porque la tecnología hará más eficiente lo operativo, estas competencias serán cada vez más valiosas.
  5. Dejar de depender de una única fuente de ingresos. La economía del conocimiento ofrece oportunidades para desarrollar consultorías, emprendimientos, productos digitales o proyectos paralelos que reduzcan nuestra vulnerabilidad frente a los cambios del mercado.

El reto para Latinoamérica

En nuestra región todavía solemos medir el éxito profesional por la estabilidad de un cargo o por los años de permanencia en una empresa. Sin embargo, el mercado comienza a valorar algo diferente: la capacidad de adaptación.

Las universidades tendrán que formar personas preparadas para aprender varias veces durante su vida laboral, las organizaciones necesitarán líderes capaces de gestionar el cambio, y los profesionales tendremos que aceptar que nuestras carreras difícilmente volverán a ser una línea recta.

Quizás Reid Hoffman tenga razón. No porque el empleo vaya a desaparecer, sino porque la idea de que un solo empleo puede garantizar toda una vida profesional está llegando a su fin.

Ahora la pregunta que marcará el futuro será: ¿Qué tan rápido eres capaz de aprender? La seguridad laboral estará en la capacidad que tengamos para evolucionar cada vez que el mundo vuelva a cambiar.

Ana Maria Diazgranados, mentora de empleabilidad y marca personal