La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó formalmente este lunes 2 de febrero que la próxima audiencia judicial contra el dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, sea aplazada, en medio del proceso penal que enfrentan en Estados Unidos.
En una carta dirigida al juez Alvin Hellerstein, el fiscal federal Jay Clayton argumentó que el cambio de fecha responde a “problemas logísticos” y al volumen de pruebas que la Fiscalía debe entregar a la defensa, así como a la necesidad de que esta tenga tiempo suficiente para revisarlas y decidir qué mociones previas al juicio presentará. La solicitud fue hecha con el consentimiento de los abogados de ambos acusados.

La audiencia original, programada para el 17 de marzo, se moverá nueve días más adelante: ahora está agendada para las 11:00 a.m. del 26 de marzo de 2026, según el registro judicial.
El propósito oficial es evitar “conflictos de agenda y problemas logísticos” y garantizar que tanto la Fiscalía como la defensa puedan cumplir con sus responsabilidades procesales antes de ese encuentro.
Maduro y su esposa fueron capturados el 3 de enero de 2026 en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladados al Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn (MDC), Nueva York, donde permanecen recluidos.

Ambos enfrentan cargos federales por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, lavado de dinero y posesión de armas, acusaciones que Estados Unidos ha usado para justificar la detención y traslado.
En su primera comparecencia ante el tribunal, el líder del régimen venezolano se declaró “un hombre inocente” de los cargos que se le imputan y aseguró haber sido capturado de manera ilegal, calificándose de “prisionero de guerra”. Flores también rechazó las acusaciones presentadas en su contra.
La defensa de Maduro, liderada por el abogado Barry Pollack, ha adelantado que planea presentar documentos y argumentos legales para cuestionar la legalidad de su captura, argumentando que Maduro es “jefe de Estado soberano” y que su detención por fuerzas estadounidenses fue irregular.

El aplazamiento llega en un contexto de alta tensión internacional, con reacciones mixtas dentro y fuera de Venezuela. El gobierno interino de Delcy Rodríguez ha denunciado desde el principio la acción estadounidense, calificándola de “secuestro”, mientras que aliados de Maduro como Rusia, Cuba y Nicaragua han exigido su liberación y defendido la “soberanía” venezolana en foros internacionales.
Durante el primer mes de detención de Nicolás Maduro, centenares de personas le enviaron cartas con mensajes de desahogo en su contra en la cárcel, luego de que una joven propusiera en redes sociales enviar correspondencia al exmandatario. Esta correspondencia contenía principalmente burlas e insultos en su contra, principalmente de personas que tuvieron que abandonar Venezuela durante su gobierno.









