El Pentágono hizo pasar un avión militar como uno civil para realizar el primer ataque contra una presunta embarcación dedicada al contrabando de drogas el año pasado. El ataque causó la muerte de 11 personas, informó The New York Times.
La supuesta acción violaría las leyes internacionales del conflicto armado, que prohíben a los combatientes “fingir estatus civil para engañar a los adversarios (...), un crimen de guerra llamado ‘perfidia’”, según el Times.
El ataque estadounidense fue anunciado por el presidente Donald Trump en una publicación en redes sociales del 2 de septiembre de 2025, en la que afirmó que los objetivos eran miembros de la organización criminal Tren de Aragua, “operando bajo el control de Nicolás Maduro, responsables de asesinatos masivos, tráfico de drogas, trata de personas y actos de violencia y terror”.

Para lograr que el avión pasara desapercibido, este fue pintado y su armamento camuflado dentro del fuselaje para no despertar sospechas, de acuerdo con lo indicado por el diario.
El Gobierno de Estados Unidos confirmó que un almirante estadounidense, bajo el mando del secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenó una operación militar de “doble impacto”, en la que la embarcación fue atacada dos veces.
“Dos sobrevivientes del ataque inicial luego parecieron hacer señas” al avión encubierto mientras se aferraban a los restos de la embarcación, antes de que el ejército los ultimara tras un segundo ataque, informó el Times.

Desde entonces, otros aviones reconociblemente militares, incluidos drones MQ-9 Reaper, han sido utilizados en los ataques contra embarcaciones.
Al menos 107 personas han muerto en cerca de 30 ataques desde septiembre, de los cuales 19 ocurrieron en el Pacífico oriental, seis en el Caribe y cinco en lugares no especificados.
The New York Times informó que el Congreso ha planteado preguntas sobre la “perfidia” durante sesiones informativas a puerta cerrada con líderes militares, aunque aún no se han producido discusiones públicas sobre este asunto clasificado.
Estados Unidos ha estado adelantando operaciones en el Caribe con el fin de frenar las redes de ilegalidad que, según el Gobierno norteamericano, operan por esa zona.

Esto también se ha enmarcado en las constantes tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela. El gobierno estadounidense adelantó un operativo que derivó en la captura del dictador Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero.
Ambos fueron trasladados a Estados Unidos y deberán afrontar la justicia norteamericana por los cargos que se les imputan.
La Casa Blanca, por su parte, ejerce control sobre Venezuela para impulsar una transición de la mano de quien fue recientemente posesionada como presidenta interina del país bolivariano, Delcy Rodríguez.
*Con información de AFP









