Para India el futuro no se imagina; se investiga, se diseña y se prueba con el objetivo de que el país sea líder en innovación. Y es algo que ya se ve en Chennai, una de las ciudades que mejor representa la transformación tecnológica, con el Instituto Indio de Tecnología de Madrás (IIT Madras), que se erige como uno de los motores científicos de la transformación que proyecta hacia 2047.
SEMANA visitó el IIT Madras y conoció de primera mano el trabajo que estudiantes, docentes, investigadores y empresas desarrollan desde este centro para llevar la tecnología al servicio de los ciudadanos y las empresas.
“Nuestras actividades de investigación y consultoría han experimentado un repunte enorme, y también hemos desarrollado el que es uno de los primeros parques de investigación impulsados por universidades en la India: el Parque de Investigación del IITM”, señaló el profesor Kamakoti Veezhinathan, director del Instituto.

Ese ecosistema se inserta en una transformación tecnológica que ha convertido al gigante asiático en un actor de peso en el software y los servicios digitales. En el IIT Madras, la apuesta hacia 2047 va un paso más allá: formar talento, impulsar emprendimientos y participar en proyectos de investigación capaces de generar soluciones con alcance internacional.
“Contamos con numerosas alianzas internacionales de diversa índole. Algunas son solo memorandos de entendimiento (MoU) para colaborar con instituciones, mientras que otras son relaciones un poco más profundas”, indicó Veezhinathan.
Tal es su proyección que este inmenso campus alberga a 12.000 estudiantes, cuenta con casi 700 profesores distribuidos en 18 departamentos y ostenta el título de institución de eminencia. Además, es el epicentro de una red de más de 60.000 exalumnos que hoy ocupan posiciones de liderazgo industrial y académico en todo el mundo.
A diario, equipos interdisciplinarios trabajan para ofrecer un mundo de soluciones y alternativas revolucionarias: desde la innovación en salud para generar mejores servicios, pasando por la neurociencia con el gran mapeo del cerebro humano a nivel celular para crear un atlas detallado en 3D. A esto se suman centros de Inteligencia Artificial que investigan sobre aprendizaje profundo, análisis de redes y aplicaciones éticas, hasta iniciativas de vanguardia como la investigación y producción de diamantes cultivados en laboratorio (LGD), a través de su centro especializado.
Un “Google Maps del cerebro”: el enigma de los 20 vatios
Los años 90 marcarían lo que sería hoy 2026 con las supercomputadoras y la IA. Una de ellas marcó un hito histórico. En 1997, Deep Blue, durante una partida de ajedrez, le ganó al campeón mundial Garry Kasparov dejando atónitos a quienes vieron las jugadas de la máquina de 12,7 toneladas mostrando cómo un ordenador era capaz de vencer a un humano.
El profesor Veezhinathan evocó este episodio en el que recordó que mientras la máquina consumía un megavatio de potencia para “pensar” y ocupaba el doble de tamaño que un auditorio, el cerebro del ajedrecista operaba con un máximo de 20 vatios.

Ese hecho daría paso a lo que hoy en las instalaciones del IIT Madras se estudia a profundidad: el cerebro humano. “Menciono esto porque nadie ha entendido cómo el cerebro puede hacer tantas actividades con tan poca energía. Hoy en día la inteligencia artificial está creciendo y no tenemos energía para hacer funcionar estos centros de datos”, explicó.
Se trata de uno de uno de los hitos científicos más deslumbrantes que se gesta en el Centro de Investigación del Cerebro: un gran mapeo y base de datos en torno a este órgano, que en los laboratorios del instituto se rastrea y analiza para estudiar minuciosamente sus interconexiones y crear un atlas celular en 3D.
Con más de 10.000 cortes realizados a cerebros reales post-mortem —en láminas microscópicas de apenas 15 micras de grosor—, un gran número de estudiantes e investigadores se internan a diario en el Centro. A través de microscopios de alta definición e inteligencia artificial, reconstruyen digitalmente el tejido en tres dimensiones. Esto permite comparar los tejidos sanos con los enfermos para dar respuestas preventivas y tratamientos a padecimientos neurodegenerativos como el alzhéimer o el párkinson.

“Ahora, entender el cerebro, tratar de derivar algo primero usando ese conocimiento para resolver algunos de los misterios de cómo surgen las enfermedades cerebrales y todas estas cosas, se une a la medicina y al conocimiento computacional”, sostuvo Veezhinathan.
Esta inmensa base de datos neurológica sentará, además, las bases para la creación de una nueva facultad de medicina en el campus. El director advirtió sobre el panorama inminente: “La tecnología médica (med tech) será el campo más desafiante en el futuro. La medicina plantea los problemas computacionales más complejos para los próximos 200 años, ya sea en la computación clásica o cuántica”.
Un salto cualitativo hacia la ‘deep tech’
Con estas bases científicas, el ecosistema da el salto al desarrollo de hardware a gran escala. “Hasta ahora somos una superpotencia de software, pero en los últimos siete a 10 años hemos profundizado mucho en el espacio deep tech”, sostuvo el director del Instituto quien explicó cuál es el enfoque actual de este gran proyecto a través de la Misión de Semiconductores de la India.
“A través de incentivos gubernamentales, hemos alentado a nuestras startups e industrias a no quedarse solo en el servicio, sino a diseñar y fabricar chips reales. Mostraremos chips comerciales fabricados aquí, por ejemplo, en Mindgrove. Estamos muy confiados en que daremos un salto gigante”, señaló.
Y es que para dar ese salto, la vocación de crear productos físicos tangibles y complejos, requiere una gran sinergia interdisciplinaria. Kamakoti resaltó que el enfoque en la Deep Tech es hoy extremadamente importante para resolver problemas a escala.
“Específicamente si tomamos a India, tenemos alrededor de 1.500 millones de personas y necesitamos resolver muchos problemas a escala y para eso necesitamos la deep tech”, explicó al tiempo que remarcó cómo el trabajo mancomunado que han realizado ha hecho que hoy cuenten con más de 567 startups incubadas a través del IIT Madras Incubation Cell.

Por eso desde el Instituto con el apoyo del gobierno han enfocado sus esfuerzos en áreas que han mostrado al mundo el potencial con el que cuentan. Tal es el caso del proyecto aeroespacial AgriCool, el cual requirió la colaboración simultánea de expertos en metalurgia, impresión 3D, ingeniería química, radares, sistemas embebidos, ciencias de la computación y tecnología aeroespacial para poder materializarse.
Además de incubadoras que han logrado el desarrollo de motores de cohetes impresos en 3D y satélites avanzados, entre ellos el exitoso lanzamiento del primer satélite de imágenes OptoSAR del mundo, con su lanzamiento por SpaceX el 3 de mayo de 2026, o Agnikul Cosmos, que hizo historia al lanzar un cohete propulsado por el primer motor semicriogénico del mundo fabricado en una sola pieza mediante impresión 3D.
La diplomacia académica: oportunidades para América Latina
Toda esta maquinaria de conocimiento e innovación no se reserva exclusivamente para el talento local. A medida que el IIT Madras se consolida como un referente educativo global —con hitos recientes como la apertura de su primer campus internacional en Zanzíbar—, la institución tiene la mirada puesta en fortalecer sus vínculos con el extranjero, y Latinoamérica es un objetivo clave en ese mapa.
Frente a las oportunidades para la región, el director del instituto aseguró que la puerta de entrada a este epicentro tecnológico está abierta de par en par. Durante la conversación, Kamakoti hizo especial énfasis en una agresiva iniciativa del gobierno indio diseñada para captar talento internacional y fortalecer lazos con el sur global.
“El propio Gobierno indio tiene un programa llamado AITech, donde ofrecen becas a estudiantes de todo el mundo. Los estudiantes de América Latina pueden postularse al IIT Madras y, si son seleccionados, el programa otorga becas completas que incluyen matrícula, manutención y vuelos. Es el programa más grande del gobierno indio; miles de estudiantes se benefician de esto”, enfatizó el académico.
No obstante, Kamakoti lanzó una advertencia fundamental para los aspirantes latinos: el dominio perfecto del inglés es un requisito ineludible. Todos los programas de excelencia tecnológica se desarrollan en este idioma, y lamentó que una gran cantidad de ofertas de becas integrales se pierdan en la región precisamente por la barrera idiomática
