El gobierno federal podría volver a paralizarse si Congreso y Casa Blanca no aprueban un presupuesto antes del 30 de enero, apenas meses después del cierre histórico de 43 días en 2025.

A punto de otro cierre federal en Estados Unidos
A tan solo unos meses después del fin del shutdown más largo en la historia de ese país, el Congreso y la Casa Blanca están inmersos en una nueva batalla presupuestaria con una fecha límite firme: el 30 de enero de 2026.
Si para entonces no se aprueba un paquete de financiamiento para el año fiscal, el gobierno federal podría volver a paralizarse el 31 de enero, dejando a millones de empleados y servicios públicos en suspenso.
Tras semanas de negociaciones tensas, el Senado aprobó un ambicioso plan de gastos de 1,2 billones de dólares destinado a financiar al gobierno más allá del próximo 30 de enero de 2026.
El proyecto cubre a las principales agencias federales, como Defensa, Seguridad Nacional, Trabajo y Salud, como se afirma en un artículo de Newsweek.
Refleja los esfuerzos bipartidistas por evitar repetir un cierre como el de octubre-noviembre de 2025, que llegó a 43 días de duración y dejó sin salario a miles de trabajadores federales.
Sin embargo, el texto enfrenta una fuerte resistencia de una parte de los legisladores, especialmente demócratas, por la manera en que se financia al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y específicamente la agencia de inmigración ICE.
La inclusión de 10 .000 millones de dólares para ICE sin mayores reformas exigidas por los progresistas ha tensado las negociaciones y complicaría su aprobación en la Cámara de Representantes.
Este impasse no es nuevo: las disputas prolongadas sobre subsidios de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Obamacare), apoyos sociales como SNAP y otras prioridades programáticas fueron las mismas que llevaron al cierre histórico a finales de 2025.

¿Qué se juega el país si no hay acuerdo?
De acuerdo con el artículo en mención, los legisladores tienen hasta el 30 de enero para poner de nuevo en marcha el financiamiento federal antes de que se corte el presupuesto.
En un escenario de shutdown, servicios que van desde museos nacionales hasta programas de investigación entrarían en modo de operación limitada.
Mientras tanto, programas clave como asistencia alimentaria al más bajo nivel de ingreso quedarían sin fondos activamente disponibles.
El impacto de un cierre prolongado va más allá del empleo gubernamental: durante la paralización de 2025 se observó cómo aeropuertos operaban con personal reducido, se registraron cancelaciones masivas de vuelos y programas sociales quedaron suspendidos, afectando a decenas de millones de personas.
Al mismo tiempo, la economía puede sufrir efectos persistentes.

Estimaciones oficiales señalaron que la Oficina de Presupuesto del Congreso podría reportar pérdidas económicas de entre 7.000 y 14.000 millones de dólares y un impacto negativo en el crecimiento del PIB real por la interrupción prolongada de servicios públicos.
Mientras el Senado aprueba un marco presupuestario para mantener abierto el gobierno, las tensiones políticas profundas entre republicanos y demócratas, sobre inmigración, salud y prioridades sociales, mantienen en vilo la viabilidad de alcanzar un acuerdo final.









