SEMANA: ¿Cuál ha sido para usted el momento más difícil de explicar en los Estados Unidos en la guerra que ha vivido Israel en Gaza?
MICHAEL OREN: En Gaza llevamos más de dos años de una guerra muy brutal, con muchas personas asesinadas. Es difícil explicar a los estadounidenses que las Fuerzas de Defensa de Israel tuvieron que actuar en dos frentes al mismo tiempo.
Primero una guerra en la superficie contra 30.000 o 40.000 terroristas incrustados en una población de más de dos millones, pero al mismo tiempo, tuvieron que luchar bajo tierra, debido a que Hamas había cavado 500 kilómetros de túneles, lo que causó una destrucción tremenda.
Explicar esos desafíos al mundo ha sido difícil.
SEMANA: ¿Israel ha perdido lo que hoy llaman la ‘narrativa’ de esta guerra en el mundo? ¿Cree que la comunidad internacional dejó de escuchar sus argumentos en materia de seguridad?
M.O.: La respuesta es ambas cosas. Israel ha repetido una y otra vez que intenta limitar las bajas civiles. Si se observan las cifras, que son trágicas, la proporción de combatientes y civiles muertos es aproximadamente de uno a uno. Es terrible que mueran civiles, pero comparado con otras guerras recientes, como Irak o Afganistán, la proporción es distinta.
Israel pudo haber presentado su caso de forma más efectiva, pero también hubo una parte del mundo que dejó de escuchar.

SEMANA: ¿Qué fue lo más difícil para usted durante esta guerra?
M.O.: Hubo muchos momentos difíciles. Uno fue la frustración de que el mundo no escuchara. Pasábamos noches enteras dando entrevistas mientras mi familia, mi equipo y yo estábamos bajo fuego de cohetes lanzados desde Gaza, el Líbano y Yemen.
Sin embargo, lo más duro fue conocer a personas, y familias, que fueron asesinadas el 7 de octubre o que murieron después en combate. La tristeza y el estrés en la sociedad eran enormes.
SEMANA: ¿Cómo fue su relación con el primer ministro Benjamín Netanyahu durante la guerra? ¿Sigue en contacto con él?
M.O.: Tuve contacto con su despacho y asesores cercanos solo al inicio de la guerra, pero ahora no lo asesoro y opero completamente independiente de la oficina del primer ministro.

SEMANA: ¿Está Israel viviendo una de las mayores crisis de su historia o sigue siendo un país más fuerte de lo que el mundo percibe?
M.O.: Ambas cosas son ciertas. Israel probablemente está atravesando la mayor crisis de su historia, pero al mismo tiempo ha demostrado una fortaleza inmensa.
Nadie pensó que Israel lograría lo que logró en Gaza. Hamás es hoy una fracción de lo que era. Nadie pensó que Israel podría infligir el tipo de daño estratégico que infligió a Irán el verano pasado. Así que ambos, Israel tiene su peor crisis y probablemente su muestra más impresionante de fuerza militar y civil.
SEMANA: ¿Es probable un choque directo con Irán o una guerra prolongada con Hamás o Hezbolá?
M.O.: Es la misma pregunta. Si Estados Unidos logra neutralizar a Irán, es decir, eliminar su programa nuclear, su capacidad de misiles balísticos y su apoyo al terrorismo, no habría razón para un ataque israelí. Asimismo, si se logra esto no habría ninguna forma en que los proxys puedan seguir atacando a Israel.

SEMANA: Esta semana se reunió Trump y Netanyahu. ¿Qué se puede esperar a futuro?
M.O.: Netanyahu necesita claridad sobre cuáles son los objetivos de Trump en las negociaciones con Irán. Si no se logra frenar el programa nuclear, los misiles balísticos y el apoyo al terrorismo, Israel tendrá que decidir cómo actuar.
Si Trump logra un acuerdo que limite lo nuclear pero no los misiles, Israel podría necesitar actuar por su cuenta, y buscaría al menos una luz verde o apoyo estadounidense cuando Irán vaya a disparar sus misiles.
SEMANA: Sobre el plan de Trump para Gaza, ¿es realista o solo un documento?
M.O.: Solo es realista si Hamás se ve obligado a renunciar a sus armas. Mientras ellos tengan armas, no puede haber una reconstrucción de Gaza. Tampoco parece viable un despliegue internacional que estabilice la zona, porque existe el miedo de que los soldados extranjeros sirvan como un escudo para Hamas. Así que la clave de todo el proceso en Gaza es el desarme.

SEMANA: ¿Sigue siendo posible la solución de dos Estados, uno para Israel y otro para Palestina?
M.O.: Nunca pensé que fuera alcanzable y creo que ahora lo es aún menos. La gran mayoría de los palestinos no lo quieren, ni la gran mayoría de israelís. Ese es el comienzo de este problema. Así que es una solución que ninguna de las partes quiere.
La solución puede pasar en lo que yo llamo “cantones”, siguiendo el modelo suizo, aplicados en Cisjordania. Hay otras alternativas que podrían explorarse, pero si se insiste en golpearse la cabeza contra la pared tratando de alcanzar una visión que hoy no es viable, no será útil.
