En una redada migratoria en Minneapolis, Gregory Bovino suele vestir su equipo táctico y lanzar bombas lacrimógenas contra manifestantes.
Este comandante de la Patrulla Fronteriza se ha convertido en la cara visible de la agresiva campaña antiinmigrantes de Donald Trump en Estados Unidos, que ha generado numerosas críticas.

Bovino va con el rostro descubierto, a diferencia de sus agentes, que se cubren con pasamontañas negros. Defiende las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), pese a que en el estado de Minnesota ya murieron dos ciudadanos estadounidenses durante los operativos.

El pasado sábado, agentes del ICE golpearon y mataron a tiros al enfermero Alex Pretti, de 37 años, en medio de una protesta. El hecho se presentó menos de tres semanas después de que otro agente de migración abatiera, el 7 de enero, a Renee Good durante una redada.
El gobierno acusó a Pretti de intentar lastimar a los uniformados porque portaba un arma. Sin embargo, en varios videos se ve que el enfermero nunca la sacó y que los policías le dispararon varias veces después de haberlo tumbado en el suelo; además, según lo que se sabe, él tenía permiso para portarla.
Para Bovino, las víctimas eran sus agentes y no Pretti: un eco del mismo discurso del gobierno, que defiende los operativos y busca culpabilizar a las víctimas, aunque en días pasados el mandatario Donald Trump aseveró que se había sentido “horrible” con el caso de Nicole Renee Good.

“El hecho de que tengan un alto entrenamiento evitó un tiroteo específico contra las fuerzas del orden, así que buen trabajo por parte de nuestras fuerzas al abatirlo antes de que pudiese hacerlo”, afirmó el comandante en una entrevista con CNN el domingo.
“Es una lástima que se haya tenido que pagar las consecuencias de que él (Pretti) se haya introducido en esa escena del crimen. No puedo dejar de repetirlo: él tomó la decisión de estar en ese lugar”, añadió.

Bovino es el hombre que puede cumplir con el plan de Trump de deportar a millones de inmigrantes sin documentos, opina Cesar García Hernández, profesor de derecho migratorio de la Universidad Estatal de Ohio.
“Está convirtiendo la retórica agresiva” de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, del presidente Trump y de “otros altos funcionarios en una realidad operativa”, dijo García Hernández a la AFP.
A la cabeza de las redadas
El jefe fronterizo también ha dirigido, en el último año, otras redadas masivas en localidades de Los Ángeles y Chicago, usando la estrategia de capturar rápido a los migrantes y retirarse antes de que lleguen los manifestantes.
Bovino encabezó la redada en Mineápolis del 7 de enero, cuando un agente disparó fatalmente a Renee Good, de 37 años y madre de tres niños, mientras se alejaba del operativo en su auto. El incidente provocó manifestaciones masivas e indignación nacional por el uso excesivo de la fuerza.
También defendió a los agentes que detuvieron a un pequeño de cinco años y a su padre cuando llegaban a su casa. “Somos expertos tratando con niños”, afirmó; aunque estas acciones han sido objeto de debate.
En videos que circularon la semana pasada, Bovino aparece lanzando una bomba lacrimógena contra manifestantes en Minneapolis.

“Voy a lanzar gas, retrocedan. Viene el gas”, dice en medio de una redada en la que, a sus espaldas, se ve a dos de sus agentes someter a una persona contra el suelo.
Cuando no usa su equipo táctico, se lo ve con un largo abrigo verde oliva, de solapas anchas, que fue popular durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
Algunos incluso asocian su aspecto con el de las tropas nazis: “Greg Bovino literalmente se vistió como si hubiera entrado a eBay y comprado indumentaria de las SS”, dijo la semana pasada Gavin Newsom, el gobernador demócrata de California.

Bovino se defendió diciendo que tiene ese abrigo desde hace 25 años y que es parte del uniforme estándar de la Patrulla Fronteriza. También arremetió contra políticos demócratas, pues considera que estos han alimentado críticas contra su agencia.
“Tratan de retratar a los agentes de la Patrulla Fronteriza y del ICE como la Gestapo, Nazis y otras muchas palabras”, dijo en CNN, donde además afirmó que el enfermero Pretti pudo haber sido influenciado por esas afirmaciones.
“¿Fue esta persona víctima, como tantos otros, de este tipo de retórica incendiaria?”, cuestionó.
Pero el profesor García Hernández afirma que estas declaraciones del señor Bovino son parte de una retórica que pretende transmitir un mensaje claro.
“No deja lugar a confusiones: la posición del gobierno de Trump es que no hay espacio para la disidencia en Estados Unidos, y ese es un planteamiento aterrador”, añadió.
*Con información de AFP.
